miércoles, diciembre 31, 2008

Chompi


Conocimos a Chompi a mediados de 1992. Se lo había traído mi padre de una de sus incursiones en el área rural del país. Está de más decir que los pavos no suelen criarse en los suburbios de la capital, por lo que nuestro chompipe habría de convertirse en un ser muy singular que adoptaría costumbres citadinas.

En ese entonces, Daniela empezaba a hablar y consignábamos sus balbuceos en una pequeña grabadora portátil. Para sorpresa de mi hermana mayor, la niña no empezó su comunicación humana con el típico ‘agú’, ‘mamá’ o ‘papá’, sino que optó por repetir el sonido onomatopéyico de nuestra mascota: “¡Atrululululu, atrululululu!”. Esas fueron sus primeras palabras.

Chompi se convirtió en un personaje de nuestra cotidianidad. Veía tele con nosotros, jugábamos. Un día se nos ocurrió ponerle una correa para sacarlo a pasear (eran tan profundas nuestras ansias de tener un perro a pesar que padre no nos dejaba) pero luego desistimos.

Nuestro chompipe andaba por ahí, siempre rozagante, brincando en el jardín con mis hermanos y yo.

Hasta que llegó diciembre. Algo en el ambiente pareció anunciarle su premonitoria muerte. Decidió adelgazar, al contrario que los otros pavos del mundo, quienes suelen dejar crecer sus carnes para la fiesta de Navidad. Chompi estaba triste y anoréxico. No pasaba bocado, y caminaba cabizbajo por el jardín.

Llegó el día fatal. Ana, nuestra nana, iba a ser la encargada de fungir como verdugo. Mi primo Memo, que criaba pavos más profesionalmente, nos había dado las indicaciones para el martirio: estrangularlo para que la carne no perdiera sabor. Un apretón mortal. Desnucarlo y listo.

Mis hermanos pequeños y yo estábamos conmocionados. Iban a matar a nuestra mascota y compañero de juegos. Pero como buen ave de corral, dice mi papá, ‘a todo pavo le llega su Navidad’.

El 24 de diciembre por la mañana Ana intentó quebrar el cuello de Chompi, ante nuestros atónitos ojos infantiles, pero no pudo. Luego de reiterados intentos, Chompi empezó a tener el cuello tan largo, tan largo, que parecía un avestruz. A todo esto, Gil, mi hermano mayor y para ese entonces un ingenioso adolescente, había vertido en el hocico de nuestro querido pavo una botella de vodka, en principio la idea era darle un trago, pero al animalito le dio por sorber todo el contenido del envase.

 

-Atrululululu, atrululululu, balbuceaba con la voz apagándosele.


 

En su última hora, Chompi caminaba tambaleante por el patio, completamente borracho y con su cuello estilo avestruz que prácticamente arrastraba entre los pies.

Ya demasiado sufrir. No pudimos soportar más.

Ana le rebanó de a tiro el cuello con un cuchillo de cocina, lo colgó patas arribas del árbol de aguacate y lo dejó escurriendo sangre.

Ya en la cocina y totalmente muerto, Chompi hizo la última de las suyas. Cuando mi hermana le echó agua hervida para desplumarlo, su cuerpo no soltó las plumas. Con la pinza de cejas de madre fue necesario quitarle los canutos para poderlo cocinar.

Al final, y ya servido en la mesa, Chompi parecía codorniz de tan pequeño y flaco. Por supuesto, no probé bocado, ni pude llorar, aunque sentí burbujas de lágrimas en el estómago. Mis hermanos pequeños estaban consternados también.

Nunca volvimos a tener un pavo como mascota. 

sábado, diciembre 27, 2008

polvo

A César y Sergio:

“Creía tonta e inocentemente en el amor”

Victoriano Rodríguez


amo la densidad del polvo

cada letra puesta sobre el regreso

todo lo que su angustia derruye

.

han pasado kilos de tiempo sobre nuestras cabezas

ha llegado la lluvia repentina a la esquina de diciembre

ha cesado el barómetro de medir cualquier cosa

.

podríamos hablar ligerezas toda la noche

todo el día de todos los días que nos faltan

pero no importa

.

de mi parte hay mayor incertidumbre

cada vez

.

uno inventa la risa para no estar solo

uno inventa a los amigos para lo mismo

ellos llegan y te recogen en la puerta

no importa la densidad del polvo

ni los huecos de los años

ni la lluvia

.

