miércoles, julio 23, 2014

Espíritu XIII

Para Shadi, porque “la patria también son los amigos”.

Espíritu,
tendríamos que hablar de la guerra sin decir ‘lenguaje’
o decir la palabra ‘niños’ sin ser capaces de pronunciar ‘asesinados’, ‘refugiados’
o ver la fotografía del niño cargando su maleta con la cara enturbiada
habría que creer en el deseo de ese lenguaje por cambiar el ente que,
los que reducen las cosas, denominan ‘realidad’
habría que creer en lo impronunciable entre las malas noticias de nosotros
-una especie flagrante que mastica frente a las bombas-
habría que cantar sílabas sin contarlas
salir a la calle/pedir disculpas al vecino sin que baste/golpear rejas
escribir textos que laven la sábana de sangre pero
los cuerpos no están deteniendo el embate
se están quedando imborrablemente quietos: cansinos
el lenguaje no está variando geografías o sí
millones de pantallas que se apagan o se encienden
llueven fotografías también impronunciables
y alguien escribe muy lejos de los hechos encendidos
que tendríamos que hablar de la invasión imposible
de un exterminio lleno de culpables impasibles
y alguien debería haber detenido todo antes del niño de rostro enturbiado
y su maleta
y la sábana de muertos y heridos y el lenguaje es fracaso si mientras
la gente duerme o sale a pasear entre los adoquines y las hojas apagadas
hay un dolor irascible cada vez más extensivo que dan ganas de salir a la calle
y decirle a la gente cómo, por qué, somos capaces de pisar los adoquines
y ver caer las hojas tan tranquilos si
en aquella Franja
el niño/ los niños/ la otra gente/ las bombas
pero
tenemos que respirar
dibujar un signo numeral: #
teclear #GazaBajoAtaque como una anáfora mundial
leer comunicados irrisorios de condenas tibias y mirar
a los niños de sonrosados cachetes y pelo ensortijado
y tener ganas de pedir perdón sin haber hecho nada
-y precisamente por eso-
por la gente que no ha hecho nada
y hasta por los adoquines
y la hoja del árbol que cae
de este lado.

Casa Refugio Citlaltépetl, Ciudad de México, 22 de julio de 2014. 

domingo, julio 06, 2014

Mis libros descargables en pdf

Poemarios 

"Del mar es el ahogo" (2011)  http://bit.ly/PFvHg0

"El tiempo es un texto indescifrable" (2012)  http://bit.ly/1or7whF

"Cuaderno africano" (2014)  http://bit.ly/1mpOrgs

Investigación

"Tribus urbanas en El Salvador" (2011), coautora con Frederick Meza  http://bit.ly/1lMi9ZH

"El asesinato de Roque Dalton. Mapa de un largo silencio" (fragmento) (2012), coautora con Javier Espinoza  http://bit.ly/WHrUPD

lunes, junio 30, 2014

XI

Espíritu, la palabra
algunas luces rebotando en las paredes
tal vez las oraciones o la idea
de preguntarnos por el signo y la lengua
que se extiende para multiplicarnos
en el bosque.

La lluvia
seguro
pero no la palabra ‘lluvia’
sino el agua que rebota contra el cuerpo
tu cuerpo y el mío avanzando por la calle
desenrollando el tiempo que nos hiere con su hiel de certezas raídas.

El capullo
o la verdad que se encuentra dentro del capullo.

La flor
o su recuerdo de viejos lirismos.

Esta madrugada y dos sombras en el habitáculo
del susurro de tus juegos y estas teclas.

El beso
o la naturalidad del beso que no se pide
sino que se deshoja.

Espíritu, la ciudad viéndonos con sus ojos inundados
la tormenta sobre las sienes y los árboles de nuestra calle
-esta, la que hicimos nuestra
con paseos supersticiosos y zigzagueantes-.

El silencio
el silencio que nos envuelve en el capullo de los charcos
la mirada afilada para sortear los obstáculos
o las personas amenazas.

La garganta
la garganta a veces volviéndose raída
(la voz es algo que se desgasta
si se le permite la rabia).

El deseo
el deseo de que las certezas nunca sean las mismas

después de la tormenta y sus charcos.