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miércoles, septiembre 16, 2009

persisto

suena el timbre de la escuela, pero hoy es día feriado. Una de las cosas por las que no me cambié de departamento fue porque desde mi ventana puedo ver la cúpula de una iglesia y el patio de una escuela. Me gusta cuando veo gente caminar sobre el techo.
Es simple y hermoso el paisaje desde acá, siempre puedo contemplar mientras escribo el estado de ánimo del cielo y la ciudad. Decía Edu Soteras que no le gusta que los edificios estén inclinados, a mí sí. La bóveda del cielo hoy es gris, le digo a mi hermano: este día tiende a la melancolía. Demasiado. Últimamente he sentido dentro de mi pecho un témpano de hielo, un dolor entre costilla y costilla que se corrige con café, y un profundo estado de estupefacción que me persigue desde el inicio del año solar. Ya nada me sorprende. Empiezo a perder de nuevo la fe en la humanidad. Pero parte de mi esencia es volver a creer en ella con todas mis fuerzas. No me gusta pensar en el pozo oscuro que existe dentro de cada uno de nosotros. Hoy no.
Lamento que lo grupal se vuelva individual. Corrijo mi poemario "Del mar es el ahogo", trabajo en mis crónicas y leo a Marie Agustine. Amo su blog "Meriéndate mis ganas de morir". Pienso en un tapanco, o en un tabanco. En el olor que provocan los cuerpos desnudos. Creo que en esta ciudad hay lugares donde ni tu misma tristeza podría encontrarte. La vida tiene una forma ininteligible de cuidarnos de la soledad existencial. Sueño con el mar. Persisto.

martes, julio 28, 2009

Tres de corazones


Ayer, saliendo de mis clases de manejo, me encontré una carta en la parada de autobuses de la 30b, estaba boca abajo, polvosa y desteñida. La recogí, ante la mirada asombrada de los transeúntes y al darle vuelta me di cuenta que era el tres de corazones. Baraja inglesa. Como soy bastante inconforme me dije: yo quiero un as de corazones. No quiero tres corazones. Porque me sonaba a triángulos amorosos siniestros. A estas alturas, quiero un amor puro y transparente.

Dice un amigo que estudió letras clásicas que todas las tragedias empiezan cuando se le pregunta algo al oráculo, es decir, que uno no debe andarse leyendo las cartas del tarot, ni esas cosas, porque se predispone. En cambio, Miriam cree que las cartas son solo un espejo de lo que uno trae adentro, y que sirven para "mirarte la espalda de las emociones" cuando normalmente no se puede.
De más estaría contar acá la historia de Karla, la maga con olor a mezcal barato, que en dos ocasiones ca(u)suales me leyó las cartas en Coyoacán. La segunda falló, la primera no.

Anoche, al llegar a mi casa corté con unas tijeras la carta e hice de mis tres corazones uno solo.

Espero no haber alterado mucho mi destino, o más bien reafirmar que aunque creo en el azar también confío en el libre albedrío de las personas. Y que el futuro, se construye a fuerza de voluntad.

Hoy, consulté al hijo de una maga, que crió a sus hijos con el dinero que ganaba leyendo el tarot. Por cierto, ¿se acuerdan que fui un arlequin de carnaval y que regalé cartas en nuestro evento megafónico? Bueno, solo era para recordarles lo mucho que me inquieta la fortuna. Punto y aparte, el hijo de la maga me dijo lo siguiente:

Tres de corazones: "Los naipes de corazones, se refieren a los aspectos afectivos, amorosos y pasionales, y a los distintos estados emocionales presentes y futuros. Tres: El símbolo de este naipe es positivo a nivel personal, puesto que anuncia progresos en un asunto o proyecto que se preveía difícil, así como la llegada de una etapa de gran creatividad, que podría compartirse con una persona estimada. Si el tres de corazones aparece al revés augura la finalización de un período difícil".

¿Capichi?

Y mi as de corazones, el que hice a tijerazos por inconforme, significa que llegan noticias esperadas (llegaron) y que tengo que hacer un mayor esfuerzo por lograr mi estabilidad financiera (obvio). En eso andamos.

¿Ustedes, qué piensan? ¿Existe la fortuna?
Por mi parte, no sé, pero me gustó encontrarme esa carta.