
martes, junio 30, 2009
domingo, junio 28, 2009
tus manos en mis huesos
sábado, junio 27, 2009
miércoles, junio 24, 2009
Mas allá de tus pájaros

los suaves sonidos de tus dedos en mí
el olor a almizcle/mezclado en el aire/ácido
acompasando suaves gemidos y redundancias.
.
Pasos de felino ensucian los escalones
mi sexo es un gato pequeño, pienso.
.
De la cama y tus besos cae la lápida de palabras que unidas no entiendo
si esta es la última noche de tus constelaciones
si la vía láctea es un oscuro pozo en el que habré de caer dormida hasta que vuelvan a acuchillarme los grillos con su incertidumbre de ser insectos o batracios
si tus estrellas de piel fueron cayendo en mí hasta hacerme decirte que yo sí me confundí
que soñé hierbas húmedas/café en la mesa/estructuras cinematográficas de predecible designio
si ocurren las miserias y no acaban y el mundo está descolorido de tanta lucha de clases
si la escritura es la inútil actividad de los frenéticos
si yo no tengo más trinchera que este cuaderno a rayas
si la tarde amenaza con su velo de lluvia y yo
tengo que detener las horas del día para quedarme así
quieta
y escribirte esta suma nihilista de signos
si toda la masa material del mundo parece caerme encima y casi ocasionar palmeras donde abajo dormirán perros ojerosos y afables y nada
y nada
.
si todo.
.
Quédame tuérceme jálame explótame pícame oríllame usa mis piernas bórrame exprímeme quítame el agua del cuerpo chúpame bésame descuelga el reloj de su eje del tiempo tírame al fuego dóblame méteme en una carta y envíame
luego escribe sobre cualquier papel que tengas a mano, la razón nociva por la cual no podés aceptar que mi existencia febril descanse debajo de tu cuerpo la terrible necesidad de ti.
.
Yo sí te necesito.
.
Posiblemente creás que es irracional de mi parte ofrecerte el paralelepípedo de mis días
yo sé que a estas alturas sería necesaria una verdadera lluvia de pelícanos sobrevolando con sus encías rojas esta nueva ultramar de pájaros que crece en la tibieza de mis muslos sosteniendo tu embate.
.
No huyas de mí
quedate a dormir los simulacros de los sismos
la desidia de los dioses sobre el agujero de los vivos.
.
Quién pudiera salvarme de estos días lúgubres que me arrebatan de las uñas la certeza de mí.
.
Posiblemente nadie.
.
Por eso el pájaro pequeño que brinca sobre el asfalto esta tarde gris ha desaparecido rápidamente de mi campo visual
.
Por eso tus constelaciones son incontables lunares extendidos.
.
Por eso soñaré hasta arrancarme la sangre en kilos de estaño
con el epitafio que pondría
sobre la lápida
de nuestra última noche de carne.
.
Ilustrado con un cuadro de Cristián Bredee
lunes, junio 22, 2009
Séneca y vos (forero del fuego)
y yo
malamada por los dioses
-hasta ahora-
empiezo a pensar que mi fortuna
es demasiado grande.
miércoles, junio 17, 2009
la ciudad de los alambres rotos
es de noche
la ciudad duerme sus párpados de calles iluminadas
hombres vestidos de naranja barren la huella de millones de seres que antes caminaron su propio peso
las cúpulas de los edificios persisten en su sinuosidad gris
la luna llena aparece redonda al filo horizontal de la espera
suena el ejército de vasos en las cantinas
la música se multiplica
el ventilador crece en sus aspas
rompe el polvo y mi cuerpo dibujado en el colchón
pasan las hojas de una lectura que no suma
letras ni sentido
marcas mi número y me descuelgo los cinco pisos de un edificio antiguo
viejo, como esta necesidad de ti golpeando la roca
los adoquines sienten en sus encías el paso de los neumáticos
los rótulos de las calles con nombres de repúblicas me llevan hasta el lugar común
donde nací
hace calor
el mismo que duerme en las alcantarillas y sus hombres de lodo
en la avenida principal los gendarmes miden el alcohol
para que no rebalse en heridas de metal/ y no manche el asfalto de sangre
pero la sangre es incisiva y derrumba los diques
cuando el deseo perpetua la rabia
y llega la hora de la muerte negra
que nadie busca
adentro
descansan escuadras, lápices, papel
ropas, máscaras, medicinas
las orillas de todas las cosas que venden en las tiendas cuando es de día
pero es esta noche
la noche de todas las cosas que podrían multiplicarse
hasta anudarse en miles de conversaciones absurdas
