domingo, junio 28, 2009

tus manos en mis huesos

las cosas se van acomodando sabiamente, al compás de la paciencia de los mundos minúsculos, por eso tal vez el desierto volvió a mí en forma de libro verde, quizás por eso reconocí, en las pestañas inferiores de tus ojos abiertos, todo lo que te he querido a lo largo de los ejes transversales de nuestra historia. Sobrevivo al domingo de metal gracias a todo lo que me has dejado en el cuerpo y en la memoria. Hoy, soy el recuerdo de tus manos en mis huesos.

miércoles, junio 24, 2009

Mas allá de tus pájaros

más allá de tus pájaros que siempre me despiertan en la ventana está la madrugada cerrada y oscura
los suaves sonidos de tus dedos en mí
el olor a almizcle/mezclado en el aire/ácido
acompasando suaves gemidos y redundancias
.
pasos de felino ensucian los escalones
mi sexo es un gato pequeño, pienso
.
de la cama y tus besos cae la lápida de palabras que unidas no entiendo
si esta es la última noche de tus constelaciones
si la vía láctea es un oscuro pozo en el que habré de caer dormida hasta que vuelvan a acuchillarme los grillos con su incertidumbre de ser insectos o batracios
si tus estrellas de piel fueron cayendo en mí hasta hacerme decirte que yo sí me confundí
que soñé hierbas húmedas/café en la mesa/estructuras cinematográficas de predecible designio
si ocurren las miserias y no acaban y el mundo está descolorido de tanta lucha de clases
si la escritura es la inútil actividad de los frenéticos
si yo no tengo más trinchera que este cuaderno a rallas
si la tarde amenaza con su velo de lluvia y yo
tengo que detener las horas del día para quedarme así
quieta
y escribirte esta suma nihilista de signos
si toda la masa material del mundo parece caerme encima y casi ocasionar palmeras donde abajo dormirán perros ojerosos y afables y nada
y nada
.
si todo
.
quédame tuérceme jálame explótame pícame oríllame usa mis piernas bórrame exprímeme quítame el agua del cuerpo chúpame bésame descuelga el reloj de su eje del tiempo tírame al fuego dóblame méteme en una carta y envíame
luego escribe sobre cualquier papel que tengas a mano, la razón nociva por la cual no podés aceptar que mi existencia febril descanse debajo de tu cuerpo la terrible necesidad de ti
.
yo sí te necesito
.
posiblemente creás que es irracional de mi parte ofrecerte el paralelepípedo de mis días
yo sé que a estas alturas sería necesaria una verdadera lluvia de pelícanos sobrevolando con sus encías rojas esta nueva ultramar de pájaros que crece en la tibieza de mis muslos sosteniendo tu embate
.
no huyas de mí
quédate a dormir los simulacros de los sismos
la desidia de los dioses sobre el agujero de los vivos
.
quién pudiera salvarme de estos días lúgubres que me arrebatan de las uñas la certeza de mí
.
posiblemente nadie
.
por eso el pájaro pequeño que brinca sobre el asfalto esta tarde gris ha desaparecido rápidamente de mi campo visual
.
por eso tus constelaciones son incontables lunares extendidos
.
por eso soñaré hasta arrancarme la sangre en kilos de estaño
con el epitafio que pondría
sobre la lápida
de nuestra última noche de carne.
.
Ilustrado con un cuadro de Cristián Bredee

lunes, junio 22, 2009

Séneca y vos (forero del fuego)

los males del alma distan de ser incurables, dice Séneca
y yo
malamada por los dioses
-hasta ahora-
empiezo a pensar que mi fortuna
es demasiado grande.

miércoles, junio 17, 2009

la ciudad de los alambres rotos

es de noche

la ciudad duerme sus párpados de calles iluminadas

hombres vestidos de naranja barren la huella de millones de seres que antes caminaron su propio peso

las cúpulas de los edificios persisten en su sinuosidad gris

la luna llena aparece redonda al filo horizontal de la espera

suena el ejército de vasos en las cantinas

la música se multiplica

.

el ventilador crece en sus aspas

rompe el polvo y mi cuerpo dibujado en el colchón

pasan las hojas de una lectura que no suma

letras ni sentido

marcas mi número y me descuelgo los cinco pisos de un edificio antiguo

viejo, como esta necesidad de ti golpeando la roca

.

los adoquines sienten en sus encías el paso de los neumáticos

los rótulos de las calles con nombres de repúblicas me llevan hasta el lugar común

donde nací

hace calor

el mismo que duerme en las alcantarillas y sus hombres de lodo

en la avenida principal los gendarmes miden el alcohol

para que no rebalse en heridas de metal/ y no manche el asfalto de sangre

.

