Eran las seis de la tarde del 15 de marzo de 2009. El centro de la votación de la Feria Internacional había cerrado sus puertas una hora antes, y los representantes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda) y la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, derecha) empezaban a contar votos.
Una elección histórica para el país. Por primera vez, luego de veinte años consecutivos de gobiernos de ARENA; la izquierda, con su candidato Mauricio Funes, tenía claras posibilidades de ganar.
El presidente de la Junta Receptora de Votos 001 de ese centro de votación empezó a contar en voz alta las papeletas. Los nervios pusieron el clima tenso como un elástico y las respiraciones se escuchaban de fondo, resoplando. Frente, frente, Arena, Arena, frente, Arena, frente, frente, frente, frente, Arena, Arena, Arena.La distancia era muy poca. La representante de ARENA, una señora de lentes que lucía muy nerviosa, comenzó a tratar de declarar como válido un voto que claramente era nulo y que ostentaba la cruz de crayón en la parte exterior de ambas banderas pero cerca de la de su partido.
Entonces, el presidente de la JRV, empezó a decir con voz pausada y salomónica. “Toda la jornada hemos estado bien, terminemos de contar los votos y luego discutimos esto con madurez política y ciñéndonos únicamente al Código Electoral. Sabemos que a todos nos han mandado a pelear voto por voto, pero tenemos que ser maduros”.
La representante de ARENA asintió y el conteo terminó tranquilamente y en paz. Resultado final en esa urna, ARENA 165 votos y el frente 183. Elección no apta para personas que sufren problemas cardíacos ante los sobresaltos de la vida cotidiana. En el recuento dentro de la Feria a cada urna que iba cerrando se le sobrevenían los gritos de los militantes de ambos partidos, en una sucesión bastante reñida. “¡Un paso al frente por el frente!” o “¡Patria sí, comunismo no!”.
La madurez mostrada en la urna 001, era reconocida más tarde y en el mismo centro de votación, por las declaraciones del Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), Oscar Luna: “las anomalías son casos aislados, eso es lo importante, no fue la generalidad”.
Agregó: “Estas elecciones son históricas, se dieron en un ambiente de tranquilidad, normales, porque no hubo la violencia que mucha gente pensó que podía existir.Tengo fe en los partidos políticos, que ellos deben de comprender que de por sí ya ganaron, desde el momento en que la población les dio el respaldo. Pero quien gana realmente es el pueblo salvadoreño”.
Luego de años de polarización política y una guerra civil, un evidente respeto entre contrincantes y deseos de concertaciónse vieron reflejado hasta el punto de ser el eje del discurso del nuevo presidente electo: Mauricio Funes.
“Lo he dicho y lo repito, mi gobierno estará animado por el espíritu de la unidad nacional. La construcción de la unidad nacional exige dejar de lado ya, en este mismo instante, la confrontación y el revanchismo”, dijo.
Anunció que respetará a la oposición y que colaborará con el presidente actual, Antonio Saca, para llevar a buen fin la transición de gobierno. ARENA por su parte, reconoció la derrota y no intentó impugnar el claro resultado: 1,349,142 votos contra 1,280,995 con un total de 99,38 por ciento de actas escrutadas.
La diferencia fue poca. Nada significativo para no reconocer que el país está dividido en dos bandos, por lo que los actores han reconocido la urgencia del diálogo.
¡¡¡GANAMOS!!!
Este 16 de marzo de 2009 es el primer día de un proceso de alternancia política en El Salvador.
"Pero no cambia mi amor, por más lejos que me encuentre, ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo y de mi gente, y lo que cambio ayer tendrá que cambiar mañana, así como cambio yo en esta tierra lejana" M.S.