que separen a los amantes y dejen las bancas
vacías
en la mesa intentamos hacer de nosotros ese hilo inseparable
pero las cabinas de teléfono son más pequeñas que tu porte
no llama nadie o todos llaman
la sangre
-esa sangre que también se derrama-
hace que mi función cerebral vuelva nuestra plática
ilógica
la lógica es la ciencia que surgió con
pero qué más da
si es noche de luna encrucijada/las mareas crecen/
la ciudad cobija a todas las presas y sus victimarios sádicos
y vos sos un náufrago que agoniza
entre kilos de Nada y toneladas de plástico acumulado en las banquetas
en el Dos Naciones se mueven voluptuosas ficheras
menean las caderas en disimulada alegría vital
ellas
son las únicas felices
en medio del desorden cáustico
que nos atañe
pequeñas cucarachas se reproducen en explosiones de huevos
las ratas corren a un lado de las tiendas de veinticuatro horas
veinticuatro horas no son suficientes para el distrito federal
los girasoles yacen asesinados
su féretro es una papelera
a esta hora, esas flores muertas
guardan silencio
brillan
con el último amarillo de este mundo
si los mariachis tocaran todas las tristezas de la humanidad
yo les pagaría la última canción
de una isla lejana en la que intenté olvidarte
pero no pude
habrá que acompañar el andar de los semáforos
de prostitutas y travestis que ofrecen su turgencia sin escafandras
de botellas vacías que ruedan por el Eje Central
habrá que esperar
que los faroles se retuerzan en su luz
que el bulto del sexo escondido entre elásticos
haga crujir la tierra que caminamos
yo
tendré que esperar
la mendiga sin ojo no aparece en la escena
duermen en los portales los cadáveres vivientes de la especie
orillados a la mugre que forjamos los demás:
cotidianos orgullosos de nuestro comportamiento y propiedad
en la calle Violeta
de seguro
el sastre estará pervirtiendo a su ayudanta
rezándole a
el Viaducto es el río sonoroso de los vencidos que recién llegaron a casa
y pretenden cerrar la puerta
al miedo que persiste en gotas
dentro de esta historia cabrían todos los kilómetros cuadrados
de suburbios diseñados en agonía
de ciudades dentro de otras ciudades
de parques sombríos a cualquier hora
de helechos que truenan cuando los cuerpos invaden
pero no es tiempo de poemas épicos
la pluma no alcanza a extender su insólita red de carne
carne que avería la perfecta inclusión del verso
éste es sólo el cuento incompleto que te hice
cuando horas después
la temperatura bajó
como cae el vértigo
en los hombros cansados
de los insomnes
nadie llama o todos llaman
y vos
abrazaste mis formas envueltas en tela pequeña
rozaste las piernas de estas calles vacías
destrepamos los cinco pisos de una azotea de alambres rotos
quebramos la cama
nos comimos casi en el piso
dormitamos el dulce hedor del sexo y sus monumentos
domingo, junio 14, 2009
viernes, junio 12, 2009
Anécdota del Puente de Xoco
-Creo que cuando tengás sesenta años no voy a visitarte- bromeo, pues él tiene la absoluta capacidad de sacarme de quicio cada 2,5 segundos
-Claro que sí, me responde, con extraña seguridad
Ahora poseo una extraña paz. Una sorprendente capacidad de adaptarme a los sucesos que ocasionaron mi vida actual. Comprendo perfectamente a aquellos que no pueden romper los vínculos con el pasado. Pero trato de convertir los míos en fraternidades confesas. Nada de confusiones, por fin, tal vez solamente un hilo de ternura que no quiero que se rompa.
Nabo y yo tomamos horchata, reímos, vemos los dibujitos que los chicos de Westbridge me hicieron. Somos al final los mismos niños que nos conocimos en aquel curso de verano de 1993, solo que él es calvo y yo lucho con mis ciclos glandulares. Hablamos de nuestra vida amorosa actual y de por qué consideramos que los habitantes de la ciudad que nos cobija, sobre todo a los hombres, les cuesta comprometerse.
Él tiene siempre esa idea del "macho mexicano" que alimenta las esperanzas de dos o más mujeres simultáneamente. Evito el tema.
Masticamos quesadillas, nos enchilamos, hablamos con vehemencia de política, como suele hacerse en El Salvador. Caminamos por una calle desierta y construimos toda una teoría hipótetica sobre la criminología de rateros agazapados en la oscuridad.
