domingo, julio 06, 2014

Mis libros descargables en pdf

Poemarios 

"Del mar es el ahogo" (2011)  http://bit.ly/PFvHg0

"El tiempo es un texto indescifrable" (2012)  http://bit.ly/1or7whF

"Cuaderno africano" (2014)  http://bit.ly/1mpOrgs

Investigación

"Tribus urbanas en El Salvador" (2011), coautora con Frederick Meza  http://bit.ly/1lMi9ZH

"El asesinato de Roque Dalton. Mapa de un largo silencio" (fragmento) (2012), coautora con Javier Espinoza  http://bit.ly/WHrUPD

lunes, junio 30, 2014

XI

Espíritu, la palabra
algunas luces rebotando en las paredes
tal vez las oraciones o la idea
de preguntarnos por el signo y la lengua
que se extiende para multiplicarnos
en el bosque.

La lluvia
seguro
pero no la palabra ‘lluvia’
sino el agua que rebota contra el cuerpo
tu cuerpo y el mío avanzando por la calle
desenrollando el tiempo que nos hiere con su hiel de certezas raídas.

El capullo
o la verdad que se encuentra dentro del capullo.

La flor
o su recuerdo de viejos lirismos.

Esta madrugada y dos sombras en el habitáculo
del susurro de tus juegos y estas teclas.

El beso
o la naturalidad del beso que no se pide
sino que se deshoja.

Espíritu, la ciudad viéndonos con sus ojos inundados
la tormenta sobre las sienes y los árboles de nuestra calle
-esta, la que hicimos nuestra
con paseos supersticiosos y zigzagueantes-.

El silencio
el silencio que nos envuelve en el capullo de los charcos
la mirada afilada para sortear los obstáculos
o las personas amenazas.

La garganta
la garganta a veces volviéndose raída
(la voz es algo que se desgasta
si se le permite la rabia).

El deseo
el deseo de que las certezas nunca sean las mismas

después de la tormenta y sus charcos. 

lunes, junio 23, 2014

X

Espíritu, por qué pesas tanto de noche
por qué tus uñas afiladas chirrían en la inundación de la mente
por qué desordenas mi pelo con tus preguntas sin respuesta
por qué la noche se vierte en mí como lo imposible
por qué el dolor de estar vivos y ser esta masa de carne
por qué el lenguaje como una trampa que nos mastica.

Luego el día no termina de encenderse desde su impertinente gris
y esta masa de carne que se pone en pie se revuelve todavía
entre preguntas nocturnas.

Había escrito algo en mi cabeza para decírtelo pero lo olvidé
era el final exacto para este texto que parece verterse sólo en pequeñas gotas
lleno de la delgadez que con el tiempo van teniendo
el alma y el espíritu.

La mano y la escritura aparecen agotadas
y quisieran inclinarse ante el resplandor intrínseco que trae la vida
pero el tiempo es irreparable y sueño con personas que me dicen
asuntos que preferiría no saber.

Si te estoy hablando con tanta confianza
es para que me abras tus fauces
para que vivas en mi cuerpo de maneras dóciles
como cuando fui niña.

Todavía no sé de qué se trata esta colección de cuerpos
que algunos llaman mundo
ni logro adivinar en sus interacciones
algo que mantenga intacta la esperanza con la que nacimos
pero he desistido de darme por vencida
e intento entre la entropía y los códigos

decir ‘sentido’ cada mañana.