miércoles, diciembre 24, 2014

Mis libros: descargables y en papel

I. Mis libros descargables gratis :) 

http://laurigarcialuciernaga.blogspot.mx/2014/07/mis-libros-descargables-en-pdf.html

II. Ventas en papel

En México:

Editorial Praxis (Del mar es el ahogo):
Dr Vértiz 185, interior 000, colonia Doctores
Delegación Cuauhtémoc
C.P. 06720
México D.F.

Chamizal, 40, Fraccionamiento Insurgentes, col. Chamilpa, c.p. 62210, Cuernavaca, Morelos. telefax 017773728163
carloslopez@editorialpraxis.com

Editorial Literal (El tiempo es un texto indescifrable)
Avenida Universidad Número 1915, entrada C, interior 205. Colonia Oxtopulco Universidad C.P. 04318 Cerca del metro Miguel Ángel de Quevedo. Teléfono: (55) 53361436

Astrolabio editorial (La tía)
astrolabioeditorial@gmail.com

En El Salvador 
Los Tacos de Paco:

Avenida Los Andes 2931, Colonia Miramonte, casi esquina con la avenida Sisimiles.

"El asesinato de Roque Dalton. Mapa de un largo silencio" Lauri García Dueñas & Javier Espinoza: La Casita, Nahanché, Roxsil, Sanborns, librería de la Universidad "José Matías Delgado", librería de la UCA, librerías "La Ceiba" y Arcoiris.

También pueden encontrar los últimos ejemplares de "La primavera se amotina" en la librería de la UCA.

III. Compras en línea desde cualquier parte del mundo: 

http://latienda.com.sv/store/product_info.php?products_id=1056

http://www.editorialpraxis.com/index.php?page=shop.product_details&flypage=garden_flypage.tpl&product_id=680&category_id=38&option=com_virtuemart&Itemid=1

http://libroalacarta.com/Tienda/index.php?id_product=15&controller=product

IV: Envíos personalizados a cualquier parte del mundo o entregas en persona :)

