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viernes, junio 21, 2013

Limón negro

Una niña ha dejado ir la primera flecha negra en un recuerdo sin murciélagos

con el vestido azul marino sin mangas

y la boca en resuello sin sonido.

 

La infancia es esta madeja de hilo desanudada

este silencio atravesado por un zumbido eléctrico

oraciones que si se separan

se destruyen.

 

Las espinas

los alfileres

el exilio.

 

Fui una niña exiliada.

 

De mis tres años recuerdo el pastel de chocolate y orilla de cajeta

y todo lo que me dicen las tías que fui y ya no soy.

 

Recuerdo a Julio

el muchacho que jugaba conmigo a la pelota

quizás el primer hombre al que amé sin recordar su cara.

 

Un patio de vapor.

 

La infancia también es un patio de vapor

confuso e imaginario.

 

La terrible conspiración del tiempo que insiste

en revolver las imágenes

una bola de fuego que no me pertenece

porque es de Otro

un patio anegado por el moho,

y en el centro,

un limonero negro,

como negra es la mente cuando dejamos de ser niños.

 

Sin embargo, las flechas que lanza la niña son de luz.

 

Los limones son pequeños. Huelen.

 

El vestido azul marino gira y la boca obtura palabras ininteligibles para los humanos.

 

14 de mayo de 2013

miércoles, abril 06, 2011

aquí nació el universo hoy

“Y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo”, Jorge Luis Borges.

aquí nació el universo hoy

este es el ruido del cosmos que descansará en la línea de mi mano

en tu perfil

en mi pecho manchado por tus empuñaduras

un solo recuerdo hace

una noche

el mareo

el baño explotado de luces pegadas a mis párpados

a mi costado, el hombre que amo

el rastro de todas las cosas como miles de personas en un vagón

la voz: rasguños de noches en vela sin ojos

la superficie: un insomnio un año

el aire: la revuelta de tus respiraciones

una habitación que nos permite escribir el presente fatigado de las sábanas

esas, las oscurecidas

donde devorará el génesis todas sus semillas

explota: el olor el tacto

la subversión es la carne dormida

no medir la dimensión de lo que habrá

descansa

la ciudad también ha cesado sus explosiones

ni gritos ni botellas que se quiebran inundan

el movimiento de traslación de la Tierra

o el universo de nuestras pieles lindantes

presagio

estoy contando tus granos de arena

la muerte existe pero hoy está lejos de aquí

yace la vida de las ciudades en nosotros: dos cuerpos agotados

sus canciones sus acordes su pan en latas de metal olientes

mordidas

clímax sin dolor

enrumbada la grafía

escribir o callar para siempre

tómame

come la calma calla

no digas paredes circundándonos

ni tiempo

el Yo insiste en deshacerse de sus cáscaras

mi pecho marcado

enrojecido

Yo: exhausta

oscurecida por el contenido de las sábanas

al lado, el roce de tus pies

tu respiración

el aleph en su reducida lujuria

un calor en el centro de mi sexo

las ventanas empañadas

palpita

la masa que nos contiene

y

ay

el universo

esa palabra.

laurigarcíadueñas

30 de marzo de 2011