miércoles, abril 11, 2007

Existencias

Este decálogo de poemas se lo dedico a mis amigas entrañables, hermanas brujas, confidentes y apoyo incondicional en estos tiempos de existencias resquebrajadas. A Laura y a Leire, por todo. Y al mar, por los iones negativos que incrementan la serotonina y alivian un poco las penas. A Carlos Humberto por el comentario.


Lunes 2 de abril 2007
1.10 a.m.

existencia uno
estoy perdida en el azar
en las ramas de un domingo acabado
de una hora más

el día se prolongó lo suficiente
para acabarnos

el dolor es una amalgama
sin límites, sin comienzo, sin final
un viejo paseo sudoroso de abril

tantas historias acá, al costado
de un solo fantasma
de enumeradas ausencias

no hay nadie más

tal vez
solo la desesperación inicial

el infierno dulce
de mi existencia

existencia dos
conjurar el odio y la tristeza
al ladrón
al muro del rencor

y continuar

Jueves 5 abril 2007
Playa Paraíso, Guerrero, México

existencia tres
un pelícano formal
ala tras ala
en el pecho del abrazo

un pez untado de arena
un avión de papel
y un verso con tu nombre

Viernes 6 de abril 2007
existencia cuatro
la línea azul
dos perros
una fotografía
un tronco carcomido de salitre

una niña larga
de tez oscura
juega al destino
entre malabares

el sol a lo lejos cae
y el mar murmura recuerdos tristes

existencia cinco
gaviotas
el atardecer entre latas vacías
imposible al mundo encontrarnos

tres chicas
llenas de sal
sentadas al filo del gigante

este instante nunca volverá

existencia seis
es abril
truenan las alas de los pájaros

era abril, ayer
y todavía estabas conmigo

Sábado 7 de abril 2007
existencia siete
el hombre solo tiene una pequeña casa
un cuerpo
un alma reducida
enésimo temblor del agua

existencia ocho
dejar que la inmensidad lave y arranque la ropa
luego inventar una música
y contarle a todos el inverosímil
la posibilidad remota
de que alguien pueda
curar el silencio encerrado en el cuerpo

Domingo 8 de abril 2007
existencia nueve
sentir su lengua
hasta el fondo de mis manos
la savia azul que me limpia

sentir sus manos
a medio desnudarme
los brazos en cruz sobre la arena

sentir su cavernosa voz donde la mía rebota
deconstruir memorias

anoche
luna llena
lloró la última flor blanca

desde la barca
mis manos soltaron
mi última ilusión de vos

existencia diez
nos vamos
dejamos la arena y el ron
los ojos de los caimanes
el agua de coco
la pasividad

la playa queda atrás con los restos de nosotras
viejas fotografías
colgarán de una casa azul
cuando vuelva al mar

1 comentario:

Chamba dijo...

Que bueno encontrar tu blog Lauri. Soy Salvador Escalante, cierto fan de Alan Parsons. El destino caprichoso me tiene ahora muy lejos de El Salvador. Por ahi tengo un blog donde relato mi nueva vida.
salu2