entonces uno se siente favorecido

por la imagen del atardecer incandescente sobre nuestras cabezas

por las olas tibias rascándonos los dedos

por el último trago de la noche

y la primera carcajada de la mañana

por el tiempo, irredento y amañanado

por la lealtad hecha llamada a cualquier hora

por las ganas de estar juntos

jugando a letras

en el sueño imposible de nuestra juventud.

regreso

Tapachula 22 de diciembre
3.00 a.m.

cuánto dolor cabe en el regreso

cabe el punto y seguido

el punto final

tu boca

pequeños caracoles quebrados que llevo en el bolsillo de mis rotas rutas que regreso y retrocedo

.

rumbo, no te pierdas

en el llanto de un niño en la terminal

camino angosto, ábrete

cierra mis ciclos, no me ancles

que lo material se solucione

que a mi espíritu alfileteado le de por amasar lo indómito del círculo y del viaje

poesía, desátame

lucero del ocaso, mi único dios en ruinas, acógeme

quítale la espada a mi dos de bastos

recuérdame el rumor

bájale el volumen a mis súplicas

.

cuánto dolor cabe en el regreso

cabe el hambre, el desvelo, la angustia del transbordo, las piernas amoratadas, los encuentros repentinos

caben los caracoles amuletos

los peces rotos como la ruta

el rumor

el miedo

el vértigo de llegar a una casa que ya no es mi casa

y aunque siempre quiero volver

vos estás tan lejos

que me rompo.

soy de mar



isla mujeres, 18 de diciembre de 2008


soy de mar

algo ojeroso

pedazos de coral ocultos en la recostada búsqueda de un refugio

un barco herrumbroso en zona turística

un diario olvidado en el bolso de viaje

una gaviota oscura surcando el turquesa aplastado por los hombres

un rumor

un pelícano de boca sangrante

un caracol de puntos

un resplandor de sombras

el grito de los niños y los perros

un aeroplano agitando la publicidad del fin

una caverna rodeada de latas inservibles

recuerdo de cangrejo

formalina de crustáceo

un ave migratoria domesticada a fuerza de miserias

una claraboya llena de lama

un límite de sogas separándome del horizonte

el rocío de la noche

la luna circulando entre mareas

una lancha amarrada en un muelle de tablones

un crucero de desesperados jubilados

un rumor un rumor

una escafandra abollada

un bebé dormido al regazo de su madre volcada en la arena

las hojas puntiagudas de una planta tropical

las buganvillas encendidas al sol

la placidez de las olas

el trayecto de kilómetros alejándome de vos

el pájaro desconocido graznando en el camino donde nuestros pasos son huellas superficiales de lo que de verdad somos sin angustias

su pico amarillo

su plumaje azul como el mar que entre las ruinas le abre el vientre a los acantilados

soy el cielo de nubes rápidas y volubles

el sol que hoy se recuesta temprano sobre la línea horizontal de la arena

el lucero del ocaso

el beso de Ixtab

la Venus que soñé desde niña

todo lo que hemos guardado estos años de reiteradas huidas para vendernos la falsedad de algo interrumpido y vendarnos la cobardía de la espera

un rumor un rumor

toda la voluptuosidad de las algas marinas

el dolor del regreso

cientos de cuentas tomadas de mi muñeca

dos flores de caurí

una medusa perdida

los millones de seudópodos esparcidos por el microcosmos marino

el sonido del vaivén capturado dentro de un caracol

tu oído en la ranura del caracol escuchando el falso rumor de una ausencia lejana

.

quisiera ser los manglares

.

una promesa porque todo termine sin la ruptura definitiva

una suma de imposibles

.

de la inmensidad,

algo húmedo.

violencia

5 de diciembre de 2008. D.F.

