lunes, septiembre 08, 2014

Espíritu XVI

Espíritu, soñé contigo y estaba sobre tu cuerpo
te dije “¿y si nos equivocamos?”
y no me respondiste y te seguí viendo envuelto en un vapor
indisoluble por estar repleto de un pasado
cada vez más incierto
caminé por las mismas calles que hace años
y un alacrán me habló como un fantasma
fue hermoso”, recordé tus palabras redundando
y en el fondo de mí suelo preguntarme
por qué al volver la vista atrás estamos
llenos de sal e hinchados de tanto tiempo
incapaces de soltar el hervor de la cicatriz
coleccionando diálogos a los que les atribuimos
un significado mayor a la casualidad
los cerros no están extintos pero están presos de restos
plásticos
la naturaleza se muestra plena en su invasión
la charlatanería de algunos que te buscan me da risa
cuando no debería
espíritu
cada vez estoy más cerca de tu cuerpo
aunque solo seás el brillo en las pantallas
los ojos embobados en otro lugar que no es aquí
ni nosotros mismos
(ya no podés hablar, estás mirando la luz de tu reflejo inexistente)
discursos sin quorum
no estamos a estas alturas para mesianismos
no no
la columna parece abrirse como un pararrayos
es el cuerpo el que te llama envuelto en calor frío
vamos bregando esta escritura que duerme sola
no eres tu cuerpo, pero podrías quedar atrapado en él”,
dice una muchacha en televisión, al joven más gordo
del mundo
todo para que
hoy
recuerde que soñé contigo
(mi cuerpo tal vez quedó atrapado en mi cuerpo)
porque, en el fondo, todavía me pregunto
si nos equivocamos.

viernes, septiembre 05, 2014

Se canta al mar

Lauri García Dueñas
Reescritura de un poema de Nicanor Parra por su cumpleaños cien

“Nada podrá apartar de mi memoria”
el peso ausente de tanta agua
ahora que vivo entre los cadáveres del aire
de esta ciudad lejana.
Braulio llevó a Nicasio a conocer el mar
tuvo que taparle el cuerpo contra los dientes
largos de los mosquitos
y disimularle el vientre hinchado por los parásitos.
La densidad de la luz se quedó colgada de sus ojos.
La Barra puede masticar/ el lodo
los animales/ las personas/la luna/los líquidos de adentro.
Dominga solía envolverse en yaguales
después de bañarse en la Costa del Sol
para quedarse con la sal en los huesos
y apartar sus dolores.
“El mar es bueno para la reuma”, decía.
Estos dolores queman, abuela.
Te digo que queman.
Margarita siempre ha vivido en El Zunzal
pero cuando ve caer el sol es la primera
sus ojos explotan como orillas
como esos huesos de la luz
como manchas dentro de animales vivos.
Tan dentro del desmayo
las muchachas como yo nos quedábamos dormidas
en los brazos de alguno que prometimos no besar
y ya inconscientes nos arrastraron a la casa de la playa
nos lavaron el cuerpo
y nunca supimos si existió algo que hubiésemos perdido
en los dedos de esos muchachos
que no sé si serán hombres todavía.
“Es que, en verdad, desde que existe el mundo,
La voz del mar en mi persona estaba”.
Al pie del puerto de La Libertad, se estacionó un microbús
que venía del sur y adentro
la inconsistencia/ la ebriedad/lo que no volvimos a ver:
otras manos tocando el cuerpo rendido.
Veinte minutos en el coche
creyendo que la muerte no es muerte sino hasta el rato.
Las botellas quedaron en la arena
cuando prometimos no ensuciar la playa.
Los troncos cuelan la basura, las estrellas de nácar diminutas.
¿Estás oyendo esta voz que no es la mía?
el bombeo incómodo de la realidad
si no estás vos para rezarte en voz baja,
agua bendita de los manglares,
sol que habrá de matarnos.
“La luz de aquella misteriosa lámpara,
Este es, muchacha, el mar".
Y hubo eco de púrpura
algo que aprendimos de niños
que sería importante.
Mi abuela de espaldas
el mar masticándola.
“El mar es bueno para la reuma”, decía.
Y si se canta al mar,
Nicasio, Nicanor, voz que no es la mía
somos la primera vez frente al abismo
la madeja que une lo perverso con la carne del espíritu.
“Es que, en verdad, desde que existe el mundo,
La voz del mar en mi persona estaba”.

miércoles, septiembre 03, 2014

Espíritu XV

Espíritu,
qué es el poema sino este retortijón de las vísceras
o el cambio de aire
al entrar en el lenguaje
si uno tiene la tentación de subirse al púlpito
lo más importante es bajarse
como un río veloz entre las piedras.
Se trata de dar la vida
correr la cortina de lo que uno es en silencio
cuando ya nadie puede espiarnos
ni darnos palmadas en la espalda
o escupir un 'qué bonito escribes'.
Se trata de compartir una verdad
irrepetible
pero dice El Muchacho que hay que evitar
ante todo
intentar dar lástima a los demás
o ser benevolente con uno mismo.
Tal vez haya que recordar que un poema también puede ser
meter, en un bote de mayonesa, decenas de luciérnagas
para que Claudia un día lo escriba.
¿Y si el poema es verte escribir al otro lado de mis manos
y estas teclas?
¿No nos habremos equivocado entonces tanto
los que queremos asir la voluta indescriptible?
Se trata de darle de comer a un animal místico que
ni siquiera podemos ver
y creer en su existencia a pesar de las pruebas en su contra.
Escarbar como un topo en la sombra
rayar la luz como para inhalarla.
Si se ha escrito la muerte sin fin, el canto cósmico
y el pequeño godzilla
¿entonces de qué sirven estas líneas en un blog?
Tal vez el cursor siga padeciendo el brillo
del pensamiento deseando ser mano
o simplemente un texto
que abra piernas estómagos conciencias pétreas.
El poema cuando suma palabras con 'mensaje', dirás,
es discursivo, entonces habría que ponerse a cantar
desafinado, como en el karaoke de abajo,
al mismo tiempo que alguien manipula la máquina de humo,
como en la disco,
otros golpean sillas o se paran en mamparas para intentar
llamar la atención y lo hacen
sin creer en realidad en lo que dicen
tiran patadas
o intentan decir beat beat
para ridiculizar lo que la oración en prosa
supuestamente
le quita al verso medido
cuando ya nadie se está peleando las sílabas
ni debería.
Rapear quizás sea mejor opción
eso sí
si gritas, cantas, 'dramatizas' o haces la voz chistosa
el texto no mejorará por más que quieras.
Entonces, como Cruz habrá que recoger luciérnagas
y volver juntos al inicio
donde no había lenguaje.
Espíritu, aún no sé lo que digo cuando intento
nombrarte.