miércoles, abril 15, 2009

de sombreros y zapatos

hervor

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el calor aniquila la sangre que llevamos dentro

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el tiempo comienza a convertir los hechos en otros y así va sucediéndose la calamidad íntima de las personas

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y uno piensa que debe de mantener las certezas a pesar de que los dedos suden

y solo queda aferrarse a la fuerza centrífuga de la propia voz

y uno inventa nuevas explicaciones para estar a salvo cuando se rompen las tazas una tras otra

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y uno sobrevive

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voy a mandar a poner un montón de cables de luz sobre tu corazón para que nunca te llegue la noche oscura/porque del daño que te hice solo me queda el desapego/la responsabilidad de verte caminar erguido sobre mejores épocas/

volvería a parir nuestros veinte años/ pero no puedo

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por eso

llenaré de pájaros las antenas del quinto piso

de esta ciudad que por coincidencia absurda compartimos

dejaré de combatir el sol que inunda el propio espacio

inventaré mi fortaleza de una vez por todas porque es la única salida

masticaré la frase redundante de regresos que tienes colgada en la pared

y la escupiré

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no me pediré disculpas

mis odios rencorosos se los daré de comer al duende que esconde las cosas en casa

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voy a aceptar el color amarillento de los años

y los surcos

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a la gente que me traicionó le regalaré vainas de frutos secos

para que caigan en el inútil pozo de sus mezquindades

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total

somos la piel de un camino lleno de historias

sopla el viento y nos deja atónitos

no es necesario asesinar aves en este poema

ni defenderme

ni hacerme la víctima

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afuera hay un montón de huellas que llenan los hombres

que se agachan para amarrarse las cintas de los zapatos y seguir el paso

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y yo

que amo los sombreros

los crustáceos

las bombillas

los atardeceres violáceos

los besos

y la paz que el tiempo transcurrido otorga a los viejos abrazos

ando buscando mi energía arquetípica y la realidad de mi ser actual

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estoy tratando de evitar la combustión espontánea

la falta de palabras/el ahogo en suspiros/las pesadillas

pero sobre todo estoy combatiendo la desolación

porque todavía estamos atravesados por la primavera

y nos crece la esperanza en surcos rojos de buganvillas.

1 comentario:

Ximena de Tavira dijo...

POETA POETA POETA POETA!