.
alguien dijo en voz alta la palabra violencia

fui yo

alguien grita en la cornisa del fuego antes de arder

soy yo

la que agitada se busca en sus letras

tan poco hábil que descubres que tanto monólogo no pospone mi egoísmo

.

dicen que busco espejos

que mis anhelos son escamas

de mi propia piel agujereada

.

anhelo calificar

.

me siento una suma de numerosos adjetivos

los míos

mi ombligo te mira

es cierto

y no sé quién es más yo/si vos o yo o ambos/o los tres cigarros olvidados en la esquina de la ventana

.

he visto tu cara recostada en la orilla

pero soy una nube de escombros

un entresijo de hilos incoherentes

me vuelvo un lugar común como las mismas canciones y los mismos temas vomitados por los hombres en la madrugada

.

se me desgastó la ‘m’ de tanto decir madrugada, mar, marismo, mármol

se me agitó el músculo cardíaco

se me durmió la flecha que te esperó mojada

.

no quiero ser vulgar

pero soy sexo recostado

.

me quedé mojada

goteé

y me di cuenta de toda la violencia que te dije en voz alta.

domingo, diciembre 07, 2008

de vuelta a la cama donde los peces mordieron la oscuridad



la mañana explotó de luz

los niños abajo hacían los ruidos habituales

un colibrí masticó un cable eléctrico

el café está humeando

.

ayer

de vuelta a la cama donde los peces mordieron la oscuridad

viendo pasar los autos en el cielo enrojecido

me di cuenta de que la huella imborrable del dolor

no podrá herirme más si suelto los bordes marcados

y me como el centro mullido de un pan

del pan de tu cuerpo de centeno

de la rabia vuelta carcajada porque te fuiste con alguien que tenía mi mismo nombre

pues la fortuna es algo que cabe en pocas letras

cinco o seis

en varias cartas extendidas en el parque

sobre el trapo sucio de una maga coludida por el mezcal barato

efigie de otro tiempo más dolido y menos cierto

.

todavía no ha concluido tu huida ni mi terca conciencia

porque soy el rostro claro que se asoma a tu sangre

y aunque vencida todavía tengo mis ojos para verte

mi boca para succionar el deseo de tu centro orgulloso

que se blande a pesar de que eres el sol sentado a la orilla de tu cama

con el temor convulso de un niño que mira pasar la noche de su vida

.

yo me guardo para mí las letras completas que nadie podrá robarme

esta certeza de colibrí que mastica

y el recuerdo de todos los peces que desfilan por tu calle

en la penumbra de nuestras voces quejumbrosas de nostalgia

agobiados como gigantes que han sido cortados en pedazos

.

pero no temas todavía

.

a estos besos no los alcanza a matar la fortuna

ni una noche de revueltos peces.

viernes, diciembre 05, 2008

Último aliento quejumbroso de un hombre mayor a su malamada

“Y como ya todo es inútil

como los candados del infinito crujen en goznes mohosos…”

Pablo de Roca

Y como ya todo es inútil

como la gloria de mis huestes ya tan solo son la cicatriz de la espada sostenida por unas manos pecosas

porque soy el óxido de mis huesos

pienso destruir todo resabio de esa mirada femenina que prefirió aplastarme en su maledicencia que guardar mi cuerpo lleno de escombros

y como ya todo es inútil

como los volcanes tragaron su amargura de siglos

y las bestias vagan como sombras sobre la Tierra

y las aves de rapiña rondan la carne habitual de los mediocres

he decidido sentarme y llorar

ver el atardecer derruirse entre cristales rotos y apretar todas las cáscaras que dejó su risa para su vago recuerdo de hotel de paso

para su voz desnuda y sórdida

como ella y yo

siempre tan inservibles

tan niños

tan viejos

tan insanos

.

Y como ya todo es inútil

desharé mis dedos sucios entres sus cojines gastados

y en esta tarde explotada y tenue de luz maldeciré el día que la vi llenar con su rostro mi conciencia

tan clara que la sentí en mis pesadillas acercarse como se acerca un animal a hincar sus uñas en mi sangre para no dejarme vivo

porque ahora tan solo soy mis restos heridos

mi esqueleto hediondo

su tenue risa insaciable y repetida

.

en la vergonzosa compasión

por mis últimos días.

jueves, diciembre 04, 2008

diez pequeñas historias pop acerca de la alquimia y la ciencia y un poema ontológico sobre la complejidad del ser

A mi padre y mi hermana, científicos

A Carlos, David y Leopoldo por enseñarme una forma diferente de ver la ciencia

I

ahora tengo dos cuerpos hechos en un diodo

la multiplicidad de mi piel es una herida abierta

II

en el estudio desordenado de mi padre descubrí que la alquimia es un proceso que duraría toda la vida

yo

apenas alcanzaba con mis manos la mesa llena de libros

y aprendía de las letras lo necesario

cuando en el colegio alguien preguntaba a qué se dedicaba mi padre

yo sonreía complacida:

