miércoles, diciembre 31, 2008

Chompi


Conocimos a Chompi a mediados de 1992. Se lo había traído mi padre de una de sus incursiones en el área rural del país. Está de más decir que los pavos no suelen criarse en los suburbios de la capital, por lo que nuestro chompipe habría de convertirse en un ser muy singular que adoptaría costumbres citadinas.

En ese entonces, Daniela empezaba a hablar y consignábamos sus balbuceos en una pequeña grabadora portátil. Para sorpresa de mi hermana mayor, la niña no empezó su comunicación humana con el típico ‘agú’, ‘mamá’ o ‘papá’, sino que optó por repetir el sonido onomatopéyico de nuestra mascota: “¡Atrululululu, atrululululu!”. Esas fueron sus primeras palabras.

Chompi se convirtió en un personaje de nuestra cotidianidad. Veía tele con nosotros, jugábamos. Un día se nos ocurrió ponerle una correa para sacarlo a pasear (eran tan profundas nuestras ansias de tener un perro a pesar que padre no nos dejaba) pero luego desistimos.

Nuestro chompipe andaba por ahí, siempre rozagante, brincando en el jardín con mis hermanos y yo.

Hasta que llegó diciembre. Algo en el ambiente pareció anunciarle su premonitoria muerte. Decidió adelgazar, al contrario que los otros pavos del mundo, quienes suelen dejar crecer sus carnes para la fiesta de Navidad. Chompi estaba triste y anoréxico. No pasaba bocado, y caminaba cabizbajo por el jardín.

Llegó el día fatal. Ana, nuestra nana, iba a ser la encargada de fungir como verdugo. Mi primo Memo, que criaba pavos más profesionalmente, nos había dado las indicaciones para el martirio: estrangularlo para que la carne no perdiera sabor. Un apretón mortal. Desnucarlo y listo.

Mis hermanos pequeños y yo estábamos conmocionados. Iban a matar a nuestra mascota y compañero de juegos. Pero como buen ave de corral, dice mi papá, ‘a todo pavo le llega su Navidad’.

El 24 de diciembre por la mañana Ana intentó quebrar el cuello de Chompi, ante nuestros atónitos ojos infantiles, pero no pudo. Luego de reiterados intentos, Chompi empezó a tener el cuello tan largo, tan largo, que parecía un avestruz. A todo esto, Gil, mi hermano mayor y para ese entonces un ingenioso adolescente, había vertido en el hocico de nuestro querido pavo una botella de vodka, en principio la idea era darle un trago, pero al animalito le dio por sorber todo el contenido del envase.

 

-Atrululululu, atrululululu, balbuceaba con la voz apagándosele.


 

En su última hora, Chompi caminaba tambaleante por el patio, completamente borracho y con su cuello estilo avestruz que prácticamente arrastraba entre los pies.

Ya demasiado sufrir. No pudimos soportar más.

Ana le rebanó de a tiro el cuello con un cuchillo de cocina, lo colgó patas arribas del árbol de aguacate y lo dejó escurriendo sangre.

Ya en la cocina y totalmente muerto, Chompi hizo la última de las suyas. Cuando mi hermana le echó agua hervida para desplumarlo, su cuerpo no soltó las plumas. Con la pinza de cejas de madre fue necesario quitarle los canutos para poderlo cocinar.

Al final, y ya servido en la mesa, Chompi parecía codorniz de tan pequeño y flaco. Por supuesto, no probé bocado, ni pude llorar, aunque sentí burbujas de lágrimas en el estómago. Mis hermanos pequeños estaban consternados también.

