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martes, octubre 13, 2015

Revueltas y el luto mexicano

A Efraín y al sol que esperamos:

La otra tarde, la poeta mexicana María Guerra me contaba la manera en que ella recuerda a José Revueltas. Su hijo Samuel la secundaba y repetían juntos la anécdota de cuando el escritor aseguró, luego de una de sus salidas de la cárcel, que su vida había sido un “estupendo fracaso”. Oxímoron. A estas alturas, es paradójico pensar que el hombre al que hacemos homenaje, ese prolífico escritor y político convulso, tuviese esa idea de sí.
La forma en que María, quien admite haber sido cortejada por el escritor, tenía para apoyarlo en esos momentos álgidos era obligarlos a comer, a Revueltas y un amigo, que solían pasársela bebiendo durante días.
El poeta David Huerta lo recuerda más bien como el hombre anónimo que apareció en la Facultad de Filosofía y Letras para acompañar las protestas estudiantiles del 68.
“En mi memoria, la imagen cardinal de José Revueltas es la de un fogoso orador de 54 años. Aparece en el balcón de la Facultad de Filosofía y Letras, en Ciudad Universitaria, y le dirige un puñado de encendidas palabras a la multitud estudiantil. La tarde de ese agosto de 1968 es nubosa, llena de presagios, y los adolescentes y los jóvenes universitarios, atentos a las ideas del discurso, no saben nada, quizá, de la militancia ya legendaria de ese hombre: enviado a las Islas Marías en calidad de preso político a los 17 años de edad, arrestado por 'actividades subversivas' en varias ocasiones, novelista de una feroz energía arcangélica, el joven hermano 'de los ojos de diamante', en el retrato poético dedicado a él por Efraín Huerta y 'uno de los hombres más puros de México', en palabras de Octavio Paz”1 , asegura David Huerta.
Para el escritor Javier Raya, José Revueltas es la encarnación de una ética total en la literatura mexicana y, como para varios, uno de los puentes emocionales que lo unió con la persona que ama y con la que ahora comparte su vida.
El sujeto y el personaje de Revueltas se multiplica en numerosas anécdotas, como la más entrañable para mí, que es la de arrancar, en noviembre de 1929, a los quince años, la bandera de México del Zócalo y enarbolar la del Partido Comunista por lo que es trasladado a la correccional durante seis meses.
O la de su esposa, María Teresa Retes, pidiéndole el divorcio mientras él estaba en la cárcel de Lecumberri, lo que me hace pensarlo vulnerable y azotado por la injusticia no solo social sino íntima.
José Revueltas no es, entonces, un ser, un todo, al que pueda reducírsele al campo semántico de las letras y de quien pueda pasarse por alto su pulsión vital límitrofe con el vértigo personal y social. En el análisis literario, no podríamonos ponernos estructuralistas y evadir del análisis el contexto personal y político en que están imbuidos sus textos.
En esta pequeña ponencia, quiero compartir algunas hipótesis sobre su obra que podrían sembrar madeja para largas conversaciones y debates. Me aviento.

  1. A pesar de que el lector pueda encontrar sus textos bucólicos, llenos de hipérbaton e hipérboles y, tal vez, cansarse durante largos párrafos; la obra de José Revueltas no puede analizarse como folclórica o costumbrista sino que, a mi juicio, logra retratar y ahondar, como intentó Paz en “El laberinto de la soledad”, en eso por lo que todavía nos preguntamos: Qué es lo mexicano. Cuál es la identidad compleja de esas personas- personajes que viven, no en el centro del país sino en el campo.
  2. Revueltas fue uno de los primeros escritores mexicanos en reparar y punzar la normalización de la violencia contra las mujeres, describiendo a los personajes masculinos que inflingían esta violencia, evidenciando su patetismo y la injusticia subrepticia latente en el hecho de que demos como normal, sin chistar, dicha violencia.
  3. No hay héroes impecables en su obra, sino arquetipos e inconsciente colectivo, por ejemplo, Natividad, el hombre limpio de espíritu es asesinado prontamente, para dejar vivos al resto de personajes que están atravesados por una complejidad que les impide ser en sus propios términos.
  4. La crítica hacia la revolución y hacia la izquierda es mordaz y roe. La huelga no consigue el éxito, sino que vuelve al pueblo un lugar de pleitos entre vecinos y compañeros, para luego causar migración y desaliento.
  5. La fatalidad de los personajes frente a la muerte, la forma en que esta nos iguala en el éxodo y lo comunitario, se impone.
  6. Es importante leer a José Revueltas en esta coyuntura por la que atravesamos, subsumidos entre crímenes de Estado y los cuerpos desaparecidos de al menos 22,322 personas, sin edulcorantes ni excesos literarios, en un país que se ha convertido en un Tzompantli gracias al poder concentrado en manos de unos pocos y defendido mediante la injusticia de toda índole. El poder en todos sus epitelios es cuestionado en su patetismo por los textos de José Revueltas, por eso celebramos y compartimos su obra completa, el centenario de su nacimiento y su autoinfligido “estupendo fracaso”. Porque uno preferiría fracasar así, como él, que vivir en la parodia y el engaño.
  7. Para todos aquellos que aún no le han hincado el colmillo a sus textos, esta es una invitación a hacerlo con fruición, en ellos encontrarán a ese muchacho que arrancaba una bandera impuesta para sustituirla por la de sus propias ideas. Creo que dada la educación bancaria, de estar aplastados en bancas, que se nos ha querido imponer, una que incluye la constante paráfrasis de lo que otros piensan, Revueltas alienta al aletargado joven revoltoso que deberíamos ser en potencia y acto.