“él es un científico”, respondía

III

durante años contemplé el reptil disecado que habitaba en la repisa de la sala

cuando sus entrañas de aserrín empezaron a desplomarse entendí que la vida nunca podría detenerse en la infancia

IV

a los nueve conocí a Melquíades y yo también quise hacer pescaditos de oro

V

a mis catorce años mi proyecto científico de encender una batería con dos alambres pelados sufrió la censura absoluta del escuálido y cruel profesor de laboratorio

ante mi precoz fracaso con la ciencia pura me dediqué a coleccionar imágenes oníricas para crear maravillosos inventos rellenos de palabras

VI

mi padre guardó durante años botes herrumbrosos llenos de crustáceos, mi madre combatía sus reminiscencias científicas en el traspatio

por él

aprendí a querer a esos insectos humanos de río

en su hinchada deformidad de cloroformo

VII

Elisa lloró el día en que el esqueleto armado de su marsupial fue mellado por un escobazo no intencionado de mi madre

Elisa libera tortugas

sabe mucho de los astros

estudia al coatí que duerme el sueño de su piel en el bosque

le gusta el punk

y cree –fervientemente- que otro mundo es posible

VIII

David y Leopoldo me enseñaron que la poesía está muy cerca de las esporas y los organismos unicelulares pero también, imbricada en los grandes fenómenos de la bóveda celeste

IX

en ese entonces, Carlos me convenció de arrojar baterías a los mingitorios masculinos de la secundaria

al contacto con sus aguas internas, nuestras víctimas sufrían sorpresivos choques eléctricos

a pequeña escala, me di cuenta de que la ciencia también está hecha de malas intenciones

X

dije que soy dos cuerpos

separados en un laboratorio

por eso ruego, alquimista de mis órganos,

regrésale a mi alma escindida la paz de los microbios.

XI

la complejidad

suenan las campanas del domingo

hace horas

soy varios volúmenes de una enciclopedia indescifrable que me dejó la humanidad

tengo un golpe de calor repentino

mas no quiero morir de combustión espontánea

.

dije que la alquimia sería algo que durará toda la vida y lo repito

la ciencia, afirmo, se diluye también en la pasión empírica

.

aquí estamos

en medio de esta nube de urbes y glorias

de estos edificios, cactáceas dulces que albergan cientos de existencias

acostumbrados a ponernos las máscaras, como maquinarias sutiles de un genio anónimo

seguimos

.

por mi parte y cómoda

me trago tantas veces las frases hechas para salirme al paso

mis maniqueísmos de celofán que se rompen al día siguiente

mis complejos discursos que me empujan a una supuesta claridad de espécimen superior

.

pero me equivoco

.

nada es simple como los microbios

ni ellos mismos

ni siquiera las esporas y los tubos de ensayo que parecen sintetizar el alma humana son garantía alguna de que las sustancias puedan separarse entre las piernas

sí, dije alma, y dije piernas

.

hay tantas cosas que quiero decirte de mí

pero no puedo

y digo:

.

la gente que argumenta sabiduría popular es la más engañosa e incierta

da consejos que se vuelven inútiles por el solo hecho de ser impropios

y es que nadie tiene la certeza de lo que pasa en la otra casa con la puerta cerrada

en el íntimo desarrollo de un par de pies rozándose de noche

.

la mano que mueve el mundo no siempre es tan diáfana

los hombres que babean suelen ser cada vez más absurdos

y más sórdidos

y más espeluznantes

.

pareciera que un pesimismo se encierra en estas escamas que se pegan al esqueleto del pez, incólumes y redondas en su naturaleza de certidumbres

tal vez por eso sufro de calores repentinos

y escribo versos largos de pura rabia

porque mi piel también se hunde al calor de los hornos

se confunde y pide más agua

cada vez más agua

temo convertirme en una hierática y ardiente hierofántida y que no te apetezca abrir los pliegues de mi falda

porque tanta agua admitida siempre arde y es peligrosa

.

nada está claro todavía

afuera arrecia la complejidad del ser que parecía agotada, vilipendiada, estrujada

por una aparente imposibilidad

pero al final

y repentinamente

todo se nubló como un aliento en el espejo del baño

afuera

quedamos esos hombres y mujeres inciertos que caminamos en los pasillos para tomar el primer tren que nos lleve a cualquier parte donde nos sintamos seguros

pero ese lugar no existe

ni lo puede construir la ciencia del hombre soberbio

porque la alquimia y la pasión empírica durarán toda la vida

.