Nunca volvimos a tener un pavo como mascota. 

sábado, diciembre 27, 2008

polvo

A César y Sergio:

“Creía tonta e inocentemente en el amor”

Victoriano Rodríguez


amo la densidad del polvo

cada letra puesta sobre el regreso

todo lo que su angustia derruye

.

han pasado kilos de tiempo sobre nuestras cabezas

ha llegado la lluvia repentina a la esquina de diciembre

ha cesado el barómetro de medir cualquier cosa

.

podríamos hablar ligerezas toda la noche

todo el día de todos los días que nos faltan

pero no importa

.

de mi parte hay mayor incertidumbre

cada vez

.

uno inventa la risa para no estar solo

uno inventa a los amigos para lo mismo

ellos llegan y te recogen en la puerta

no importa la densidad del polvo

ni los huecos de los años

ni la lluvia

.

entonces uno se siente favorecido

por la imagen del atardecer incandescente sobre nuestras cabezas

por las olas tibias rascándonos los dedos

por el último trago de la noche

y la primera carcajada de la mañana

por el tiempo, irredento y amañanado

por la lealtad hecha llamada a cualquier hora

por las ganas de estar juntos

jugando a letras

en el sueño imposible de nuestra juventud.

regreso

Tapachula 22 de diciembre
3.00 a.m.

cuánto dolor cabe en el regreso

cabe el punto y seguido

el punto final

tu boca

pequeños caracoles quebrados que llevo en el bolsillo de mis rotas rutas que regreso y retrocedo

.

rumbo, no te pierdas

en el llanto de un niño en la terminal

camino angosto, ábrete

cierra mis ciclos, no me ancles

que lo material se solucione

que a mi espíritu alfileteado le de por amasar lo indómito del círculo y del viaje

poesía, desátame

lucero del ocaso, mi único dios en ruinas, acógeme

quítale la espada a mi dos de bastos

recuérdame el rumor

bájale el volumen a mis súplicas

.

cuánto dolor cabe en el regreso

cabe el hambre, el desvelo, la angustia del transbordo, las piernas amoratadas, los encuentros repentinos

caben los caracoles amuletos

los peces rotos como la ruta

el rumor

el miedo

el vértigo de llegar a una casa que ya no es mi casa

y aunque siempre quiero volver

vos estás tan lejos

que me rompo.

soy de mar



isla mujeres, 18 de diciembre de 2008


soy de mar

algo ojeroso

pedazos de coral ocultos en la recostada búsqueda de un refugio

un barco herrumbroso en zona turística

un diario olvidado en el bolso de viaje

una gaviota oscura surcando el turquesa aplastado por los hombres

un rumor

un pelícano de boca sangrante

un caracol de puntos

un resplandor de sombras

el grito de los niños y los perros

un aeroplano agitando la publicidad del fin

una caverna rodeada de latas inservibles

recuerdo de cangrejo

formalina de crustáceo

un ave migratoria domesticada a fuerza de miserias

una claraboya llena de lama

un límite de sogas separándome del horizonte

el rocío de la noche

la luna circulando entre mareas

una lancha amarrada en un muelle de tablones

un crucero de desesperados jubilados

un rumor un rumor

una escafandra abollada

un bebé dormido al regazo de su madre volcada en la arena

las hojas puntiagudas de una planta tropical

las buganvillas encendidas al sol

la placidez de las olas

el trayecto de kilómetros alejándome de vos

el pájaro desconocido graznando en el camino donde nuestros pasos son huellas superficiales de lo que de verdad somos sin angustias

su pico amarillo

su plumaje azul como el mar que entre las ruinas le abre el vientre a los acantilados

soy el cielo de nubes rápidas y volubles

el sol que hoy se recuesta temprano sobre la línea horizontal de la arena

el lucero del ocaso

el beso de Ixtab

la Venus que soñé desde niña

todo lo que hemos guardado estos años de reiteradas huidas para vendernos la falsedad de algo interrumpido y vendarnos la cobardía de la espera

un rumor un rumor

toda la voluptuosidad de las algas marinas

el dolor del regreso

cientos de cuentas tomadas de mi muñeca

dos flores de caurí

una medusa perdida

los millones de seudópodos esparcidos por el microcosmos marino

el sonido del vaivén capturado dentro de un caracol

tu oído en la ranura del caracol escuchando el falso rumor de una ausencia lejana

.

quisiera ser los manglares

.

una promesa porque todo termine sin la ruptura definitiva

una suma de imposibles

.

de la inmensidad,

algo húmedo.

violencia

5 de diciembre de 2008. D.F.