Recién ayer regresé al país. Luego de dos meses de ausencia y varios hechos que he seguido en la distancia, como el retiro del resto de partidos de la contienda electoral; vine a contemplar lo que a la mayoría de los salvadoreños nos parece un momento histórico: las elecciones presidenciales del 15 de marzo. Testigo de asombros compartidos por la campaña sucia de los últimos días y por los niveles absurdos que ambos partidos mayoritarios han alcanzado en sus llamados a la emotividad de los votantes y no a la densidad de sus propuestas; alarmada por el sin número de violaciones al Código Electoral que ciudadanos y partidos han estado denunciando en los últimos días, lo menos que puedo decir es que el clima que se respira en este país es de total tensión. Veinte años de un gobierno de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, derecha), han empujado al país a una disyuntiva partidaria: Mauricio Funes, intelectual y ex periodista por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda) o Rodrigo Ávila, ex jefe de la policía y funcionario de seguridad por ARENA. Un país absolutamente polarizado. Enterada de que las acusaciones mutuas han llegado al punto de que un helicóptero sobrevolara la casa habitación del candidato del FMLN para presentar el antes y el después de sus residencias, ante el fracaso de las acusaciones y el aclaramiento del origen de dicho patrimonio; hasta la alusión a “The Simpsons” para descalificar a Rodrigo Ávila. Esto parece un pleito de niños, desde muchos ángulos, y no las elecciones presidenciales más importantes de las últimas dos décadas. La sombra del fraude, una sombra sin pruebas totalmente claras, al parecer un “pálpito”, una premonición, es lo que muchas personas perciben un día antes del gran día. Pero aquí todavía no se rompió una taza, y aceptadas las reglas del juego, aún con las anomalías denunciadas, queda sobre la mesa la promesa de que el perdedor tendrá que aceptar el resultado. La BRES (Brigada Revolucionaria de Estudiantes de El Salvador) anunció hoy que haría una huelga si perdía el Frente, pero eso es como ponerse a llorar si se derrama el atole. Se ha repetido hasta la saciedad, o por lo menos eso es lo que yo escuché en las últimas horas, que a los trabajadores temporales de otros países de Centroamérica se les ha dotado de Documento de Identidad Única (DUI), cosa que como leyenda urbana es preocupante pero hasta ahora los que aseguran tal y grave cosa no nos han presentado las pruebas. Circulan, a diestra y siniestra, cadenas de correos electrónicos que denuncian supuestas irregularidades con los DUI pero más les valdría a sus autores estar acudiendo al Tribunal Supremo Electoral (TSE) a hacer las denuncias pertinentes y no estarnos saturando la bandeja de entrada. Otra cosa, ARENA –sobre todo su sector femenino- debería de dejar de mencionar cada 2,5 segundos al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para atemorizar a las personas que opten por votar por un gobierno de izquierda. A ambos partidos: Yujuuu, ya terminó la campaña. Organicémonos, centrémonos en lo que va a acontecer el domingo y en lo que el responsable de conducir durante los próximos cinco años este país en crisis deberá asumir: un El Salvador con el aparto productivo quebrado, dependiente del sueño de las remesas y en plena crisis económica y de desempleo. Para el domingo, se dice, se han comprado votos, se ha combatido hasta los golpes y hasta las últimas consecuencias por una bandera partidaria, habrá autos y compañías de taxis que podrían llegar hasta su puerta para llevarlo a votar. Pero la decisión última es suya. La política, por supuesto, es más que el ejercicio del voto, pero luego de las circunstancias históricas que han azotado a nuestro país en las últimas décadas es hora de ser partícipe de este momento crucial. No vale quedarse al margen. Cuatro mil observadores internacionales serán los responsables de legitimizar o denunciar lo que ocurra el domingo. Miles de ojos estarán puestos en nosotros. Pero los de aquí, prácticamente y por ahora, solo podemos hacer una cosa. Por eso, votá.