y eso es lo único que sabemos.

lunes, diciembre 01, 2008

Carnaval plástico metafísico


El rojo se extiende por los carromatos
acaba de aterrizar la comitiva
a un lado del camino polvoriento
los enanos lustran sus zapatos
y el carbón quebrado cuenta las burbujas sopladas por los niños
ha llegado un hombre que ha perdido lo anterior
incluso la memoria
teje la tierra del desierto con la indiferencia de colocar carpas sobre lo minúsculo.

Las mujeres se bañan al descubierto
entre un par de tablones
se amarran el pelo mojado
y escurren.

Hay una maga en la cama
semidormida
pero lúcida
su hija nos lee las cartas dobladas.

En la puerta se anuncia
carnaval plástico metafísico’
carnaval plástico metafísico’
pero el dueño del espectáculo no está
por eso hacemos fiesta

Los payasos están flacos
y tienen los zapatos de colores rotos
pero igual la carcajada no es propiedad
de la bonanza.

Sopla el viento entre los puestos
pedazos de paja me envuelven.

Si alguien me ofrece la suerte yo la compro
si alguien me ofrece la suerte yo la compro.

Busco la llave de la puerta
que nos conduce a las ramas de los árboles
para sobreponernos al vacío melancólico.

Al dulce de azúcar le meto los dedos
para recordar que no hay nada perdido en la infancia
todo se guardó en el baúl de mamá.

Adentro el espectáculo es un collage
de elefantes borrachos como Dumbo
de primates peludos que olvidaron su número
de sillas semivacías porque el público se aburrió.

Los trapecistas dan más de dos vueltas
alguien olvidó colocar la red de seguridad que no existe.
En medio de la bruma viciosa del carnaval
aparece una mujer pintada de humo
(yo)
regalando naipes a los expectantes anónimos.

Toda vida es presa de la fortuna transparente
toda palabras es a medias
todo amor un punto cero
reina de corazones.

Si te vi no me acuerdo
si te olvido no es mi culpa
si me tragas en un sorbo
no respondo
rey de copas.
.
Yo me voy con Alicia por el túnel sinuoso
a comer mermelada de las paredes
a jugar cricket con flamencos al revés
a bailar un ritmo sobrepuesto
que no va conmigo.

Muy suave te tengo dentro
muy suave me derrito sobre el color de la arcilla
donde este carnaval del desquicio puso su ancla.

Llama dulce de añoranza
pastilla metabólica
pedazo de frío.

En la puerta se anuncia
carnaval plástico metafísico’
carnaval plástico metafísico’
pero el dueño del espectáculo no está
por eso hacemos fiesta.

As de oros.

Las cartas quedaron repartidas.

jueves, noviembre 27, 2008

la imposibilidad

hay oscuros caminos que no puede abrir

la luz entre las hojas

heridas que no cicatrizan desde la infancia

como las manchas de varicela que estarán hinchadas

toda la vida

.

dolores de cabeza que no cesan al despertar

cartas viejas que aparecen al ordenar la casa

relaciones animales imposibles por especie

cariños platónicos de mesas de café

.

y de pronto

aparece

la repentina calma de la derrota

una sensación tirante en los labios por no poder decir

y explicar

lo que se cuece en el estómago cuando tenemos pesadillas

el dictado susurrante que persiste durante la existencia

la loca escritura que demanda la atención de un amante

amante por lo demás dispuesto a la tortura

a la hierática carcajada de uno mismo

.

yo que andaba perdida me encontré en la imposibilidad

en el asumir doloroso de que ya todo está perdido entre nosotros

porque si seguía comiéndome tus ojos a las tres en la esquina

algo terrible iba a sucederme

terminaría prendida de los cables de luz

como un zapato lanzado al azar

.

algo así

algo terrible

.

hay cosas que no tienen solución

como las bolsas de plástico rotas

los dientes de leche

el deseo que surge al carbón de los anafres

el atardecer irreal de las azoteas

.

la mano que escribe el mundo ha caligrafiado por fin el punto final

.

quién sabe

tal vez en unos años

la imposibilidad no sea un absurdo

y el frío de esta época

sea solo un lejano rumor de nosotros.