lauriluciernaga@gmail.com

viernes, diciembre 19, 2014

domingo, diciembre 07, 2014

Alentar esa lámpara

1.
Nací en 1980, el año en que inició la guerra en El Salvador y que dejó 75,000 muertos; 12,000 lisiados y 8000 desaparecidos. El año en que un comando de ultra derecha asesinó al arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero, “la voz de los sin voz”. El 11 de noviembre de 1989, cuando se llevó a cabo“la ofensiva final”, yo tenía nueve años y, entre los libros, prendí una vela roja para que no mataran a dos de mis seres más queridos. No creo que la lucha armada sea la solución a los conflictos, estoy más del lado de la desobediencia civil o la resistencia pacífica. Sin embargo, en El Salvador, creo que no hubo otra alternativa porque se había perdido el derecho a disentir.
2.
Mi abuelo Juan Gilberto, quien nunca usó zapatos, fue uno de los fundadores del Partido Comunista salvadoreño. En 1932, el general Maximiliano Hernández Martínez mandó a matar a 40,000 indígenas que se habían inscrito en el partido, los llegaron a sacar uno a uno a sus casas. Mi abuelo aguantó tres meses escondido en un tapanco subterráneo en la milpa, mi abuela le llevaba de comer en una cesta que bajaba con una cuerda. La lucha social es posible gracias al apoyo, en primera instancia, de los más cercanos.
3.
Desde 2010, coordino talleres de escritura. En estos últimos meses, los estudiantes que asisten a mis talleres han escrito sobre el asesinato de seis jóvenes y la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa, Iguala, México, y la aseveración constante es que están aterrorizados.
Una de las chicas llegó a sostener que ahora le da miedo hasta ir a la tienda.
Al Estado y al gobierno les conviene ese pavor que inmoviliza. No contribuyamos a que se contagie.
El miedo de la ilegalidad tiene que ser enfrentado con la convicción de la ilegalidad del miedo. Ahí está la esperanza”, propone Boaventura de Sousa Santos.
4.
El papel de la clase media es fundamental en períodos de represión y cese de garantías. Pero la clase media no debe solamente preocuparse por mantener sus privilegios y su zona de confort. Se trata de una verdadera empatía y solidaridad con las clases más desfavorecidas, para no caer en el cinismo y la impostación en el discurso. Se trata de movilizarse para defender el derecho de continuar vivos, de disentir, pero no solo eso, también defender el derecho que las demás personas tienen de vivir con dignidad, con las necesidades básicas cubiertas.
5.
Critico abiertamente a la gente que piensa que “no va a pasar nada” luego de las manifestaciones masivas. Coincido con el escritor Javier Raya. Marchar o participar en una protesta pública transforma al que participa en ella, al ponerse en contacto con el Otro. No dejemos que los detractores atomicen el movimiento.
6.
La represión gubernamental ha llegado a límites hilarantes: intentar prohibir las movilizaciones mediante leyes o acusar a los que se llaman “compas” de terroristas. Pero esta hilaridad no es tal, hay que estar atentos a todos los tentáculos y los mecanismos cohercitivos, aunque parezcan hilarantes.
7.
Repito: defender el derecho a estar vivos y tener una vida plena.
8.
Si escuchamos que alguien dice: “pinches revoltosos” o “las marchas no sirven para nada” no volteemos a ver a otro lado o prefiramos no gastar nuestra energía frente a semejantes comentarios. Hablemos de lo que está pasando y no permitamos juicios superficiales sobre la coyuntura actual.
Sí, la lengua no se perdió a pesar de todo. Pero tuvo que pasar entonces a través de la propia falta de respuesta, a través de un terrible enmudecimiento, pasar a través de las múltiples tinieblas del discurso mortífero. Pasó a través y no tuvo palabras para lo que sucedió; pero pasó a través de lo sucedido. Pasó a través y pudo volver a la luz del día, 'enriquecida' por todo ello”, afirma Paul Celan.
9.
Por eso, para terminar esta breve intervención propongo los versos del escritor mexicano Guillermo Fernández, asesinado en su casa en 2012 y cuyo crimen aún no ha sido esclarecido:

Domestica a tus fieras
ciérrales la jaula de la noche para que no huellen tu sueño
Que la jauría de sus miedos se adormezca bajo
las piedras y el alma salga al jardín a respirar otros aires
Deberías alentar esa lámpara que el tiempo preserva
solamente para ti
esperar calmo esa ola que se está formando en la altamar
y espera que a su encuentro la acaricies”.

La ola que se está formando somos nosotros. Alentemos juntos la lámpara, la vida y la alegría. Volteemos a vernos entre nosotros, no seamos cómplices de la injusticia cotidiana.

Viernes 28 de noviembre de 2014
Para la lectura “Sembrar versos en temporada de sequía”
Huerto Roma Verde
Ciudad de México


jueves, noviembre 06, 2014

Derecho de respuesta. Sobre la "columna" de Antonio Cienfuegos.


Hace un mes estuve en Santiago de Chile, participando en el festival de poesía “Poquita fe” invitada por sus organizadores al igual que, el también salvadoreño, Antonio Cienfuegos, quien leyó un texto sobre Clint Eastwood donde aseguraba que había selva en El Salvador y, a mi juicio, se recostaba en el cliché que se tiene de nuestro país en el extranjero.

Me acerqué a él y le dije “no hay selva en El Salvador”, sin saber que dicho comentario provocaría que días después escribiera una “columna” en la que me difamaría e insultaría a mí y a varios escritores salvadoreños más. Luego, por Facebook me preguntó si su columna me había dolido y dijo que la escritora Elena Salamanca y yo “ya la debíamos”.  Yo le respondí que su poema me había parecido muy malo y le cuestioné que si, al no tener buena crítica, había decidido desquitarse, insultándome, también le pregunté si su vida era triste y me respondió que no, que solamente estaba desocupado.