los laberintos se abren en el fondo de este ruido de pensamientos la temperatura de las palabras es débil la locura tiene espasmos cotidianos que crean un rumor permanente dentro de los hombres
quise escribir una carta de largo aliento una especie de panfleto metafísico que explique que la voz de uno mismo desaparece frente a los demás
ese murmullo que muchos acallan durante años es un cruel dictado que nos enfrenta con las partículas más sensibles de nuestros disfrazados dolores este es un poema negro como la conciencia viscoso, como los tejidos cognoscitivos terrible como Alejandra paseando de noche por el parque Lezama con el horror hecho comisura de labios, amando a su verdugo con la intensidad de un asesino
si de la luz conocemos el transcurrir diario el otro cuerpo que nos da calor en la cama del vacío queda: el temblar de rodillas el vértigo el huir continuo un hueco que nos llevará –si puede- hasta el final del escrutinio
allá lejos en el desierto conocí las membranas del miedo supe que no volvería a ser la misma que el perdón es una especie de resignada melancolía que no tengo los hilos del mundo en la palma de la mano ni mucho menos
habrá que mirar la montaña aprender de su mutismo y su inmovilidad de los borregos, ponernos al cuello el cencerro que anuncie la presencia
te dije que estoy aprendiendo a aceptar casi cualquier cosa pero quien sabe si esto era necesario a mi edad
sí, fui un prisma copado de intensidades la luz de ese cometa del que hablan los astrónomos pero me convertí en una mujer anticipada de abulia y no sé si esto es sabiduría o desconfianza
hoy mis azoteas se llenaron de pájaros las cúpulas brillaron enrojecidas de arcilla el sol calentó el agua de las piletas la ropa se movió de viento y yo seguí
adentro, las venas de noche, pesadillas nada es sencillo como los sintagmas
si fuese tan fácil yo estaría ahora desnuda sobre una sábana y me podrías hornear como un pan de blanda miga
vuelta masa de ajonjolí me derretiría en una sopa cantaría desde los balcones antiguos una canción aletargada y feliz abusaría de tu cuerpo como de los adjetivos y en todos los tratados internacionales decretaría el eterno goce sin asomo de remordimientos
el remordimiento es el fondo oscuro rastros inútiles de nuestra educación religiosa colados en costumbres laicas soltá la culpa, te dije, y vete con quien quieras que no te hagan pedazos las estructuras de los demás reconocé tu voz dormida por siglos de opresión feudal usá tu cuerpo como una máquina para cambiar las cosas construí con tus músculos, la utopía sentáte a leer el periódico, cuando estés vieja y no tengás miedo de ti
creo fervientemente en los bosques y sus habitantes en su forma natural de resolver los asuntos sin prejuicios en las olas del mar que repiten su camino sin importar las opiniones de los acantilados
este es un poema negro como la conciencia es un mirar adentro y no asustarse es encontrar a Alejandra cuando vague a solas por el parque Lezama contemplar con ella el fuego de todas las tumbas y reírnos juntos de sus odiosos antepasados
si todo fuese tan fácil, amor yo sería pan de miga y no cicatriz paseo por el Viaducto sin tráfico en hora pico no este montón de huesos de aves regados en la azotea encendida de arcilla ni este insomnio que se acostumbra a su espacio amplio en la cama
si todo fuese tan fácil, amor, asesinaría los paraguas inservibles y todos los recuerdos rotos que guarda la gente para hacerse daño llenaría de niños las fuentes, y las fuentes de niños encontraría el final de este laberinto y me tiraría un rato al sol, para ver cómo se vuelve a escribir el génesis.
miércoles, febrero 25, 2009
A Isaac:
por la perdición
el mundo guarda su ruido para sí
su pregón metálico y de sirenas
aún así, el cielo de hoy es un pálpito
que mella las cavidades convulsionadas de una ausencia
.
afuera y muy lejos
cerca del mar
Martina ha colgado sus bragas chorreantes al sol y las gotas de agua fresca que caen
provocan el deseo de Ulises
como un gusto salado en la parte superior del paladar
.
el joven tiene empañadas las gafas
y un nudo de odas griegas en el sudor de las manos
.
el sol
hace crujir la arena y el pavimento
.
el sueño se convierte en dolor de párpados
.
de la otra noche, no recuerdo exactamente tus contornos
supe menos de tu silencio y un poco más del transcurrir circular de tus ojos
y así, en la lucha que hacen de noche los gigantes cuando saben que el tiempo es también el enemigo, volví a ver el hueco del túnel que conocimos juntos
.
empiezo a reconocer las manchas de tu cuerpo, el tono pálido de tu piel,
pero el olor irreconocible de tu aliento
hace colar las gotas
en el piso de madera
causando un profundo estupor
en la estructura ósea de la realidad
.
guardo varias preguntas como Ulises en el paladar
tengo ganas de ser ola golpeando el musgo cavernoso de tu cuello
de comerte a dentelladas galeonicas
y tener una soga prendida de mis velas
y volver a caer en el deseo agitado de los mares
.
de la perdición augurada, recobrar el brillo
clavarte estacas en los poros abiertos
agarrarme con mis rodillas de tu abdomen
como el amor se aferra a la vida
más allá de las tragedias cotidianas
.
y en el cielo enverdecido, entre el ruido de los coches y los barcos,
empezar a reconocer tus contornos
dejándote ir cada vez que sea necesario
destruir el apego, esclavitud tardía de los hombres
dibujar un eterno silencio
y apagar las luces que nos mezclan con los demás
.
Martina deja secar sus bragas en el patio
Ulises ve chorrear las gotas de los encajes como mira los erizos de mar y se los come
el viento hace grietas en las manos ásperas de los pescadores
.