sábado, noviembre 22, 2008

pequeños insectos


el silencio se impone cuando el olvido improvisa sus pasos lentos para colarse en la noche
las risas vienen del piso de abajo
el increpar del hígado
.
jactanciosa violenta de viejas fracturas
incoherente natural entre los fonemas
.
hace tiempo me perdí
y no me encuentro
.
hay un mundo minúsculo que descubrí en el desierto
pequeños seres que viven entre las espinas a fuerza de poca agua
escalando las temperaturas extremas de la Tierra
subrayan que el ego es algo propio de los hombres
.
el viento tiene algo de subrepticio
un acomodar de azares que voltea los molinos
.
veleidosa es una palabra exagerada en sublimación
.

de pequeña

comía muchos tréboles

para ver si me daba la suerte una llave vitalicia
.
la tengo sobre la mesa
me salva todo el tiempo
.
en aquel paisaje remoto de insectos
creció mi infancia despeinada
entre sompopos de mayo
lunas llenas que coleccioné desde el jardín
grillos que nunca miré en persona
.
sospeché de la discreción de sus cortos pasos
.
las hormigas siempre llegan de noche
llevándose en sus pies las explosiones del pasto
hablando el lenguaje silente al que convoco
para soportar el vértigo sobre los puentes peatonales
el tedio de algunas horas
la ausencia recurrente de tus ojos
.
los pequeños insectos hacen túneles
fabrican a pausas las grandes dunas
son ellos la doble metáfora de tantos oídos sordos a la caída del agua
son un poco porque sí la esencia contenida del vacío
.
hay un hueco hondo debajo de nosotros
por eso siempre tenemos miedo y salimos a la calle
temblorosos
como refugiados patéticos de nuestras rutinas gloriosas
.
hoy maté una araña
el resto del día me dediqué a escuchar la escritura automática de mi metabolismo
.
tengo ansias incoherentes de decir con la palabra lo indecible
lo imposible por impropio
lo que no cabe en el llanto
.
encender el recuerdo proso mítico de Claudia
quien en su cumpleaños número diez
recibió un bote de luciérnagas
que al agitarse inventaron una lluvia de luz sobre su propia poesía
.
luego de esa historia me volví un lugar común
.
la salamandra que ardió en las brasas contenía en la sombra de su cicatriz
toda la convulsa destinación del oficio esquizofrénico de la escritura
.
quién soy yo para juzgar a los rastreros bichos innombrables
quién soy yo para decir que no tengo voluntad de abandonar el pie que me oprime contra el piso en tan reiteradas ocasiones
.
por favor
dejá de asesinar el mundo minúsculo que encontré en el desierto
o me vengaré
sembrando frijoles mágicos en toda tu tierra para que tengas que treparte en las enredaderas y visitar a todos los gigantes egoístas de los cuentos
.
voy a dormir debajo de un árbol rojo
en medio de un paréntesis a mis invocaciones
desayunaré con abejas que tendrán el sol tatuado en la sombra
recogeré las migajas y soportaré sobre mis hombros el ruido de los laberintos
.
estoy llamándome a mi misma para que no se me olvide el número
.
tengo asco y desazón y una pluma bastante desordenada a la que saco filo con un montón de piedras
.
tengo un montón de anécdotas que contar
dame paciencia
.
paisaje sinuoso debajo de mis pies
vida microscópica de redondas arenas
llamada tardía de la niña que soy a ciegas:
encendé el camino que debo seguirte entre los ladrillos
márcale el ritmo a mis tambaleantes pasos
sálvame de mí que siempre es lo más difícil
devuélvele a mi mirada el absoluto optimismo
.
universo minúsculo, daguerrotipo:
.
préndele el sol a todas las luciérnagas
para que no se ahoguen en los líquidos oscuros
de un dolor repetido.

domingo, noviembre 16, 2008

estupefacta

acepto mi completo estado de estupefacción

mi sensibilidad a la temperatura externa del gris concreto

mis ruidos internos de órganos adoloridos

.

si pudiera resumirme me hiciera un pequeño epílogo

para poner mi nombre con letras góticas sobre el pasto verde y lejano

de un otoño que no camino

.

hay falta de movimiento en el universo

una completa desidia de los astros

y una luna creciente que se desdibuja en mi pupila

.