Lauri García Dueñas
Santa María la Ribera, Ciudad de México, 25 de agosto de 2015.


1HUERTA, David. “Aguas aéreas. Un sueño vigilante e insomne”, en Revista de la Universidad de México, Nueva Época, Número 115, septiembre de 2013. Página 97.

miércoles, marzo 11, 2015

Mujeres jóvenes

Preparé estas respuestas, aunque en el conversatorio no las dije así tal cual :)

  1. ¿Cuáles son las barreras culturales y estructurales que obstaculizan el empoderamiento de las mujeres jóvenes?
No sé si estoy de acuerdo con la palabra empoderamiento, me gustan más ideas como inteligencia, fortaleza, independencia, autosostenibilidad. Las barreras estructurales que nos alejan de estos conceptos son la pobreza y la falta de un acceso equitativo a la educación y los espacios de dirección. También la violencia obstaculiza nuestro desarrollo. Y los mensajes misóginos y de inferioridad que en pleno 2015 todavía nos dedica la sociedad y los medios de comunicación. La vigilancia y los prejuicios sobre nuestra sexualidad y reproducción, para mí, también son obstáculos.
Virginia Woolf se preguntaba, a principios del siglo XX en Inglaterra, por qué los hombres bebían vino y las mujeres agua y por qué un sexo era tan adinerado y tan pobre el nuestro, esto en muchos ámbitos sigue sucediendo y hay que cambiarlo radicalmente para beber vino juntos y compartir con justicia los bienes materiales.

  1. ¿Cómo afrontan las distintas formas de la violencia de género?
Hablando en voz alta, desde que era adolescente, las veces que me han dicho piropos insultantes en la calle, respondía, suelo responder con el puño cerrado directo a la cara. Los hombres no están acostumbrado a que los confrontes cuando se sobrepasan, entran en pánico. Cuando en el periódico donde trabajé a los 22 años un editor criticó mi forma casual de vestir escribí un memorandum donde defendía que éticamente la apariencia no es lo importante, en varias ocasiones denuncié a mis colegas por sus bromas pesadas y acosadoras.
Cuando escribía mi investigación sobre “Tribus Urbanas” en El Salvador y un editor quería subestimarme, lo confronté diciéndole que era por ser mujer. Cuando empezaba en el periodismo y no me dejaban escribir del fútbol, insistí hasta que lo logré. Creo que la violencia se afronta hablando en voz alta y “haciendo montón” con otras mujeres y hombres.

  1. ¿Qué esperan de mí los demás? ¿A qué aspiro yo?

Creo que los demás esperan de mí que siga escribiendo y construyendo artefactos verbales cada vez más complejos y sólidos. Yo espero de mí cada día ser un mejor ser humano, desterrar de mi vida los problemas sociales que critico. Deseo ser una buena escritora, profesional, cada vez mejor maestra y, sinceramente, recientemente me reconcilié con la idea de ser mamá. Es uno de mis deseos más fuertes y latentes, así como el de encontrar a alguien que se aviente conmigo a dicho proyecto vital.

  1. ¿Cómo me empodero? ¿De quién es responsabilidad?
Mía y de la sociedad a la que pertenezco. “Soy frágil pero mi espuma es de granito” dice la poeta guatemalteca Isabel de los Ángeles Ruano. Soy fuerte pero no invencible, cuando estoy en dificultades acudo a los que amo y me aman. Reviso mi discurso y mi pensamiento a diario, sobre todo, porque tengo el honor y la responsabilidad de ser maestra. Trabajo en mantenerme crítica y alerta a toda la injusticia a la que el sistema económico nos tiene sometidos a mujeres y hombres.

  1. ¿Cómo contribuyen a la transformación social desde sus trincheras? ¿Cómo alcanzamos la igualdad sustantiva?
Creo que contribuyo a la transformación social desde mi vida íntima como escritora, mujer y ser humano. Tratando de ser equitativa, amorosa, colaboradora en mi casa y trabajo. Reduciendo-reutilizando-reciclando, usando la bici, haciendo comidas sanas, utilizando productos de pequeños productores, cuidando mi lenguaje y comportamiento para no ser violenta, tratando de ser crítica frente a la injusticia social. Siendo cálida con mis compañeros de casa, amigos y estudiantes. Tendiendo puentes colectivos en un mundo de rabia y rencor individualistas. Luchando para ser coherente políticamente. Enamorándome, escribiendo. Creyendo con todas mis vísceras que “otro mundo es posible”, uno más justo para todas y todos. Creo en la utopía social mediante la utopía íntima.