Me pidió que le respondiera, a lo que aduje “hueva” (pereza) Me pareció que este hombre deseaba notoriedad, llamar la atención, etc. Pensé que la mejor manera de responder a un insulto sin fundamento es ignorarlo. Además, estaba muy ocupada, indignada por la desaparición de 43 jóvenes en México, coordinando cinco cursos y me pareció que no debía gastar mi energía en darle una respuesta a una persona con evidentes problemas de autoestima.

Pasaron los días y cambié de opinión, sobre todo, porque en la lista de insultos a escritores salvadoreños están incluidas varias personas cuyo trabajo respeto.

El diálogo, como Cienfuegos propone, no nace de insultar al otro. El diálogo, entre personas que dan la vida en la escritura, surge del intercambio de argumentos.


Para empezar, el tono y la falta de pruebas permiten deducir que no se trata de un diagnóstico de poesía.

“El sueño ególatra”, diría Freud, hace que el articulista incurra en su primera falacia de generalización: “fue hasta muchos años después que recorrí a pie  toda Centroamérica, especialmente El Salvador”. No creo que Cienfuegos haya recorrido a pie “toda” Centroamérica.

Asegura que su texto es “siempre fiel a lo que se ha estado escribiendo los últimos años”. No lo creo, tampoco. El texto denota bilis, no investigación de la literatura salvadoreña. Tampoco se nota que haya sido “siempre fiel” a lo que en un país en el que no ha vivido por largo tiempo se está construyendo.

Así como no hay selva en El Salvador sino bosque tropical nuboso, tampoco hay “guerrilla urbana”, decir eso es una licencia bastante peligrosa para nombrar la compleja vorágine de violencia de nuestros países.

También comete otro error en su investigación, Xibalbá no fue el “único” taller literario durante los ¡doce! años de guerra.

Otra falacia de generalización: “Como en todos los países de Latinoamérica, la poesía de El Salvador se conforma por grupúsculos y cotos de poder igual de pequeños que el país”.

Es un error que suele cometer la gente que no tiene oficio que, para darle fuerza a sus supuestos argumentos, utiliza generalizaciones tipo “como en todos los países”.

No hay pruebas que Javier Alas y Álvaro Darío Lara tengan más currículum que calidad, eso está dicho a la rápida y nacido, sin duda, de alguna rencilla personal de Cienfuegos contra estos autores.

Tampoco tiene pruebas para sostener que “el grupúsculo con mayor poder simbólico dentro de El Salvador, el grupo que más redes de amiguismo y sectarismo ha constituido a lo largo de Iberoamérica, al epitome de lo que se puede lograr con mafia y conexiones políticas en Centroamérica, el grupo de Jorge Galán, que se reuniera en torno a la UCA (Universidad Centroamericana José Simeón Cañas), estaba integrado por Roxana Méndez, Carlos Serpas y Mauricio Courtade”.

Acusar de mafia a cualquier persona, sin pruebas, dada la coyuntura actual, es también injusto y peligroso.

En este párrafo, también notamos que el que escribe perdió la posibilidad analítica y se dejó llevar por algún resentimiento. Tal vez alguno de ellos le dijo que no hay quetzales en Morazán o algo así.

No acepto que alguien que escriba sobre Clint Eastwood y la “selva” salvadoreña pueda llamar “cliché” a otras escritoras como Elena Salamanca o a mí. No acepto que se nos acuse sin pruebas de “compadrazgo” y “zalamería”, cuando son demasiadas las traducciones, reseñas, publicaciones, festivales y viajes a las que hemos sido invitadas para que los críticos o anfitriones no se hayan tomado el trabajo, que no se tomó Cienfuegos, de leernos.

Tampoco comulgo con la idea de que El Salvador tiene un bajo nivel epistémico, eso sería descalificar injustamente todo el pensamiento y escritura que se ha generado en nuestro país.