pero la sangre es incisiva y derrumba los diques

cuando el deseo perpetua la rabia

y llega la hora de la muerte negra

que nadie busca

.

adentro

descansan escuadras, lápices, papel

ropas, máscaras, medicinas

las orillas de todas las cosas que venden en las tiendas cuando es de día

pero es esta noche

la noche de todas las cosas que podrían multiplicarse

hasta anudarse en miles de conversaciones absurdas

que separen a los amantes y dejen las bancas

vacías

.

en la mesa intentamos hacer de nosotros ese hilo inseparable

pero las cabinas de teléfono son más pequeñas que tu porte

no llama nadie o todos llaman

la sangre

-esa sangre que también se derrama-

hace que mi función cerebral vuelva nuestra plática

ilógica

la lógica es la ciencia que surgió con la Razón Iluminada

pero qué más da

si es noche de luna encrucijada/las mareas crecen/

la ciudad cobija a todas las presas y sus victimarios sádicos

y vos sos un náufrago que agoniza

entre kilos de Nada y toneladas de plástico acumulado en las banquetas

.

en el Dos Naciones se mueven voluptuosas ficheras

menean las caderas en disimulada alegría vital

ellas

son las únicas felices

en medio del desorden cáustico

que nos atañe

.

pequeñas cucarachas se reproducen en explosiones de huevos

las ratas corren a un lado de las tiendas de veinticuatro horas

veinticuatro horas no son suficientes para el distrito federal

.

los girasoles yacen asesinados

su féretro es una papelera

.

a esta hora, esas flores muertas

guardan silencio

brillan

con el último amarillo de este mundo

.

si los mariachis tocaran todas las tristezas de la humanidad

yo les pagaría la última canción

de una isla lejana en la que intenté olvidarte

pero no pude

.

habrá que acompañar el andar de los semáforos

de prostitutas y travestis que ofrecen su turgencia sin escafandras

de botellas vacías que ruedan por el Eje Central

.

habrá que esperar

que los faroles se retuerzan en su luz

que el bulto del sexo escondido entre elásticos

haga crujir la tierra que caminamos

.

yo

tendré que esperar

.

la mendiga sin ojo no aparece en la escena

duermen en los portales los cadáveres vivientes de la especie

orillados a la mugre que forjamos los demás:

cotidianos orgullosos de nuestro comportamiento y propiedad

.

en la calle Violeta

de seguro

el sastre estará pervirtiendo a su ayudanta

rezándole a la Santa por otra oportunidad

el Viaducto es el río sonoroso de los vencidos que recién llegaron a casa

y pretenden cerrar la puerta

al miedo que persiste en gotas

.

dentro de esta historia cabrían todos los kilómetros cuadrados

de suburbios diseñados en agonía

de ciudades dentro de otras ciudades

de parques sombríos a cualquier hora

de helechos que truenan cuando los cuerpos invaden

.

pero no es tiempo de poemas épicos

la pluma no alcanza a extender su insólita red de carne

carne que avería la perfecta inclusión del verso

.

éste es sólo el cuento incompleto que te hice

cuando horas después

la temperatura bajó

como cae el vértigo

en los hombros cansados

de los insomnes

nadie llama o todos llaman

.

y vos

abrazaste mis formas envueltas en tela pequeña

rozaste las piernas de estas calles vacías

destrepamos los cinco pisos de una azotea de alambres rotos

quebramos la cama

nos comimos casi en el piso

dormitamos el dulce hedor del sexo y sus monumentos

.

hasta ver parir la madrugada.

viernes, junio 12, 2009

Anécdota del Puente de Xoco

Es tarde. Vuelvo a casa. Me sorprende lo lejos y cerca que puede estar el pasado. Nabo y yo corregimos su guión, hace dieciséis años que nos conocimos en un curso de verano de educación física, luego nos cruzamos en una fiesta y luego, luego... las personas no son intercambiables, algunas permanecen y atraviesan nuestra vida de diferentes formas. Los novios se convierten en amantes, y luego por fin, en amigos.

-Creo que cuando tengás sesenta años no voy a visitarte- bromeo, pues él tiene la absoluta capacidad de sacarme de quicio cada 2,5 segundos

-Claro que sí, me responde, con extraña seguridad

Ahora poseo una extraña paz. Una sorprendente capacidad de adaptarme a los sucesos que ocasionaron mi vida actual. Comprendo perfectamente a aquellos que no pueden romper los vínculos con el pasado. Pero trato de convertir los míos en fraternidades confesas. Nada de confusiones, por fin, tal vez solamente un hilo de ternura que no quiero que se rompa.