-¿Tienes miedo de la edad?- me preguntó al leer mi último poema, con un tono evidente de regaño que guarda para mí en ocasiones
-No, solo tengo miedo al paso del tiempo- respondí- Como si no te acordaras de mi poema "Pensando en la edad", le reclamé
-Eso es otra cosa, respondió con total seguridad
Salimos. Afuera aspiramos "Huele de Noche". Nos despedimos con un abrazo en los torniquetes del Metro Coyoacán, a miles de kilómetros de la pista polvosa de nuestro colegio. Me raspa su barba. Se ríe.
¿Alguna vez pensé que esto sería posible? ¿Qué nuestras vidas darían tantas vueltas, para dejarnos acá, colocados en el mismo meridiano pero cada uno con su propia vida? No. Pero el camino ha sido sabio y estamos bien.
Pienso en todo lo que me ha ocasionado esta ciudad a la que amo y en cómo me partió la vida. El pasado está cerca, lejos.
Siempre es bueno tener a alguien conocido cerca, sobre todo cuando una se siente triste, y cuando se quiere comprender que hasta las más terribles tragedias emocionales, y separaciones vitales, pueden convertirse en un amigo que ahora vive en la calle del Puente de Xoco.
jueves, junio 11, 2009
Autorretrato
con luciérnagas que se encienden en abril y nunca se apagan
me gusta la parte minúscula de las cosas
el viento golpeando mi cara, aún en ocasiones tristes
el té verde, las hojas secas
el mar y el inmenso ovillo de hilos que contiene
tu cuerpo acostado junto al mío
.
La vida cotidiana se me vuelve un monstruo poco gentil
los oficios domésticos me pesan
mi colchón es un traste a tirar
prefiero el sublime descanso de las constelaciones
.
Guardo entre los ojos la fácil condena
en mi boca, la agresiva mueca
tenso demasiado los nervios de mis vértebras
brinco frente a la injusticia, a veces siendo más injusta
cedo, constantemente, a la melancolía
.
Tengo miedo
sobre todo al paso de la edad
y a que el tiempo cave un pozo en mis entrañas
.
Quisiera no tener miedo
.
Escribo,
últimamente es lo único que hago,
además de amarte con una vehemencia atontada y cavilosa
.
Durante mucho tiempo hice de mi cuerpo un nudo de estambres
agua que se urgía de sí misma en otros cuerpos
mi piel tiende a hervir en insectos
mi sexo es un gato pequeño que quiere quedarse a dormir para siempre contigo
.
No tengo una idea clara de lo que me ocasionará el futuro
pretendo muchas cosas
pero sobre todo, ser un alma buena
a pesar del desgaste de los días
y los alambres rotos
.
Hace tiempo que dejé de gritar
la máscara de mi rabia se fue borrando de mi cara
me descubro silenciosa, parca, contenida
quiero huir de la abulia y la desidia
volver a estallar en carcajadas dulces
recuperar la original indignación
seguir quebrando paisajes de otras tierras
descansar al filo de la roca
cuando un día
por fin
vuelva a ser
arena de mar.
cuando era niña me enseñaron a que tenía que callar ciertas cosas
cuando era niña me enseñaron a que tenía que callar ciertas cosas
intuí que nos pasaba algo terrible
que estábamos atravesados por la angustia
y así era
mi padre nos prohibió invitar amigos a casa
porque ahí se gestaban procesos históricos que hasta el momento
nos siguen conmoviendo
por eso cuando tenía nueve años y una compañera del colegio me dijo que me había visto marchar con mi madre y la unión de trabajadores
me temblaron las piernas
era en la época que te mataban por:
organizarte
guardar entre tus apuntes“ El Capital”
tener casetes de Silvio y Pablo
o repartir propaganda “subversiva”
a mi nadie me explicó nada
yo tuve que leer en los libros clandestinos lo que pasaba
y escuchar detrás de la puerta las conversaciones de los adultos
que tapaban con un dedo demasiado pequeño la verdad de un mundo en ruinas
.mi abuelo nos observaba desde la inmortalidad de su foto blanco y negro
de la segunda repisa de la librera
con su bigote bien peinado y su ceño tenso
todavía no sé la verdad de esos años
y me duele
hay ciertos temas de los que es preferible no hablar
como de la muerte, tan parte de la vida
de la guerrilla, cuando es perseguida por guardias nacionales
o de todas nuestras conversaciones escondidas
para retomar este amor que no claudica ante las llamas
la gente toma partido tarde o temprano
y para mí la vida se resume muchas veces en opresores y oprimidos
en los que expulsan profesores de las universidades y los entregan al enemigo
o en los que hacen poesía
en los que luchan o en los que traicionan
en los que colocan la bota militar sobre la frente de las víctimas
o los que se amarran, como el padre Tamayo, a los árboles de la selva de Olancho
para que los madereros no comercialicen lo que nos heredó la tierra
pero la censura
y su sombra auto censura
tiembla y trastabilla las conciencias
cuando de pronto el camino te pone del lado del que puede ejercerla
si en tus manos está el poder
si en la vida cotidiana eres capaz de condenar a alguien por sus ideas y no lo haces
entonces, solo entonces
el derecho a la libre expresión de los pueblos
se hace poesía
y nace de tu cuerpo
la luz
cuando era niña me enseñaron a que tenía que callar ciertas cosas
y no aprendí…
martes, junio 09, 2009
Condena al cierre de Casa de Mora

Las poetas del megáfono, colectivo internacional de mujeres poetas, queremos dejar sentada nuestra condena a lo que consideramos un injusto cierre de Centro Cultural Casa de Mora.