La autopromoción que denomina Cienfuegos no es tal, el tener blogs y páginas en redes sociales es algo usual y se trata pues de dar a conocer el trabajo de cada quien, lo cual es más que válido. Él mismo subió fotos de su lectura en Chile y nadie corrió a acusarlo de autopromoción.

El poeta Vladimir Amaya nunca ha propiciado que se me invite a ningún evento, ni siquiera estoy incluida en su antología, eso sí, respeto muchísimo su labor poética. Por lo que, la afirmación de que Amaya es nuestro promotor es, como muchas de sus sentencias, falsa.

También es falso asegurar que no venimos de ningún taller, al menos yo, he participado en los talleres de Roberto Laínez y “Elementos”, en El Salvador; y Saúl Ibargoyen, David Huerta y Javier Norambuena, en México.

Tampoco acepto desconocer la tradición poética centroamericana, cuando coordiné el año pasado el Seminario de Literatura Salvadoreña en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y soy una de las coordinadoras del “Primer Coloquio de Cultura Centroamericana ‘Lilian Serpas’: historia, ciencia social, literatura y filosofía” a realizarse en marzo del próximo año en la UNAM.

Si Cienfuegos se hubiese tomado el tiempo de leernos sabría, definitivamente, que no somos de derecha. Mi familia, como la suya, también es de izquierda. Pero, claro, decir que somos de derecha es una acusación fácil que pretende descalificar a poetas que no cumplen con sus estereotipos de “comprometidos”. 

Ser inconexa y disparatada, lo tomo como un cumplido, porque no deseo ser conexa y constreñida. La poesía que me gusta leer es inconexa y disparatada.

La invitación para el señor Antonio Cienfuegos es que busque construir una logopea poética honda, en vez de andar criticando la de los demás, también lo invito a dar la vida en la escritura y la investigación.

Cuando uno da la vida en la escritura no tiene por qué andar insultando a las personas, difamando y derramando bilis.

Lauri García Dueñas

Centro Histórico, Ciudad de México, 6 de noviembre de 2014.





Ayotzinapan por José Emilio Hernández




domingo, noviembre 02, 2014

Sobre la crítica literaria a Horacio Castellanos Moya

http://www.contrapunto.com.sv/opinion/columnistas/adios-horacio

El lunes leí la “crítica” de Beatriz Cortez a la obra y vida del escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya en la coyuntura del Premio Manuel Rojas que le entregaron en Chile recientemente. Una idea que me rondaba la cabeza cuajó en mí: no se puede llamar crítica literaria a lo que no lo es, aunque sea un comentario de opinión o columna en un medio de comunicación.

La literatura y el arte suelen despertar polémicas porque están intrínsecamente relacionadas con lo que somos y con nuestras visiones de mundo, por lo que, así como las pláticas sobre política, levantan polvo, apasionamientos y hasta insultos.

Los principales errores al hacer un comentario o crítica literaria son las falacias de generalización, de autoridad o la falta de argumentación. También se puede descontextualizar la obra o pedirle -inmerecidamente- al artista o libro que satisfaga lo que nosotros creemos que debe ser la literatura y el arte. El crítico se enfrenta al peligro de sacar conclusiones descabelladas, uniendo supuestas pistas para desacreditar al atacado, sin pruebas. También dijo Sigmund Freud en 1907 que el dichoso no fantasea. Fantasear en la crítica demuestra un resentimiento inútil que no sirve para construir pensamiento.

Todo esto sucede en el texto de Beatriz Cortez contra las declaraciones a la prensa que ha hecho Horacio Castellanos Moya como si descalificar las entrevistas sirviese -ilógicamente- para desacreditar sus novelas. Cortez empieza con las falacias de autoridad: “Analicé casi todas sus novelas. Leí con atención todos sus libros. Tengo, por lo tanto, alguna responsabilidad en todo esto”. El lector entonces debería, según ella, creer en las sucesivas incoherencias que se van a plantear en su artículo sólo porque esta mujer se enclasa como “intelectual”. Eso, según Teun van Dijk, es falacia de autoridad.