.
alguien dijo en voz alta la palabra violencia

fui yo

alguien grita en la cornisa del fuego antes de arder

soy yo

la que agitada se busca en sus letras

tan poco hábil que descubres que tanto monólogo no pospone mi egoísmo

.

dicen que busco espejos

que mis anhelos son escamas

de mi propia piel agujereada

.

anhelo calificar

.

me siento una suma de numerosos adjetivos

los míos

mi ombligo te mira

es cierto

y no sé quién es más yo/si vos o yo o ambos/o los tres cigarros olvidados en la esquina de la ventana

.

he visto tu cara recostada en la orilla

pero soy una nube de escombros

un entresijo de hilos incoherentes

me vuelvo un lugar común como las mismas canciones y los mismos temas vomitados por los hombres en la madrugada

.

se me desgastó la ‘m’ de tanto decir madrugada, mar, marismo, mármol

se me agitó el músculo cardíaco

se me durmió la flecha que te esperó mojada

.

no quiero ser vulgar

pero soy sexo recostado

.

me quedé mojada

goteé

y me di cuenta de toda la violencia que te dije en voz alta.

domingo, diciembre 07, 2008

de vuelta a la cama donde los peces mordieron la oscuridad



la mañana explotó de luz

los niños abajo hacían los ruidos habituales

un colibrí masticó un cable eléctrico

el café está humeando

.

ayer

de vuelta a la cama donde los peces mordieron la oscuridad

viendo pasar los autos en el cielo enrojecido

me di cuenta de que la huella imborrable del dolor

no podrá herirme más si suelto los bordes marcados

y me como el centro mullido de un pan

del pan de tu cuerpo de centeno

de la rabia vuelta carcajada porque te fuiste con alguien que tenía mi mismo nombre

pues la fortuna es algo que cabe en pocas letras

cinco o seis

en varias cartas extendidas en el parque

sobre el trapo sucio de una maga coludida por el mezcal barato

efigie de otro tiempo más dolido y menos cierto

.

todavía no ha concluido tu huida ni mi terca conciencia

porque soy el rostro claro que se asoma a tu sangre

y aunque vencida todavía tengo mis ojos para verte

mi boca para succionar el deseo de tu centro orgulloso

que se blande a pesar de que eres el sol sentado a la orilla de tu cama

con el temor convulso de un niño que mira pasar la noche de su vida

.

yo me guardo para mí las letras completas que nadie podrá robarme

esta certeza de colibrí que mastica

y el recuerdo de todos los peces que desfilan por tu calle

en la penumbra de nuestras voces quejumbrosas de nostalgia

agobiados como gigantes que han sido cortados en pedazos

.

pero no temas todavía

.

a estos besos no los alcanza a matar la fortuna

ni una noche de revueltos peces.

viernes, diciembre 05, 2008

Último aliento quejumbroso de un hombre mayor a su malamada

“Y como ya todo es inútil

como los candados del infinito crujen en goznes mohosos…”

Pablo de Roca

Y como ya todo es inútil

como la gloria de mis huestes ya tan solo son la cicatriz de la espada sostenida por unas manos pecosas

porque soy el óxido de mis huesos

pienso destruir todo resabio de esa mirada femenina que prefirió aplastarme en su maledicencia que guardar mi cuerpo lleno de escombros

y como ya todo es inútil

como los volcanes tragaron su amargura de siglos

y las bestias vagan como sombras sobre la Tierra

y las aves de rapiña rondan la carne habitual de los mediocres

he decidido sentarme y llorar

ver el atardecer derruirse entre cristales rotos y apretar todas las cáscaras que dejó su risa para su vago recuerdo de hotel de paso

para su voz desnuda y sórdida

como ella y yo

siempre tan inservibles

tan niños

tan viejos

tan insanos

.

