viernes, mayo 29, 2009
la libreta nueva
miércoles, mayo 27, 2009
cuando sueño con tu ombligo

llévate tu cuerpo dónde no lo alcance
porque si no seguiré adorándote sobre la tarde y el pasto
esperando que el calor se cuele en un rayo de luz
intrígame menos
dame la llave para abrir tu boca y evitar estos equívocos
las manos pueden ser un caracol si se aferran
entonces cierra el círculo y acomódate en mí
estoy soñando con tu cuerpo y con tu tacto
tibia luz de mediodía
pieles descolgadas en un espacio de esculturas
absorta aparición en todas mis memorias
eres un cántaro
que se repite en el camino y no rompe las fuentes
voy bamboleando las caderas por un sendero de polvo
mis pies descalzos me llevan hasta la esquina de tu porte
ha sido más la historia del cansancio
que el brotar de agua en mis heridas
te esperé en el pozo
me caí
adentro había un túnel con mermelada en las paredes
flamencos dormidos
y un cuento desanudado de su origen
la ciudad con sus ruidos
subvierte el pasado
sube el volumen del concreto
y hace llover organilleros
el verano nos dio el cielo límpido
para inventarnos los pájaros
lluvia cernida sobre los ojos de tus párpados
intensa y pronunciada necesidad
la mía
de pronto las hojas tienen espinas
el tallo es algo más que el deseo
dibujado
con desgana
en el techo de este cuarto
porvenir quieto
sopor de luz en la tarde
silencio convicto por fin
para mi alma detenida
mañana van a crecer las respuestas a este anhelo
serán enredaderas a la sombra
de una vieja casa
y caminaremos el suelo empedrado de
¿te acuerdas?
los trenes de otra ciudad
te recordarán mi cuerpo desnudo una tarde de febrero
una muchacha se asomará en el pozo
tus labios volverán a ser las aves
que aleteen en el centro de mi vida
frente a nosotros correrán los niños
y el mar hará romper todas las rocas
el corazón ya no está compungido
la resignación es una espera entendida
acepto así, las cadenas de tu ausencia
como el estado remoto de un país que no existe
las sábanas nunca son quietas
envuelven las ansias y las lágrimas de los tristes
comienza a entrar el viento en los sintagmas
llaves caen y tintinean en el piso
rocío de sol y espuma humedece las mejillas
esta es la madeja desanudada del sueño de un pozo
de una campesina
de una ciudad ruinosa
del golpeteo del mar
y la imagen que se cierra
cuando juntamos los ombligos.
domingo, mayo 24, 2009
la ciudad en bici

Desde hace varias semanas estoy tratando de hacer ejercicio y activar un poco la estructura ósea. Por eso hoy muy temprano (para mí), tomé la bici aerodinámica del Orus y me fui a pedalear desde mi casa al Ángel de la Independencia y hasta me paré para tomar una clases de baile. Me gustó el crepitar del sol, el contemplar personas de todas las edades, mi compañero de carril era un viejito bien simpático de vestimentas retro, habían niños, señoras, payasos, familias. Y hasta una muchacha con patines de cuatro ruedas. Me llamó mucho la atención un padre jalando con su bicicleta una carriola que decía "un auto menos para la ecología". Era algo así como un nuevo mundo, bien dice Marina que cuando uno no está crudo (de goma, con resaca) puede observar el mundo de diferente manera. Las bancas de Reforma, singulares y queridas para mí, porque me recuerdan a Laura, Leire, Chele, Oscar, César, y a Leo por los alebrijes, estaban llenas de gente y en realidad -yo que me conmuevo fácilmente- me la pasé bien, me tomé el respectivo jugo de naranja y en la mezcla de experiencias vividas y asociaciones libres que configuran el pensamiento, me dije que el hecho de que el alcalde de esta ciudad tenga a bien considerar que la recreación es un derecho humano me parece acertado, aunque no quiero tomar partido, menos por un partido.
Lo único que quería dejar claro en la entrada de este blog -que mucha gente linda lee- es que me gusta la ciudad en bici.
jueves, mayo 21, 2009
Santiago
.