Cortez saca sus conclusiones, basadas en declaraciones que ha dado Castellanos Moya, descontextualizándolas y diciendo asuntos tan graves como que el autor se aprovechó de declararse amigo del escritor chileno Roberto Bolaño para vender más libros. Eso es una acusación, de espaldas, entretejida en suposiciones, sin pruebas. Los argumentos que da son endebles y no analizan profundamente la economía política editorial actual. Se trata pues de un golpe bajo, una difamación.

Destaco su falacia de generalización: “después de ver repetido el mismo retrato una y otra vez, de leer una y otra vez a una voz demasiado similar regodearse de la misoginia, burlarse de la pobreza, celebrar el racismo y el imperialismo cultural, retratar repetidamente a nuestro país desde una perspectiva colonialista y renegar de todos los escritores nacionales le perdí interés poco a poco”.

Cortez no ha leído los ensayos "Breves palabras impúdicas" de Castellanos Moya donde él, generosamente, destaca el trabajo de varios escritores salvadoreños, por lo que su afirmación de que el escritor reniega de “todos” los escritores nacionales es falsa.

La crítica, además de basar sus argumentos en falacias, está exigiéndole a las novelas de Castellanos características “políticamente correctas”, parece solicitarle valores morales y de transformación social. Pero una novela no puede ser feminista, ni discursiva para criticar la pobreza, ni plantear personajes que luchen contra el racismo y el imperialismo cultural. No, deliberadamente.

Ernesto Sábato apuntaba que los críticos de Marcel Proust lo acusaron en su momento de sus principales cualidades: lentitud narrativa y su forma de retratar la vida burguesa. Retomando esto, creo que criticar a Castellanos Moya por retratar condiciones de la sociedad, no como apologías, sino de forma irónica y ácida, implica -incoherentemente- atacarlo por uno de sus principales logros literarios. Sábato apunta que nadie se acuerda ahora de los críticos de Proust pero, por suerte, sí de Proust.

Cortez dice que los objetivos, a mitad del siglo veinte, de la residencia Iowa City, donde ahora vive el escritor “incluían luchar contra las ideas de la izquierda internacional, contrarrestar los avances del arte abstracto, convencer a los escritores del mundo a 'aprender a amar a los Estados Unidos' y a percibir el contraste con el contexto de censura, violencia y persecución de su propia casa”. Dicha aseveración descontextualiza, de nuevo, la obra del escritor y lo acusa por algo que solamente pertenece a su vida privada. Uno puede vivir donde se le da la gana. Y una crítica literaria no puede suponer que él ahí no se siente a gusto en comparación de otros lugares donde ha vivido. Esas son conclusiones descabelladas. Extraliterarias.

El poeta chileno Nicanor Parra fue criticado en su momento por tomar el té con la primera dama de Estados Unidos y por eso fue destituido como jurado del premio Casa de las Américas. Nicanor Parra sigue vivo, cumplió 100 años y su obra lo respalda de tal modo que si tomó el té con quien quiso ya no importa.

En El Salvador, acusar o dejar abierta la sospecha de “derechista” contra la persona a la que se quiere descalificar, intenta aglutinar toda la descalificación posible de la gente que cree que ser de izquierda implica una superioridad moral que se inflinge mediante autoridad. Para mí, ser de izquierda no requiere agitar el dedo acusador contra quien supuestamente no lo es. En El Salvador, suele ser costumbre que, si alguien destaca en cualquier ámbito, es criticado, descalificado y, si es posible, insultado. Si alguien flota, parece que hay que jalarle las piernas para que se ahogue como los demás.

Horacio Castellanos Moya, el escritor salvadoreño más reconocido internacionalmente, como me gusta llamarlo, cuyos ensayos nos dieron luz en el curso que coordiné el año pasado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre literatura salvadoreña, el escritor al que leí, veinteañera, y sigo leyendo con fruición, ha ganado el Premio Manuel Rojas en Chile y es algo que me alegra, honestamente.