él
todavía no volverá
.
Penélope
ya no espera en el puerto
.
ayer fue la ausencia
el adiós de las manos agitadas
la juventud que creímos detenida
.
hoy es el sol que se refleja en la arena, que abre y hace crujir el pavimento
si yo, pedazo de animal rabioso máscara de mi cuerpo empiezo a temblar en la perdición de mí es porque logré encontrar el dique a tiempo para no ahogarme en la bravura de las aguas y quebrarme como mástil desdentado en un diluvio pronosticado desde antes
hoy amaneció y el sol me recordó las letras de mi nombre
el hormigueo de mi vientre desapareció en luna llena gracias a un abrazo camaleónico
me aferré a su silencio como una moribunda su ignorancia de mí fue la excusa para no enterrar la cabeza entre las sábanas y drenar mi sangre en lágrimas
a tientas logré hincarle mis piernas en su cuello
fue una resurrección
había temido por instantes disminuirme en miles de partículas herida de nostalgia e ideas brutales de autodestrucción pero el ángel de mis ojos aparece siempre en las manos de unos otros que me salvan de mí y acuden a tejer mis entrañas de forma que se vuelvan una masa menos oscura
en la sombra ajusté mi cadera a su ritmo sin mediar palabra regresé a los años detenidos en el miedo de perderle y recordé que en este lado de la vida también hay estambres y peces de colores
nada le dije sobre mi historia de remiendos sobre la caligrafía de otro nombre de cinco letras agradecí sin gestos ni miradas profundas su calor concentrado en mis rodillas su talento vuelto puerta giratoria de la carne sus besos resueltos de ternura su aparición convocada por mi súplica de ver llegar a alguien con la piel libre de recuerdos
me fue imposible reconocer su aliento o su olor su textura blandecida la forma de girar las manecillas de mi pecho para incrementar el ruido de mi pálpito
no importó la intensidad ni los ahogados gemidos ejercimos el amor como una cartilla memorizada y efectiva sin asomo de presión o devoción fingida
abrió mis huesos como lo haría un técnico ingeniero salvó mi alma de caerse en una fosa le devolvió a mi pasión la soltura de mis años de cinismo y a mi turgencia la vibración de los muslos mientras yo rendida me sostenía de su abdomen con mis tenazas de animal marino
-Agriétame, pensé, hazme pedazos. Jala la espoleta de mi granada fragmentaria para que mis esquirlas queden dispersas como trozos de insectos aplastados en la pared. No me sueltes, bórrame la marca de hierro en el costado que ese hombre tatuó en mi cuerpo de bestia salvaje. Sálvame de tanto vacío repetido. Quítame el rictus que se me acumuló de miedo.
exploté luego de perseguirlo en jadeos esperé su tremor de máquinas
volví en mí el insomnio se me borró de los párpados caí en el profundo túnel que me enseñó el desierto en el fondo de la caverna reconocí mis ganas bañadas de luna llena no pude llorar aún no reconquisto la totalidad de mi cuerpo
dormí enroscada a su olor irreconocible a su figura plácida en la cama, a su abrazo natural y aunque la luz de la mañana me recordó el contorno de mi tragedia cotidiana el último beso de su tacto me hizo pensar que volvería a enganchar mis piernas en su cuello con tal de recuperar mi propia perdición.
En el piso cinco del edificio de Gobernación, entre Horacio y Homero en la colonia Polanco, los futuros corresponsales y ministros de culto que anhelan regularizar su vida en México hacen fila. Me parece curioso. Nunca había estado en la misma categoría burocrática junto a religiosas y padrecitos.
-Qué dios le de paciencia- le dijo una monja al de la ventanilla y completó: Aunque parece que usted ya la tiene.
El hombre sonrió.
La mujer de hábito se despidió luego de otorgarle varias bendiciones.
Un día más tarde platicaría con Juan Martínez al respecto de la más actual de sus frases famosas: “Odio a todo aquel que trabaje detrás de una ventanilla”. Me pareció lúcido.
-Yo también, le dije.
Sin pensar en las consecuencias de manifestar odio por el proletariado explotado, justificando el motivo de mi afirmación en el día que una empleada de migración me dijo:
-¿Cree usted que con ese cuerpecito le voy a creer que viene a estudiar a México y no a otra cosa?