Santiago, ciudad de Chile
nombre de mí
pedazo de mi cuerpo
sueño insomne cuando no me acompañas
.
hijo:
pasarán los años y tal vez no recuerdes esta angustia y el contorno de tu padre te resultará tan conocido que no sabrás del oprobio por este tiempo separados
y vendrás a mis manos caminando, y yo entonces –como siempre- seré de tus manos
como soy de tus ojos
.
en esa época feliz cuando corras frente a mí y preguntes cosas sobre el mundo y yo intente hacer del mundo un lugar más seguro y más blando,
solo podré repetirte que siempre lucharé por apartar de ti el sufrimiento humano
que espero seas un hombre entero y justo
y el amor sea el aire de tus días
.
cuando vaciles
cuando sufras
cuando falles
Santiago, camino de Compostela
encontrarás en mi pecho un descanso
porque yo he encontrado en ti el sentido
hasta ahora anhelado de mis días
.
y si no está bien visto
¡a estas alturas!
tanto amor dicho
no importa
vos sabrás siempre del mío
.
pero ahora
la ciudad y su lluvia me hacen yagas
las horas me lastiman
al no ver tu porte pequeño asomarse en mi mirada
cuento los días, Santiago
quiero que sepas que tu padre cuenta los días para mirarte y abrazarte
.
yo nunca estaré completo
hasta volver contigo
.
eres, Santiago
nombre de ciudad
camino
el ser más importante
de mi vida.
lunes, mayo 18, 2009
en mi legítima defensa
a la persona que ha estado atacando mi blog y mi lista de contactos:
.
yo
crecí llena de sueños
de libros
de mis padres
y la risa de mis hermanos
juntos,
atravesamos una guerra
a mí
me gusta ver las vacas cuando se mueven por la carretera
sobre todo me gustan sus orejas
yo
sé pocas cosas
abro mi casa
abro mis ventanas
lloro cuando estoy triste
me angustio
me equivoco
tengo miedo
llego tarde
guardo rencor
me enamoro
colecciono conchas de mar
escribo poesía
comparto
yo
quiero ser luz
y guardar la limpieza
como una virtud del corazón
a ti
te invito a ver el color de los almendros
las golondrinas en los bordes de las iglesias
los niños en los portales
la redondez de la arena
y este atardecer irrepetible
para que el agua salada
también cure tu ímpetu y tu dolor
quizás sí aprendí una lección
yo
no quiero ser oscuridad.
jueves, mayo 14, 2009
Artistas salvadoreños en el exterior
Hoy, jueves 14 de mayo de 2009, 6.30 p.m. en el Centro Cultural de España San Salvador
Calle La Reforma 166, Colonia San Benito (Abajo del triángulo de la Zona Rosa)
.
Paula Heredia, Luis Alvarenga y Lauri García Dueñas
miércoles, mayo 13, 2009
Lección de boca
Pero toda la ciudad se enteraría”.
José Gorostiza
La distancia que me separa de tu boca es el dolor más agudo de mi vida
aceptado el yerro de la ausencia, mis labios yacen vencidos
osan mordisquear los tallos, los embutidos, el curry, los panoramas
acaso alevosos, trazar algún sintagma
pero la noche es cada vez más oscura
sin tu saliva.
Silencio
Ante el daño y el cohecho
a sabiendas de la injusticia vertida
plácida descansa una lección de comas
soberbia, acusa, la sintaxis expresiva
y aunque no esté de acuerdo,
repito,
aprenderé a callar cuando me insulten.
Gula
¿Recuerdas?
es inútil espaciar los encuentros
mi cuerpo tiene tu talle
estoy tratando de escapar del dictado de tu paladar
todos mis dedos se quedaron pegados en el hierro doblado de tu infancia tardía
mis ojos quisieron ser tu infancia tardía
te veo desdoblado cuando meto mis manos en tu piel mis manos en tu piel mis manos en tu piel cetrina
habrá que reconocer que no sobrevolará la calma esta angustia
jamás sería demasiado pronto
para mientras
resisto
¿Recuerdas?
la primera noche que dormimos juntos rompimos mi cama.
Duda
¿Has visto cuántas palabras coleccionamos?
¿Cuánto tiempo intentando nombrar lo que nos sobrepasa?
renuncio por ahora
lo que nos sucedió es inexplicable y tal vez por eso la línea estructural de los acontecimientos circundantes insista en desplegar su absurdo
viste temblar mis labios en la almohada la última vez
igual te vestiste para continuar haciendo de nuestra historia una suma de equívocos
¿De qué color era la noche, esa noche cuando me dejaste tendida?
