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martes, marzo 10, 2015

Invisible

Lunes 9 de marzo de 2015

Imagen 1: En plena avenida, un hombre a solas, de espaldas a la calle, se da de puños contra el aire, a lo Travis en "Taxi Driver". Su semblante es lo suficientemente serio como para dudar de su enemigo invisible.


Imagen 2: Una niña va caminando de la mano de su mamá, de pronto, se detiene, levanta la mirada y le dice adiós al cielo, volteo a ver y no hay nada.

Conclusión: Lo invisible existe, al menos en esta ciudad.

viernes, junio 21, 2013

Limón negro

Una niña ha dejado ir la primera flecha negra en un recuerdo sin murciélagos

con el vestido azul marino sin mangas

y la boca en resuello sin sonido.

 

La infancia es esta madeja de hilo desanudada

este silencio atravesado por un zumbido eléctrico

oraciones que si se separan

se destruyen.

 

Las espinas

los alfileres

el exilio.

 

Fui una niña exiliada.

 

De mis tres años recuerdo el pastel de chocolate y orilla de cajeta

y todo lo que me dicen las tías que fui y ya no soy.

 

Recuerdo a Julio

el muchacho que jugaba conmigo a la pelota

quizás el primer hombre al que amé sin recordar su cara.

 

Un patio de vapor.

 

La infancia también es un patio de vapor

confuso e imaginario.

 

La terrible conspiración del tiempo que insiste

en revolver las imágenes

una bola de fuego que no me pertenece

porque es de Otro

un patio anegado por el moho,

y en el centro,

un limonero negro,

como negra es la mente cuando dejamos de ser niños.

 

Sin embargo, las flechas que lanza la niña son de luz.

 

Los limones son pequeños. Huelen.

 

El vestido azul marino gira y la boca obtura palabras ininteligibles para los humanos.

 

14 de mayo de 2013

domingo, junio 27, 2010

¡Qué valor!




Foto de Eber García


Un hombre en calzoncillos anaranjados atravesaba el Eje Central a la altura de Bellas Artes. Su atuendo dejaba poco a la imaginación y le ceñía sus órganos reproductivos. “¡Qué valor!”, exclamó una mujer en tono irónico, señalando al transeúnte naranja.

Ayer, 26 de junio, fue la marcha por el orgullo gay y las calles del centro del Distrito Federal fueron escenario de frenesí que contagió no solamente a la comunidad LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) sino a centenares de heterosexuales que se sumaron en una manifestación por los derechos de dicha comunidad, enarbolando en conjunto el valor de la tolerancia.

El recién fallecido escritor Carlos Monsiváis fue homenajeado con un minuto de silencio en la 32 edición de la ahora denominada marcha del Orgullo Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero, Transexual e Intersexual.

La fiesta terminó hasta la madrugada del domingo. La calle República de Cuba, donde están situados los bares gays más famosos de la ciudad (El Marrakech, La Purísima y el Viena) rebalsaba en muchedumbre. Hombres vestidos de vaqueros se besaban apasionadamente, mientras más allá dos chicas se apretaban en un abrazo de banqueta.

Marconi vendía cervezas de litro a manos llenas, y en su mostrador, la publicidad en rosa de la Fonda el Generalito mostraba el dibujo de dos revolucionarios de bigote dándose un beso en la boca.

Un hombre vestido de “La Calaca” (La Muerte), de sombrero y velo negro, era manoseado por sus acompañantes a la entrada de un bar.

En la calle Francisco Madero, una adolescente aprovechaba el entusiasmo para vender llaveros y peluches alusivos.

Más al sur, en la calle Londres de Coyoacán, donde está situada la casa de la fallecida pintora mexicana Frida Kahlo (quien fue abiertamente bisexual), tres hombres desplegaban listones gigantes con los colores de la bandera gay desde una azotea.

No solo una fiesta, más bien una protesta, gritaron los participantes de la marcha. Extender el matrimonio homosexual a todos los estados del país, la consigna.

“¡Qué valor!” sería una expresión para reconocer lo que se necesita para ser homosexual en México, país donde según organismos humanitarios hay un asesinato en contra de esta tendencia sexual cada dos días. El machismo mexicano, pues, no es un mito. Y hay que combatirlo.