Y como ya todo es inútil

desharé mis dedos sucios entres sus cojines gastados

y en esta tarde explotada y tenue de luz maldeciré el día que la vi llenar con su rostro mi conciencia

tan clara que la sentí en mis pesadillas acercarse como se acerca un animal a hincar sus uñas en mi sangre para no dejarme vivo

porque ahora tan solo soy mis restos heridos

mi esqueleto hediondo

su tenue risa insaciable y repetida

.

en la vergonzosa compasión

por mis últimos días.

jueves, diciembre 04, 2008

diez pequeñas historias pop acerca de la alquimia y la ciencia y un poema ontológico sobre la complejidad del ser

A mi padre y mi hermana, científicos

A Carlos, David y Leopoldo por enseñarme una forma diferente de ver la ciencia

I

ahora tengo dos cuerpos hechos en un diodo

la multiplicidad de mi piel es una herida abierta

II

en el estudio desordenado de mi padre descubrí que la alquimia es un proceso que duraría toda la vida

yo

apenas alcanzaba con mis manos la mesa llena de libros

y aprendía de las letras lo necesario

cuando en el colegio alguien preguntaba a qué se dedicaba mi padre

yo sonreía complacida:

“él es un científico”, respondía

III

durante años contemplé el reptil disecado que habitaba en la repisa de la sala

cuando sus entrañas de aserrín empezaron a desplomarse entendí que la vida nunca podría detenerse en la infancia

IV

a los nueve conocí a Melquíades y yo también quise hacer pescaditos de oro

V

a mis catorce años mi proyecto científico de encender una batería con dos alambres pelados sufrió la censura absoluta del escuálido y cruel profesor de laboratorio

ante mi precoz fracaso con la ciencia pura me dediqué a coleccionar imágenes oníricas para crear maravillosos inventos rellenos de palabras

VI

mi padre guardó durante años botes herrumbrosos llenos de crustáceos, mi madre combatía sus reminiscencias científicas en el traspatio

por él

aprendí a querer a esos insectos humanos de río

en su hinchada deformidad de cloroformo

VII

Elisa lloró el día en que el esqueleto armado de su marsupial fue mellado por un escobazo no intencionado de mi madre

Elisa libera tortugas

sabe mucho de los astros

estudia al coatí que duerme el sueño de su piel en el bosque

le gusta el punk

y cree –fervientemente- que otro mundo es posible

VIII

David y Leopoldo me enseñaron que la poesía está muy cerca de las esporas y los organismos unicelulares pero también, imbricada en los grandes fenómenos de la bóveda celeste

IX

en ese entonces, Carlos me convenció de arrojar baterías a los mingitorios masculinos de la secundaria

al contacto con sus aguas internas, nuestras víctimas sufrían sorpresivos choques eléctricos

a pequeña escala, me di cuenta de que la ciencia también está hecha de malas intenciones

X

dije que soy dos cuerpos

separados en un laboratorio

por eso ruego, alquimista de mis órganos,

regrésale a mi alma escindida la paz de los microbios.

XI

la complejidad

suenan las campanas del domingo

hace horas

soy varios volúmenes de una enciclopedia indescifrable que me dejó la humanidad

tengo un golpe de calor repentino

mas no quiero morir de combustión espontánea

.

dije que la alquimia sería algo que durará toda la vida y lo repito

la ciencia, afirmo, se diluye también en la pasión empírica

.

aquí estamos

en medio de esta nube de urbes y glorias

de estos edificios, cactáceas dulces que albergan cientos de existencias

acostumbrados a ponernos las máscaras, como maquinarias sutiles de un genio anónimo

seguimos

.

por mi parte y cómoda

me trago tantas veces las frases hechas para salirme al paso

mis maniqueísmos de celofán que se rompen al día siguiente

mis complejos discursos que me empujan a una supuesta claridad de espécimen superior

.

pero me equivoco

.

nada es simple como los microbios

ni ellos mismos

ni siquiera las esporas y los tubos de ensayo que parecen sintetizar el alma humana son garantía alguna de que las sustancias puedan separarse entre las piernas

sí, dije alma, y dije piernas

.

hay tantas cosas que quiero decirte de mí

pero no puedo

y digo:

.