Yo tampoco sé muchas cosas, pero no huyo de las sábanas como un bandido.
Deseo
Existe una palabra que sólo sé definir cuando el contorno de tu espalda sustanciosa está arriba o debajo de mí: (deseo)
grito
grité mil veces de noche
a estas alturas, pienso que no hice el suficiente ruido
afuera, las personas se emborrachaban y miraban el asfalto como una alfombra de grillos muertos
muertos hace siglos, antes de que nuestra maldición se conjurara
estamos atados por el hilo invisible y perverso de un narrador omnisciente
somos las caretas de dos personajes creados por un dramaturgo
entonces, me recuerdo desnuda y herida
el labio inferior de mi boca es el pistilo amarillo de una época más feliz
hinchada de ti, me vuelvo a dormir.
Templanza
Así sea que vengas vestido de tul como la muñeca
y me prometas que esta vez no meterás las agujas de coser en mis entrañas,
haciendo uso de mi capacidad sobrecogedora de exageración,
a sabiendas de que la humildad no es la característica humana que más me define,
repito (con la boca):
quiero estudiar papiroflexia y hacer del don un prodigio al servicio de las cárceles.
Destinación
Siempre he creído en el albedrío y la libre voluntad de los Hombres
escribo Hombres para referirme a la humanidad
me casé con aquellos viejos textos del contrato social
sueño con una casa azul cerca del mar
cada vez estoy más cerca del mar, en una gruta de piedras y sin casa
no ha llegado la época de cosechar
deduzco que durante los últimos años perdí la brújula a partir de un solo hecho desencadenante del temblor de estas dos vidas que se cruzaron en una esquina desconocida
no hubiera bajado a la tienda a comprar cervezas contigo
no hubiese brincado sobre tus piernas
o sí
todo tiene que ver con tu boca, mi boca, la misma boca
con todas las palabras y todos los besos de todas las tardes que compartimos
desnudos, cuando ilusos creímos que éramos lo único que existía sobre la faz de la Tierra
entonces, mi tibio amante, dulce y perverso destinatario de mis días,
verdad infame que no pedimos,
por hoy, no tengo más que decir.
.
¿Recuerdas?
la primera noche que dormimos juntos rompimos mi cama
.
soy el color del recuerdo en las manos de un ciego.
martes, mayo 12, 2009
Ajmátova en Modigliani para un desnudo con gato

viernes, mayo 08, 2009
La silueta de mi soledad
A usted, el destinatario de mis días:
Es triste aceptar que solo tú eres capaz de reconocerme entre la multitud de cientos de personas con el traje planchado, en mi prominente silencio de esquina de gruta e interiorizar que sin ti hubiese vagado por el mundo sin reconocimiento, hundido en la anónima escena de mi crimen propio, como un mástil exagerado que se cierne sobre el mundo.
No habría conocido la tibia cobertura de los cuerpos, cuando el polvo vuela a los pies del lecho y la luz se cuela entre las cortinas.
Seguiría siendo la casilla vacía de mi ego o el gusano de los nardos, la anchura de mi cama vacía sin tu presencia, si el fuego de tus labios partidos no iluminara mis recuerdos de hombre solo.
Ahora que los lustros han pasado, y el color gris de mi orgullo ha decrecido en mi espina dorsal, causando una curvatura similar a la del esqueleto de ballena, estoy frente a tu puerta implorando que la muerte y los años no sean lo suficiente amplios para separarnos.
Apelo a la piel que nos tembló en los años lúbricos de juventud, ahora que espero, en el dintel, tu añorada silueta y que tal vez no vuelva a verte porque a veces o siempre es demasiado tarde.
Durante más del tiempo necesario, cada vez que el vagón pasaba por tu estación me prometía a mí mismo que esa vez sí me bajaría, sorprendiéndote a media noche para bajar el cierre de nuestras penas mutuas por tanto cuerpo separado –tanto tren mulata tanto tren-, pero mi cobardía incrementaba al temer que podría encontrarte cubierta de otra piel y otros hombres, entonces rabiaba y sentía palpitar la bilis en millones de explosiones subrepticias como la tarde de aquel diciembre cuando dijiste, por primera vez, que regresabas de nuevo con él, que preferías el tacto de la vieja crianza, la seguridad ontológica de las cadenas, a la incertidumbre de mí.