Nabo y yo tomamos horchata, reímos, vemos los dibujitos que los chicos de Westbridge me hicieron. Somos al final los mismos niños que nos conocimos en aquel curso de verano de 1993, solo que él es calvo y yo lucho con mis ciclos glandulares. Hablamos de nuestra vida amorosa actual y de por qué consideramos que los habitantes de la ciudad que nos cobija, sobre todo a los hombres, les cuesta comprometerse.

Él tiene siempre esa idea del "macho mexicano" que alimenta las esperanzas de dos o más mujeres simultáneamente. Evito el tema.

Masticamos quesadillas, nos enchilamos, hablamos con vehemencia de política, como suele hacerse en El Salvador. Caminamos por una calle desierta y construimos toda una teoría hipótetica sobre la criminología de rateros agazapados en la oscuridad.

-¿Tienes miedo de la edad?- me preguntó al leer mi último poema, con un tono evidente de regaño que guarda para mí en ocasiones

-No, solo tengo miedo al paso del tiempo- respondí- Como si no te acordaras de mi poema "Pensando en la edad", le reclamé

-Eso es otra cosa, respondió con total seguridad

Salimos. Afuera aspiramos "Huele de Noche". Nos despedimos con un abrazo en los torniquetes del Metro Coyoacán, a miles de kilómetros de la pista polvosa de nuestro colegio. Me raspa su barba. Se ríe.

¿Alguna vez pensé que esto sería posible? ¿Qué nuestras vidas darían tantas vueltas, para dejarnos acá, colocados en el mismo meridiano pero cada uno con su propia vida? No. Pero el camino ha sido sabio y estamos bien.

Pienso en todo lo que me ha ocasionado esta ciudad a la que amo y en cómo me partió la vida. El pasado está cerca, lejos.

Siempre es bueno tener a alguien conocido cerca, sobre todo cuando una se siente triste, y cuando se quiere comprender que hasta las más terribles tragedias emocionales, y separaciones vitales, pueden convertirse en un amigo que ahora vive en la calle del Puente de Xoco.

jueves, junio 11, 2009

Autorretrato

Desde niña sueño con salamandras
con luciérnagas que se encienden en abril y nunca se apagan
me gusta la parte minúscula de las cosas
el viento golpeando mi cara, aún en ocasiones tristes
el té verde, las hojas secas
el mar y el inmenso ovillo de hilos que contiene
tu cuerpo acostado junto al mío
.
La vida cotidiana se me vuelve un monstruo poco gentil
los oficios domésticos me pesan
mi colchón es un traste a tirar
prefiero el sublime descanso de las constelaciones
.
Guardo entre los ojos la fácil condena
en mi boca, la agresiva mueca
tenso demasiado los nervios de mis vértebras
brinco frente a la injusticia, a veces siendo más injusta
cedo, constantemente, a la melancolía
.
Tengo miedo
sobre todo al paso de la edad
y a que el tiempo cave un pozo en mis entrañas
.
Quisiera no tener miedo
.
Escribo,
últimamente es lo único que hago,
además de amarte con una vehemencia atontada y cavilosa
.
Durante mucho tiempo hice de mi cuerpo un nudo de estambres
agua que se urgía de sí misma en otros cuerpos
mi piel tiende a hervir en insectos
mi sexo es un gato pequeño que quiere quedarse a dormir para siempre contigo
.
No tengo una idea clara de lo que me ocasionará el futuro
pretendo muchas cosas
pero sobre todo, ser un alma buena
a pesar del desgaste de los días
y los alambres rotos
.
Hace tiempo que dejé de gritar
la máscara de mi rabia se fue borrando de mi cara
me descubro silenciosa, parca, contenida
quiero huir de la abulia y la desidia
volver a estallar en carcajadas dulces
recuperar la original indignación
seguir quebrando paisajes de otras tierras
descansar al filo de la roca
cuando un día
por fin
vuelva a ser
arena de mar.

cuando era niña me enseñaron a que tenía que callar ciertas cosas

cuando era niña me enseñaron a que tenía que callar ciertas cosas

intuí que nos pasaba algo terrible

que estábamos atravesados por la angustia

y así era

.

mi padre nos prohibió invitar amigos a casa

porque ahí se gestaban procesos históricos que hasta el momento

nos siguen conmoviendo

.