Lauri García Dueñas
Martes 28 de octubre de 2014, Santa María la Ribera, Ciudad de México. 


Hernán Lavín Cerda: 75 años

Ahí anduvimos :)


miércoles, octubre 01, 2014

Me voy pa Chile :D

Actualización. Lecturas en Santiago de Chile en el Poquita Fe 2014: Festival de Poesía Iberoamericana en Chile
1. Miércoles 8 de octubre. 10:30 p.m. Colegio Alejandro Flores. Avenida Einstein 685, Recoleta, metro Einstein. Lectura y conversatorio de poetas internacionales: Martín Zúñiga (PE), Lauri García Dueñas (SAL), Alex Aillón (BOL)
2.16:00 p.m. Universidad Diego Portales. Vergara 240, metro Los Héroes. Mesa de conversación “Antologías de poesía escrita por jóvenes”: Martín Zúñiga (PE), Lauri García Dueñas (SAL), Javier Lara (ECU)
3. Jueves 9 de octubre. 19:00 p.m. Fundación Pablo Neruda. Márquez de la Plata 0160, metro Baquedano. Lectura: Martín Zúñiga (PE), Jorge Samos (BOL), Lauri García Dueñas (SAL), Carla Retamal, Andrés E. Melgar (PE), Carlos Cociña. Vino de honor.
4. Viernes 10 de octubre: 13:00 p.m. Universidad Católica de Chile. Patio de Letras. Vicuña Mackenna 4860, metro San Joaquín. Choripanada. Lectura
Clider John (BOL), César González (PE), José Vergara, Javier Lara (ECU), Lauri García Dueñas (SAL), Fanny Enrigue (MEX), Julieta Moreno.
¡ALEGRÍA!

Primer Coloquio de Cultura Centroamericana "Lilian Serpas": historia, filosofía, literatura y ciencias sociales

Manden su ponencia antes del 1 de noviembre de 2014 :D

viernes, septiembre 05, 2014

Se canta al mar

Lauri García Dueñas
Reescritura de un poema de Nicanor Parra por su cumpleaños cien

“Nada podrá apartar de mi memoria”
el peso ausente de tanta agua
ahora que vivo entre los cadáveres del aire
de esta ciudad lejana.
Braulio llevó a Nicasio a conocer el mar
tuvo que taparle el cuerpo contra los dientes
largos de los mosquitos
y disimularle el vientre hinchado por los parásitos.
La densidad de la luz se quedó colgada de sus ojos.
La Barra puede masticar/ el lodo
los animales/ las personas/la luna/los líquidos de adentro.
Dominga solía envolverse en yaguales
después de bañarse en la Costa del Sol
para quedarse con la sal en los huesos
y apartar sus dolores.
“El mar es bueno para la reuma”, decía.
Estos dolores queman, abuela.
Te digo que queman.
Margarita siempre ha vivido en El Zunzal
pero cuando ve caer el sol es la primera
sus ojos explotan como orillas
como esos huesos de la luz
como manchas dentro de animales vivos.
Tan dentro del desmayo
las muchachas como yo nos quedábamos dormidas
en los brazos de alguno que prometimos no besar
y ya inconscientes nos arrastraron a la casa de la playa
nos lavaron el cuerpo
y nunca supimos si existió algo que hubiésemos perdido
en los dedos de esos muchachos
que no sé si serán hombres todavía.
“Es que, en verdad, desde que existe el mundo,
La voz del mar en mi persona estaba”.
Al pie del puerto de La Libertad, se estacionó un microbús
que venía del sur y adentro
la inconsistencia/ la ebriedad/lo que no volvimos a ver:
otras manos tocando el cuerpo rendido.
Veinte minutos en el coche
creyendo que la muerte no es muerte sino hasta el rato.
Las botellas quedaron en la arena
cuando prometimos no ensuciar la playa.
Los troncos cuelan la basura, las estrellas de nácar diminutas.
¿Estás oyendo esta voz que no es la mía?
el bombeo incómodo de la realidad
si no estás vos para rezarte en voz baja,
agua bendita de los manglares,
sol que habrá de matarnos.
“La luz de aquella misteriosa lámpara,
Este es, muchacha, el mar".
Y hubo eco de púrpura
algo que aprendimos de niños
que sería importante.
Mi abuela de espaldas
el mar masticándola.
“El mar es bueno para la reuma”, decía.
Y si se canta al mar,
Nicasio, Nicanor, voz que no es la mía
somos la primera vez frente al abismo
la madeja que une lo perverso con la carne del espíritu.
“Es que, en verdad, desde que existe el mundo,
La voz del mar en mi persona estaba”.