Al final me creyeron y estudié tres años en la mejor universidad de América Latina: La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Me gradué de maestra en Comunicación ‘con honores’.
Anaïs Abreu –poeta del megáfono- siempre que comento que recién me gradué, agrega ‘con honores’. A mí me da un poco de falsa modestia pero sonrío.
Ahora busco trabajo, estoy esperando la segunda etapa de una entrevista en el séptimo piso del toreo de Cuatro Caminos.
Me levanté temprano. Últimamente lo hago. Al principio del año todo está agitado, dentro y fuera de mí. Tengo muchos pendientes acumulados y poca gente motivada a pagarme.
Hoy en la mañana, al café con Marce, Edu y Keren, repetí una vez más mi sueño de toda la vida: “Quiero un mecenas”, una especie de genio de la lámpara que crea en esta joven ‘escritora y periodista’ y así, cómoda, lo más cerca del mar posible, escriba muchos más poemas, ordene mis cuentos y encuentre el hilo de mi novela, viaje por el mundo, aprenda a manejar bien un automóvil, coma mucho jocoque con pan árabe y jalea de mora azul, no ande por ahí ‘coyol quebrado, coyol comido’ y, sobre todo, las poetas del megáfono y yo andemos de gira lo más posible. Dice Ylva que el sábado, día en que conmemoraremos mi natalicio, haremos un brindis porque en el 2009 todos tengamos amor. Pero del feliz. Porque el año pasado, ella y sus amigas se equivocaron en la petición y solo dijeron ‘amor’, cosa que dicha al aire, solo así, puede prestarse a malas interpretaciones. “Pero tuvimos mucha pasión”, convenimos. Pero ese es otro cuento.
Para mientras, escribo garabatos en mi libreta de ‘periodista’, en el séptimo piso de un edificio color naranja cerca del Toreo de Cuatro Caminos. Divago, como aprendí a hacerlo desde que a los seis años descubrí que el tiempo gastado no vuelve atrás y que la figura que refleja el espejo es uno mismo. Pienso por qué los ministros religiosos y los periodistas formamos parte de la misma categoría migratoria. Se aceptan sugerencias. Veo al hombre serio que examina a los solicitantes de empleo, en plena época de crisis mundial. No pienso nada en particular sobre él.
Espero. Queridos lectores: Hagan changuitos, crucen los dedos para que hoy me den trabajo o para que un día de estos me encuentre un mecenas.
Pd: No seguí la línea de selección para ‘Comportamiento Empresarial’, porque eran unos negreros y pesados de lo peor, capitalistas y mala leche que echaron a un muchacho del proceso por pedir permiso para ir al baño. Le leí estos pequeños garabatos, mientras caminaba a tropezones por Belisario Artiga, a mi editor de poesía, Arturo Teherán, a quien me encontré por ‘casualidad’ hoy en Bellas Artes. Especie de genio de la lámpara que creyó en mí y publicó el año pasado mi manuscrito ‘Sucias palabras de amor’ y que sabiamente apuntó: ‘Lauri, puedes tener un trabajo y un mecenas. Puedes tener las dos cosas’.
Leído en el claustro de Sor Juana para el Festival por la Paz entre Palestina e Israel, el pasado 3 de febrero de 2009
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de pequeños jugábamos a matarnos
debajo del árbol de guayaba del patio
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y se nos hizo una costumbre de juego universal
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(la especie se multiplica en sus ronchas)
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ayer
en la puerta de un tren había caído al suelo un hombre joven
untado de tiner
parecía haber dormido para siempre el sueño cruel de los desamparados
nadie levantó su mano ni su cabeza y el vagón avanzó seguro hasta la próxima estación
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aprendimos a robar dulces
almas luego
a jugar al mínimo esfuerzo
y ganar
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prendemos las noticias y comemos palomitas
como visión políticamente correcta decimos
qué lástima/pobrecitos/ y nos damos la vuelta/ nos echamos la sábana encima pensando en otra cosa de inmediato
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nunca he sido buena para escribir sobre los otros
la otredad de mí me es críticamente suficiente
uno vive en su nicho, en su hoyo profundo
con una vista unívoca sobre sus intestinos
y se olvida de las cosas que subyacen de sí mismo
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nos gusta gritar sobre la mesa
mentir, manipular, ser la violencia cotidiana
y hasta enorgullecernos de querer al otro ponerle el pie encima
maldecimos
.