por eso cuando tenía nueve años y una compañera del colegio me dijo que me había visto marchar con mi madre y la unión de trabajadores

me temblaron las piernas

.

era en la época que te mataban por:

organizarte

guardar entre tus apuntes“ El Capital”

tener casetes de Silvio y Pablo

o repartir propaganda “subversiva”

.

a mi nadie me explicó nada

yo tuve que leer en los libros clandestinos lo que pasaba

y escuchar detrás de la puerta las conversaciones de los adultos

que tapaban con un dedo demasiado pequeño la verdad de un mundo en ruinas

.

mi abuelo nos observaba desde la inmortalidad de su foto blanco y negro

de la segunda repisa de la librera

con su bigote bien peinado y su ceño tenso

.

todavía no sé la verdad de esos años

y me duele

.

hay ciertos temas de los que es preferible no hablar

como de la muerte, tan parte de la vida

de la guerrilla, cuando es perseguida por guardias nacionales

o de todas nuestras conversaciones escondidas

para retomar este amor que no claudica ante las llamas

.

la gente toma partido tarde o temprano

y para mí la vida se resume muchas veces en opresores y oprimidos

en los que expulsan profesores de las universidades y los entregan al enemigo

o en los que hacen poesía

en los que luchan o en los que traicionan

en los que colocan la bota militar sobre la frente de las víctimas

o los que se amarran, como el padre Tamayo, a los árboles de la selva de Olancho

para que los madereros no comercialicen lo que nos heredó la tierra

.

pero la censura

y su sombra auto censura

tiembla y trastabilla las conciencias

cuando de pronto el camino te pone del lado del que puede ejercerla

.

si en tus manos está el poder

si en la vida cotidiana eres capaz de condenar a alguien por sus ideas y no lo haces

entonces, solo entonces

el derecho a la libre expresión de los pueblos

se hace poesía

y nace de tu cuerpo

la luz

.

cuando era niña me enseñaron a que tenía que callar ciertas cosas

y no aprendí…

martes, junio 09, 2009

Condena al cierre de Casa de Mora

Junio de 2009, ciudad de México
Las poetas del megáfono, colectivo internacional de mujeres poetas, queremos dejar sentada nuestra condena a lo que consideramos un injusto cierre de Centro Cultural Casa de Mora.
En un mundo donde cada vez es más escasa la promoción de la cultura y el arte, donde el crimen, la violencia y la injusticia social proliferan sin que gobiernos locales y nacionales los combatan o velen por el bien común de sus ciudadanos; el cierre de espacios alternativos de expresión y convivencia se muestra como un ejemplo de la descomposición de nuestras sociedades humanas.
Las autoridades de la delegación decidieron el pasado mes de mayo de 2009 cerrar las puertas de una casa que da cobijo a artistas y personas que gozan del arte y que a través de ella se sensibilizan para trabajar por un país y un mundo mejor donde los valores de la cultura transformen a individuos y colectivos.
Las rejas clausuradas de Centro Cultural Casa de Mora son la triste expresión de la intolerancia y la censura. Se le ha acusado a esta casa cultural de vender libros en la calle y de abrir su azotea a personas que declaman sus versos en libertad y armonía ¿Es esto acaso un crimen?
México y el mundo necesitan poesía, el combate a la inseguridad social y económica, no autoritarismo, y menos, la clausura de espacios culturales.
Por eso nuestro colectivo exige y solicita a las autoridades abrir de inmediato las puertas de este espacio creativo; les recordamos que su deber es velar por el bien común y no por la erradicación del arte y la cultura.

Firman: Las poetas del megáfono

miércoles, junio 03, 2009

Salida de emergencia


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Suena el ruido al pedalear
las curvas de la ciudad pueden conducir al extravío
a más de alguna distraída ciclonauta.

Ese día ella se preguntó si para olvidarle
habría de borrar el recuerdo del color de los árboles
pero la vida no tiene vocación de olvido
y mucho menos los árboles.

Por eso,
cuando lluevan, a la piel, espinas
cuando el aparato emocional esté a punto de quebrarse
y las pulsiones de muerte crepiten en escorzo
habrá que respirar
hinchar los pulmones
tener a la mano
un paraguas color púrpura
o un mandala primitivo para colorear.

Es libre el desvarío
las líneas del horror que caben
en un corazón lleno de ausencias.

El insomnio de los celos que destruye la saliva
rompe todos los cristales de emergencia.

No quiero convertirte en un botiquín para mis peores momentos
ya tienes suficiente con tus ojos y tus búsquedas
pero me habría gustado quedarme en el rincón de la semilla
cuando las cosas apenas brotan
y no ser este torpe arreglar de goteras
ni este hotel de paso.