la gente que argumenta sabiduría popular es la más engañosa e incierta

da consejos que se vuelven inútiles por el solo hecho de ser impropios

y es que nadie tiene la certeza de lo que pasa en la otra casa con la puerta cerrada

en el íntimo desarrollo de un par de pies rozándose de noche

.

la mano que mueve el mundo no siempre es tan diáfana

los hombres que babean suelen ser cada vez más absurdos

y más sórdidos

y más espeluznantes

.

pareciera que un pesimismo se encierra en estas escamas que se pegan al esqueleto del pez, incólumes y redondas en su naturaleza de certidumbres

tal vez por eso sufro de calores repentinos

y escribo versos largos de pura rabia

porque mi piel también se hunde al calor de los hornos

se confunde y pide más agua

cada vez más agua

temo convertirme en una hierática y ardiente hierofántida y que no te apetezca abrir los pliegues de mi falda

porque tanta agua admitida siempre arde y es peligrosa

.

nada está claro todavía

afuera arrecia la complejidad del ser que parecía agotada, vilipendiada, estrujada

por una aparente imposibilidad

pero al final

y repentinamente

todo se nubló como un aliento en el espejo del baño

afuera

quedamos esos hombres y mujeres inciertos que caminamos en los pasillos para tomar el primer tren que nos lleve a cualquier parte donde nos sintamos seguros

pero ese lugar no existe

ni lo puede construir la ciencia del hombre soberbio

porque la alquimia y la pasión empírica durarán toda la vida

.

y eso es lo único que sabemos.

lunes, diciembre 01, 2008

Carnaval plástico metafísico


El rojo se extiende por los carromatos
acaba de aterrizar la comitiva
a un lado del camino polvoriento
los enanos lustran sus zapatos
y el carbón quebrado cuenta las burbujas sopladas por los niños
ha llegado un hombre que ha perdido lo anterior
incluso la memoria
teje la tierra del desierto con la indiferencia de colocar carpas sobre lo minúsculo.

Las mujeres se bañan al descubierto
entre un par de tablones
se amarran el pelo mojado
y escurren.

Hay una maga en la cama
semidormida
pero lúcida
su hija nos lee las cartas dobladas.

En la puerta se anuncia
carnaval plástico metafísico’
carnaval plástico metafísico’
pero el dueño del espectáculo no está
por eso hacemos fiesta

Los payasos están flacos
y tienen los zapatos de colores rotos
pero igual la carcajada no es propiedad
de la bonanza.

Sopla el viento entre los puestos
pedazos de paja me envuelven.

Si alguien me ofrece la suerte yo la compro
si alguien me ofrece la suerte yo la compro.

Busco la llave de la puerta
que nos conduce a las ramas de los árboles
para sobreponernos al vacío melancólico.

Al dulce de azúcar le meto los dedos
para recordar que no hay nada perdido en la infancia
todo se guardó en el baúl de mamá.

Adentro el espectáculo es un collage
de elefantes borrachos como Dumbo
de primates peludos que olvidaron su número
de sillas semivacías porque el público se aburrió.

Los trapecistas dan más de dos vueltas
alguien olvidó colocar la red de seguridad que no existe.
En medio de la bruma viciosa del carnaval
aparece una mujer pintada de humo
(yo)
regalando naipes a los expectantes anónimos.

Toda vida es presa de la fortuna transparente
toda palabras es a medias
todo amor un punto cero
reina de corazones.

Si te vi no me acuerdo
si te olvido no es mi culpa
si me tragas en un sorbo
no respondo
rey de copas.
.
Yo me voy con Alicia por el túnel sinuoso
a comer mermelada de las paredes
a jugar cricket con flamencos al revés
a bailar un ritmo sobrepuesto
que no va conmigo.

Muy suave te tengo dentro
muy suave me derrito sobre el color de la arcilla
donde este carnaval del desquicio puso su ancla.

Llama dulce de añoranza
pastilla metabólica
pedazo de frío.

En la puerta se anuncia
carnaval plástico metafísico’
carnaval plástico metafísico’
pero el dueño del espectáculo no está
por eso hacemos fiesta.

As de oros.

Las cartas quedaron repartidas.