lunes, agosto 11, 2014

jueves, julio 31, 2014

El tiempo es un texto indescifrable. Acción poética.

“Aquí yacen veintiún ciudadanos masacrados el día 29 de octubre del año 1979 en las calles de San Salvador durante la manifestación realizada por organizaciones populares”, dice una cripta negra en el piso de la iglesia El Rosario de San Salvador. Durante la masacre, murieron al menos 86 personas, entre ellas una mujer embarazada, pero solo se pudieron rescatar 21 cadáveres, cuyos nombres no se conocen, que se encuentran enterrados en la iglesia.
La instalación “El tiempo es un texto indescifrable” dialoga con la idea de memoria, nombre, ciudad, urdimbre. Veintiún pájaros color fucsia de origami fueron colocados en La Plaza Libertad como un homenaje a estos mártires anónimos, que como los del 30 de julio de 1975, eran jóvenes y estaban dispuestos a dar la vida por lo que creían.
Los pájaros de papel son impermanentes como el tiempo y como el poema, que no siempre necesita del lenguaje verbal para hacer cuerpo en la plaza. El recuerdo de los mártires se convirtió en pájaros color fucsia.
Grullas por Feria Ecléctica de las Artes (FEA) 2014
Fotos: Kato Salamanca.













domingo, julio 06, 2014

Mis libros descargables en pdf

Poemarios 

"Del mar es el ahogo" (2011)  http://bit.ly/PFvHg0

"El tiempo es un texto indescifrable" (2012)  http://bit.ly/1or7whF

"Cuaderno africano" (2014)  http://bit.ly/1mpOrgs

 "América" (2015) http://issuu.com/kodamacartonera/docs/lauri_am__rica_final_issuu/36?e=2569824/11571899

Investigación

"Tribus urbanas en El Salvador" (2011), coautora con Frederick Meza  http://bit.ly/1lMi9ZH

"El asesinato de Roque Dalton. Mapa de un largo silencio" (fragmento) (2012), coautora con Javier Espinoza  http://bit.ly/WHrUPD

lunes, junio 30, 2014

XI

Espíritu, la palabra
algunas luces rebotando en las paredes
tal vez las oraciones o la idea
de preguntarnos por el signo y la lengua
que se extiende para multiplicarnos
en el bosque.

La lluvia
seguro
pero no la palabra ‘lluvia’
sino el agua que rebota contra el cuerpo
tu cuerpo y el mío avanzando por la calle
desenrollando el tiempo que nos hiere con su hiel de certezas raídas.

El capullo
o la verdad que se encuentra dentro del capullo.

La flor
o su recuerdo de viejos lirismos.

Esta madrugada y dos sombras en el habitáculo
del susurro de tus juegos y estas teclas.

El beso
o la naturalidad del beso que no se pide
sino que se deshoja.

Espíritu, la ciudad viéndonos con sus ojos inundados
la tormenta sobre las sienes y los árboles de nuestra calle
-esta, la que hicimos nuestra
con paseos supersticiosos y zigzagueantes-.

El silencio
el silencio que nos envuelve en el capullo de los charcos
la mirada afilada para sortear los obstáculos
o las personas amenazas.