Entonces, las petunias que colgaban de mi balcón no se estremecieron.
Y cada vez que me dejaste, te volvías una mancha de colores en el pasillo, como los recuerdos que, un día dijiste, te quedaron de mí.
Hubiese querido que el mundo entero se estremeciera por mi tragedia de perderte y no solamente las hojas de las plantas, los rostros de las mujeres en el mercado o las manos del vendedor de pan, sino todos los personajes cotidianos que vieron agrietarse tu olvido en mí, crecer el rencor en el tono cenizo de mi tez, que se fue descascarando como la piel de un durazno que se avejenta en el congelador.
Tal vez todo esto que te diga y escriba no haga mella en ti.
Quizás no existas más que en la memoria de los instantes compartidos.
Posiblemente, petulantes y sin razón, creímos que existía una conexión irrepetible en la línea de nuestro discurso, formando una sola piedra azul que el rodar de millones de años destruyó.
Porque cada vez que nos encontramos, en la sucesión de varias vidas, fuimos una madeja incontrolable de ganas y yo creí, ingenuo, que solamente tú eras capaz de reconocerme entre la multitud.
Solo existió una manera, entregándonos como animales, en la profundidad de las marcas que dejan los dedos y los dientes, que sentimos descanso de ese estertor que nos quemaba.
Te grité tantas veces al oído que nunca me dejaras.
Abrázame, no me sueltes, llévame contigo, no importa tu carne más madura que la mía, ni tus ojos de alma vieja, no te rindas.
Pero te rendiste.
Y yo, aprendí a tambalearme en mi tragedia, a buscar en otros catres amargos la dulzura de tu carne mía, viví una fiesta que duró años, mis ojos enervados de alcohol se desgastaron de buscarte en las esquinas, en las palabras conocidas, en cada uno de tus defectos repetidos.
Y yo también fui cobarde como tú.
Porque cuando le pregunté a mi corazón, ese músculo sincero, sobre el camino que debí tomar, me imploró que por ti me arrebatara de insistencia.
-Bájate del tren y camina a su casa, me dijo.
Y yo me resistí.
Porque nunca quise verte con él. Me hubiera quebrado en pedazos. No hubiese quedado nada de mí.
Era joven, más de lo debido, más de lo que ese amor incendiario necesitaba.
Esta pasión demanda de mí una sabiduría que no he conocido. Y no sé si algún día lo haga.
Por eso estoy disfrazada entre estas líneas, no soy un hombre que toca la puerta en un barrio malo, dentro de un poema griego.
No tengo otra forma de hablarte sino esta.
Solo tú sabes quién soy y por qué escribo.
También soy cobarde, y no me bajo del vagón cuando paso por tu casa.
Estoy rendida y ya tan solo
Te espero.
Toco tu puerta
no abres
la luz de los faroles tirita
el halo del frío es humo en mi boca
miro al suelo, inútilmente dibujo círculos de polvo,
y a mis pies solo descubro:
la silueta de mi soledad.
lunes, mayo 04, 2009
Protesto
es hora de quitarse las máscaras
no quiero tener miedo

Protesto y propongo desde mi hacer poético la desnudez, un arrancarnos las máscaras, los tapabocas, y volver a confiar en que todo-va-a-estar-bien
Fotografía: Keren Shayo y Marcela Zamora
Producción en la azotea: Marcela Zamora
Autocensura: Lauri García Dueñas
viernes, mayo 01, 2009
poesiasintapabocas

www.poesiasintapabocas.blogspot.com
un espacio creado con poemas de diversos autores
con el tema: la influenza.
(eva cabo, arturo sodoma, lauri garcía dueñas, zaria abreu, óscar franco, emiliano álvarez,
nicole delgado, anaïs abreu, sergio sepúlveda, haydee ramos, gerardo grande,
guillermo carballo)
EL DISEÑO HERMOSO LO HIZO ANAÏS, como siempre ella tan hermosa.
también vos podés colaborar para que este espacio sea aún más diverso,
mandando un poema a:
anais_ad@hotmail.com, vinhinha@gmail.com, poetasdelmegafono@gmail.com
sólo te pedimos que lo mandes como archivo adjunto
en letra times new roman, 12 puntos
y que no abarque más de dos cuartillas
(el tema: la influenza).
¡participa!
la poesía vence al miedo