hoy solo existe el interiorismo propio de un domingo silencioso

alguien insiste en la necesidad de vaciar tristeza en palabras

pero nada es suficiente para nosotros

los viejos que nacimos con el corazón efusivo

y enfermo

.

y es que a esta noche le faltan los grillos de mi patio

las risas de los niños en nochebuena

el olor a las rosas blancas de mi abuela

un balcón de herrumbre donde canten serenatas los enamorados

.

por eso voy a llenar el buzón de fe de erratas

voy a cambiar sirenas de emergencia por insectos minúsculos

voy a quedarme quieta a soñar con la cara de Quetzalcoatl

haciéndole un nudo al agua y un puente a las piedras

.

mañana voy a caminar despacio por la ciudad

y voltearé a ver la vida nueva del andén de enfrente

las caras de la gente cansada de andar a flote

las esquinas manchadas de humo

.

hoy

tengo unas ganas pequeñas de no decir nada

de comer tranquila y saludar a mis muertos

de hacer el amor como si fueran mis manos

unos aerógrafos

.

tengo ganas de olvidarte

de diluirte en un montón de líneas dibujadas

como muros que se sobreponen

.

por eso escribo esta noche

que solo quería ver la luna y buscar a mis grillos.

jueves, noviembre 13, 2008

un poema feliz y de colores

quiero pintarme la carita de colores

romper con esta racha gris que se cuelga de mis tobillos

decir azul con la boca bien abierta y los cachetes más felices

que aquel día cuando salí de la escuela y diluvió

sobre mi uniforme a cuadros

.

yo caminé a casa sabiendo exactamente quién era

envuelta en ese cuerpo extraño

.

estoy cansada de tantas pericias emocionales

de explicaciones banales de las circunstancias que me atañen

de que se me caiga la quijada cada vez que veo pasar la sombra

del amor que tiene las letras cansadas de nombrarse

.

el agujero que se le hunde al cielo en la Alameda

que se cierre

.

que el recuento no deje tantos daños

.

que mi madre tenga la misma sonrisa de siempre

.

y que el mar lave todas las heridas de los muertos

y todas las escamas de los vivos

.

estoy con la paleta en la mano

decidida

a usar colores primarios para levantar la atmósfera de mis días

a volverme una llama incandescente que no apaguen las fechorías de una dama en desvarío

a dejar de ser un recipiente que soporte el estado de tu fácil egoísmo

.

tengo ansias de revoluciones cotidianas

de romper las nubes negras tantas veces avistadas

que pase algo

algo en mí

que cambie el rumbo

.

soy pura voluntad

nada cáustico ni místico

mis pájaros no están muertos

tienen ramas incipientes en los bordes

tienen plumas/radiantes girasoles

.

me gustan los besos

la pasión en la taza

al mediodía

y en la cena

.

pero estoy cerrando el grifo

no pienso diluirme en tanta sábana

estoy calculando las nuevas coordenadas de esta aeronave

conté hasta diez y ya no pude

.

acelero para detenerme

.

y en la curva más cercana

aferrarme

.

a mi paleta de colores.

miércoles, noviembre 05, 2008

El hombre de Mictlán


Para los aztecas, Mictlán es la tierra del descanso eterno


Me desperté de esa pesadilla dulce que fue la vida
y tenía, frente a mis ojos, la claridad del condenado
un pasto blanco que no podía asir con los dedos
una felicidad suave
un descanso.

Tengo olvidos cómodos dormidos en las pestañas
desapareció la náusea que me provocó la miseria reiterada de los mendigos
la nostalgia impune no me hiere porque he perdido sus causas
y todo lo material se esconde ya en mi pasado.

Soy el hombre que atravesó el valle para llegar a Mictlán
de la mano del perro gigante de encandecidas pupilas.

He vencido la zozobra y la agonía del desamor repetido
mis manos derruidas se convirtieron en las mozuelas líneas de mi destinación.

Nada me sobra ya
y el corazón de mi amada es un hueco en el espacio de lo que ahora soy.

Fui el guerrero asesinado por el enemigo mil veces
la mujer que esperó cosiendo en la puerta por el hombre que nunca volvió
el niño que murió en el parto
todos los que han sido y vendrán.

Soy parte de este humo blanco y oloroso a copal
he dejado mis cadenas al atravesar la atmósfera
renazco en el cuenco de agua que me dan a beber los antiguos
y allá abajo, sobre mis huesos, los que permanecen
toman mezcal en mi nombre.