Ando tropezando más de tres veces con la misma piedra
las funciones básicas y cotidianas se me hacen imposibles
no encuentro el rumbo, estoy perdida desde el café de ayer
avanzo a tropezones porque aprendí
desde la infancia
la pasión vehemente de la resistencia.

Resistir a la tarde gris
los vericuetos que ocasionan los amantes
el paso de los años y sus bordes
la guerra y la injusticia.

Pero llega el momento en que uno anhela
dejar de resistir y encontrar
un horno lleno de panes dulces
granos de arena que empanicen los dedos de los pies
una comedia de domingo
un jarrón de limonada
una cajita de Nutella
un ananá
un perico
o –en su defecto-
un pelícano.

El horror entonces
ni siquiera debería convertirse en pesadilla
la llama oscura de la mente
debiese desaparecer con todos los fantasmas de todos los armarios
para ocasionar un estallido de partículas
una colisión que nos arranque de esta angustia
un final con explosiones de torpedos
un tiburón sin dientes que nos amarre los zapatos.

El sueño debiese hacer caso omiso a los obstáculos
y conjurar su derecho de ser libre
libre de alzarse fuera de sí y arreglar mi colchón de resortes tristes
tejer una colcha de pomelos
y resucitar a todos mis protagonistas.

Añoro el sueño y la paz
pero esa libertad que tanto ansío
de la que tanto divago y mascullo
no está en tu porte regresando a mi casa
ni siquiera en tu amor enardecido
o en tus ojos, esos que me bastan
y conmueven,
cuando me miras del otro lado de la mesa
y te perdono.

No.

La libertad la quisiera
para enterrar las cadenas que me atan a mis vicios
a mi dolor, equívoco de años,
y así
no errar de nuevo el camino.

Miro al otro lado de mi cara
adentro hay una explosión de luz
que me salva del torbellino de la desesperación.

Miro afuera de mi cara
ahí viene
la lluvia de radicales libres
que estábamos esperando desde hace tiempo.

Como si no fuera poco,
también quiero abrir la puerta
que dice puerta
y por fin

salir.

lunes, junio 01, 2009

De la musika



Los últimos días han sido musicales. El viernes de Ollin Khan, disfrutando de dos bandas -una de Senegal y otra de Austria-, en primera fila, con el gato azul antes de otro temblor vital. Vibrando por cuarto año consecutivo al son del mejor festival de música del d.f. Entrada gratuita, la mejor de las entradas.
El sábado con Chi Chan, escuchando sus creaciones (barras de colores, cruzadas por agujas en su compu) , aprendiendo un nuevo término: "el noise". Mi favorita: "Reguetón al dente". Recibiendo el amor que solo dan los amigos de verdad, cuando una más lo necesita.
Esa misma noche, en el Foro El Tejedor estuvimos aplaudiendo al David Aguilar, al Huezo y a Yahir Durán, grandes representantes de la escena cantautora de México, y para mí el David, poeta virtuoso, sigue siendo el favorito. Me siento privilegiada de poder tenerlo enfrente, de vez en vez, y de haberlo oído hasta desgañitarse en Navachiste. Chequen por favor su myspace, que está en mis Luces Vecinas.
¿Se han dado cuenta de que cuando van en la calle, las canciones que suenan van acordes a su estado de ánimo? Descubrimiento que compartimos con Leire, aquella vez que en los taxis la perseguía la música de la despedida. Para muestra, hoy resonaba estruendosamente en Hidalgo: "tus amores perros me van a matar... sin haberme dado siquiera un poco de felicidad".
La música continuó. Mientras tatuaban a Anaïs, Lalas al frente de la consola, alternando entre la Mala Rodríguez (a la que amo tanto) y una musiquita francesa de esa viejita que rasga el corazón. La luz surreal del atardecer colándonos el entusiasmo.
Hoy en la ciclopista que me llevó hasta Mixcoac, me eché 13 kilómetros y ya me empieza a doler toda la estructura ósea, pensé, al pasar pedaleando debajo de un árbol frondoso, si los seres humanos somos capaces del olvido. O si olvidar ciertas cosas, personas o momentos es tan imposible como olvidar a los árboles y a las canciones que relacionamos con nuestra historia.
El viernes le preguntaba al gato azul ¿Cuánta alegría cabe en una música?
Son preguntas que por ahora no tienen respuesta.
Mientras, el domingo se despide, y en la grabadora canta la Lety Servín.
Si la vida es una canción, yo quiero tener el disco.