creo que todo inició con la prepotencia
con querer matarnos de niños bajo el árbol de guayaba
por no aprender a lamernos la sal que mamá nos ponía en la espalda
para que en base al beso obligado
recordásemos que éramos hermanos
que habíamos nacido de su vientre y de su tierra que ahora aparece dibujada en una moneda de diez centavos que no se usa en Palestina por desacuerdo de paisaje
.
viejos conflictos
el rencor se ha metido en mis venas como puntos azules
y si mi estómago vibra ante los celos
también vibran los aviones de bombas
y ardieron los niños que mandaban a limpiar el terreno de los batallones durante la guerra civil salvadoreña
perdían los pies, las piernas, la edad, mientras los estrategas tomaban whiskey en el club militar e inventaban venderle al enemigo las armas para la lucha
por eso
no me gusta el verde olivo/es mejor el verde de la lechuga/aunque me hubiera montado en un avión que solo fuera tuyo por la forma de ver las cosas
prefiero el rojo del rábano al rojo de la sangre de cualquier tipo en cualquier rincón
de este planeta recalentado al sartén como un huevo estrellado
.
pronto voy a sentarme en la mesa
voy a aprender a compartir lo que soy sin prejuicios
a tolerar a la gente que odio con el corazón
a perdonar todo lo que me has hecho sin querer
con tu silencio
.
los estudiantes caminan a gatas por la alameda durante la marcha
el que no salte
el que no grite
el que no diga la consigna contra el muro estatal
pierde, pierde
.
grita
dispara
corre
persigue
.
tanta rabia distraída
tanta enfermedad acordada
.
dice Elisa, no es sano estar tan bien adaptado a una sociedad enferma
ella sabe más de los tejones y de las personas que yo
porque es la personificación del que no daña ni esconde
aunque tiene mal humor
el mal humor de tus días llenos de papeles y trabajo
de tus dudas que parecen lunares en la manta de la cama
.
es fácil juzgar desde afuera
hacer edictos
firmar acuerdos
diseñar la ofensiva militar
comprar más ametralladoras
explicar los motivos de la guerra
.
pero no hay razón alguna para no salir de aquí
no basta decir frente al televisor: qué lástima/pobrecitos
puse los cinco dedos sobre mi pecho dándome aliento
para volver a estructurarme en el siguiente color fluorescente
.
las llantas de los coches en la carretera hacen formas calmas
también los alambres de luz y los pinos que nos recuerdan que existe más que las cuatro paredes del pensamiento citadino
.
las ideas también se desestructuran
.
las caras de niños talladas al azar en una cúpula
hacen pensar que la religión sigue teniendo la convicción de sepultar sus verdaderas intenciones
.
un día de tantos en la plaza
colocaron una serie de telescopios
para que entre los muros grises no se nos olvide
el color de las estrellas
.
punto y aparte
hay cosas rotas
años rotos
pedazos rotos
.
intimidades
.
tras la puerta del baño
hemos llorado tantas veces
nos hemos enfrentado contra lo más recóndito
esta alma recién duchada de soledad
.
el agua corre si la necesitamos
el espejo es mudo testigo de gritos y ensoñaciones
hablar en voz alta/cantar/tararear/esperar campanas
.
hay quien toca la puerta
por el deseo de estar solo más rápido
.
el silencio y la ausencia de lágrimas no necesariamente significan falta de preocupación
tal vez solamente que uno está tratando de masticar lo que sucede
.
los temas a los que nos adherimos son impredecibles
por ejemplo yo quería hablar del mar pero cómo relacionar el mar con lo que ocurre en un cuarto encerrado donde alguien cuenta sus poros, sus líneas, sus arrugas
se echa a reír a solas o empieza el día cansado de antemano
limpiando el vapor
descorriendo la neblina que se cierne sobre esa imagen
de un yo conocido
quizás no sea imposible
relacionar las cosas
pensar en los años rotos y las cosas rotas
extender la mano sobre el pecho
y darse ánimo
intentar que la psique no nos haga pedazos las líneas
.
de mi desaliento solo puedo decir que es algo material
y una especie de sensación inexplicable por ser persona
.
también hay burbujas
y patos de hule
y sonrisas de bebés chapoteando en la tina
y algo que pone a sospechar que todo habrá valido la pena
.
pudo ser la falta de agallas
o la falta de voluntad
hubiésemos podido hablar de la crisis económica
y de la crisis que traemos dentro desde que nos convertimos en metáforas de inocentes habitantes del mundo