En un mundo donde cada vez es más escasa la promoción de la cultura y el arte, donde el crimen, la violencia y la injusticia social proliferan sin que gobiernos locales y nacionales los combatan o velen por el bien común de sus ciudadanos; el cierre de espacios alternativos de expresión y convivencia se muestra como un ejemplo de la descomposición de nuestras sociedades humanas.
Las autoridades de la delegación decidieron el pasado mes de mayo de 2009 cerrar las puertas de una casa que da cobijo a artistas y personas que gozan del arte y que a través de ella se sensibilizan para trabajar por un país y un mundo mejor donde los valores de la cultura transformen a individuos y colectivos.
Las rejas clausuradas de Centro Cultural Casa de Mora son la triste expresión de la intolerancia y la censura. Se le ha acusado a esta casa cultural de vender libros en la calle y de abrir su azotea a personas que declaman sus versos en libertad y armonía ¿Es esto acaso un crimen?
México y el mundo necesitan poesía, el combate a la inseguridad social y económica, no autoritarismo, y menos, la clausura de espacios culturales.
Por eso nuestro colectivo exige y solicita a las autoridades abrir de inmediato las puertas de este espacio creativo; les recordamos que su deber es velar por el bien común y no por la erradicación del arte y la cultura.
Firman: Las poetas del megáfono
miércoles, junio 03, 2009
Salida de emergencia

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lunes, junio 01, 2009
De la musika
Los últimos días han sido musicales. El viernes de Ollin Khan, disfrutando de dos bandas -una de Senegal y otra de Austria-, en primera fila, con el gato azul antes de otro temblor vital. Vibrando por cuarto año consecutivo al son del mejor festival de música del d.f. Entrada gratuita, la mejor de las entradas.
El sábado con Chi Chan, escuchando sus creaciones (barras de colores, cruzadas por agujas en su compu) , aprendiendo un nuevo término: "el noise". Mi favorita: "Reguetón al dente". Recibiendo el amor que solo dan los amigos de verdad, cuando una más lo necesita.
Esa misma noche, en el Foro El Tejedor estuvimos aplaudiendo al David Aguilar, al Huezo y a Yahir Durán, grandes representantes de la escena cantautora de México, y para mí el David, poeta virtuoso, sigue siendo el favorito. Me siento privilegiada de poder tenerlo enfrente, de vez en vez, y de haberlo oído hasta desgañitarse en Navachiste. Chequen por favor su myspace, que está en mis Luces Vecinas.
¿Se han dado cuenta de que cuando van en la calle, las canciones que suenan van acordes a su estado de ánimo? Descubrimiento que compartimos con Leire, aquella vez que en los taxis la perseguía la música de la despedida. Para muestra, hoy resonaba estruendosamente en Hidalgo: "tus amores perros me van a matar... sin haberme dado siquiera un poco de felicidad".
La música continuó. Mientras tatuaban a Anaïs, Lalas al frente de la consola, alternando entre la Mala Rodríguez (a la que amo tanto) y una musiquita francesa de esa viejita que rasga el corazón. La luz surreal del atardecer colándonos el entusiasmo.
Hoy en la ciclopista que me llevó hasta Mixcoac, me eché 13 kilómetros y ya me empieza a doler toda la estructura ósea, pensé, al pasar pedaleando debajo de un árbol frondoso, si los seres humanos somos capaces del olvido. O si olvidar ciertas cosas, personas o momentos es tan imposible como olvidar a los árboles y a las canciones que relacionamos con nuestra historia.
El viernes le preguntaba al gato azul ¿Cuánta alegría cabe en una música?
Son preguntas que por ahora no tienen respuesta.
Mientras, el domingo se despide, y en la grabadora canta la Lety Servín.
Si la vida es una canción, yo quiero tener el disco.