La garganta
la garganta a veces volviéndose raída
(la voz es algo que se desgasta
si se le permite la rabia).

El deseo
el deseo de que las certezas nunca sean las mismas

después de la tormenta y sus charcos. 

jueves, abril 24, 2014

Fiesta del Libro y la Rosa UNAM 2014

Hoy tuvimos una lectura muy linda con Pat Lebeau y Flap Time trío en Casa de Lago, un año más en esta Fiesta hermosa :)

miércoles, abril 09, 2014

Ruanda...


Viernes 9 de agosto de 2013, Akagera National Park, Rwanda frontera con Tanzania.

       
IX
Aquí
hace 19 años
los vecinos salieron con machetes a hacer pedazos a sus vecinos
ahora la gente habla de eso cuando me voy a dormir
o susurra al respecto durante la cena.

Un millón de vecinos asesinados por sus vecinos
durante cien días
por la gente que un día se tomó un trago con ellos en el bar
por aquellos que se decían ‘buenos días, que te vaya bien’.

Durante el genocidio,
este hotel se quedó vacío
y los búfalos y los monos babuinos vacacionaron a sus anchas
luego de que las personas mataran a miles de personas.

Ahora
una paz a medias
tensa y meditabunda
pero el rostro de ira de algunos vivos
me hace pensar que
en cualquier momento
en cualquier lugar
los vecinos pueden matar a sus vecinos
así
los edificios se quedarán vacíos
y los animales vacacionarán a sus anchas
sobre nuestros escombros.

X
Dicen que hay un elefante que se volvió loco
durante los enfrentamientos
porque algunos hombres mataron a toda su familia
para comérsela
dicen
que hay que tener cuidado con el elefante solitario
porque ataca a las personas.

Y con razón, pienso.

XI
El mantel azul está bailando
en la sobremesa de un desayuno continental
al otro lado de la Tierra.

Un hombre me cuida con un palo
de los traviesos monos babuinos
y me sobreviene la culpa histórica de que para escribir estas manchas azules
haya un hombre parado a mi derecha
cuidándome con un palo de unos monos que creen que esta es su casa
y quizás lo sea.

XII

Ver a los monos comer flores rojas se siente bien.


viernes, marzo 28, 2014

martes, marzo 25, 2014

Atrás de la casa mataron a monseñor


Oscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, fue asesinado por un comando de extrema derecha el 24 de marzo de 1980, mientras consagraba la hostia en una misa en la iglesia de la Divina Providencia en la colonia Toluca.


Desde niña siempre escuché la frase:
“Atrás de la casa mataron a monseñor”.

“Yo estaba tendiendo tus pañales cuando escuché el disparo”, repetía madre.
“Yo escuché la noticia en la radio y viví el pánico”, decía padre.

Al dar la dirección de la casa, decimos:
“Detrás del hospital Divina Providencia, donde mataron a monseñor”.

Y con el tiempo supe.

“Les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión!”.”, dijo y por eso lo mataron.

Infancia es destino, dicen.

Al crecer y escuchar ruidos nocturnos en la casa,
creía que era el fantasma de monseñor.

Cómo sería su fantasma que no me daba miedo.

Tal vez la gente que da la vida por los pobres se convierte en una sombra blanca
en un árbol de paternas
o en el canto de los pájaros.

Crecer sabiendo que atrás de la casa
mataron a un hombre que no fue cualquier hombre.

“La voz de los sin voz”, le llamaron.

Ver su escritorio, su ropa, su foto con los lentes grandes.

Ver su imagen colgar del espejo retrovisor de Carlos
y que él siempre dijera “San Romero” y se golpeara el pecho fuerte
con el puño cerrado.

Verlo despintarse de un mural.
Verlo encenderse de nuevo.

“Detrás de mi casa mataron a monseñor”
y que la rabia no se desgaste.

“Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”, dijo.

Pero yo creo que monseñor también es el árbol de paternas
y el canto de los pájaros de mi infancia atolondrada.