Nombre que he guardado en la mano
y blandiré de nuevo cuando regrese a la Tierra
de hollín pintado, las mejillas
de sangre encendida, mis venas
porque todo esto es un tránsito
el ir y venir a la madre sagrada
que con tanto ahínco laceramos.

No voy a intentar otra vez destruirme
he encontrado en Mictlán el verdadero sentido de lo que busqué
en el frenesí de mi obstinación.

No soy más el solitario infame
ni la gula
soy el sol la luna
el alabastro el corazón rendido
el beso la luz de las plantas
la herida abierta de los hombres
el lugar donde todos se sientan a comer
el banquete
de este día de muertos.

jueves, octubre 30, 2008

excusa primeriza para un cigarro



siempre hay una primera vez para las cosas

la primera vez que me quedé en tus brazos a pesar de las espinas

la primera vez que vi el color sobrehumano de las noches de insomnio

y tuve miedo por lo que vendría

el hombre y la mujer del génesis

una noche contigo

el primer cigarro detrás del árbol del colegio

el beso que mojó las bragas

sorpresivo y atroz

.

el deseo insondable levantó las velas

hace ya mucho tiempo

y nos hizo saber que estaríamos siempre

cubiertos de gotas la frente

.

el giro de la botella

la primera fiesta apretando a alguien

la primera vez que tomamos en taza

adiós, adiós, infancia

.

cualquier día en que me levantaron la falda

o se desabrocharon la camisa

aquel viaje al mar

aquella pelea en el portal

aquel no entender absolutamente nada de las cosas

.

la vida es un dominó jugado por personas ciegas

y hay alguien que arroja la ficha que desata las cáscaras

lo anterior lo anterior

es una puerta abierta a mi propia poesía

.

la noche que me regalaron mi primera bicicleta

y salí a pasear entre papeles explotados de navidad

.

el olvido me hace el favor de ir borrando la textura del dolor

y cuando la rabia hace mella en mí, Alejandro,

quisiera tener sables atravesados en la piel

para que la angustia no se quede adentro

.

todavía no entiendo la esencia de las cosas

tal vez la molécula libre que inicia todo

.

el domingo ominoso me aniquila de nuevo

me quedo impertérrita como un adjetivo

que se puede vestir todos los días

.

la primera vez

me senté en tus piernas

aparté la cortina incómoda de lo posible

y luego hubo hasta sextas veces

.

a veces digo ‘no ha sido suficiente’

.

pero otras noches como hoy

con el rostro cansado por los escalones

digo que sí,

porque seguirá valiendo la pena

el entramado ritual de todos los inicios

aunque duelan.

domingo, octubre 26, 2008

Pieza ontológica para azucarar el café


No hay preguntas suficientes que me alcancen

en plena madrugada digo:‘no quiero estar aquí”

pero luego se teje el día y el ron se cuece sobre la mesa

como el olvido

y explota el polvo y la luz de nuevo

y uno se sube al camino

se lava el cuerpo con cariño

se cubre la vergüenza de la piel desnuda

y sale a la calle

enfrenta las trampas del pensamiento libre

las dolencias que quedaron en la frente

por tantas pesadillas

se sumerge en el mar de hombres y mujeres apretados en un vagón

y dice sí, por fin, ‘soy yo de nuevo’

no ese monstruo amoral que navega telarañas oníricas ó

esa niña sintiendo la estocada final por la diferente orfebrería

el hombre y la mujer entonces

son el génesis

fuera del colchón y las sábanas cuando rozan a los otros

cada vez más diferentes

y se ven a sí mismos rodeados de árboles avenidas

gris concreto enunciaciones tiquetes de metro

cicatrices mendigos y plazas

igual llorarán las pesadillas

o por no encontrar la página del libro

.

yo no me encuentro. no sé lo que sigue

.

no todo será tan fácil

.

habrá fantasmas nihilistas que entre los arbustos les griten:

‘¡nada es suficiente, nada!’

‘¡no vale la pena, nada!’

pero el hombre y la mujer primeros

harán juntos la resistencia

el beso de la mariposa blanca

el amor fraterno entre hermanos

.

optimistas

.

llenarán un bote de pleonasmos

espantarán lo que queda de la noche desesperada

se tomarán un café en el mismo lugar de siempre

y dirán

‘la vida es una lenteja, vos y yo valemos la pena’.