miércoles, abril 07, 2010


A Marko:

el camino más iluminado hacia la luna lo descubrí ayer en un estado mental tan propenso a la hondura existencial que vi comas fluorescentes alrededor del disco luminoso
y bajo el influjo de semejante conmoción busqué mandalas verdes creciendo en la arena como mazorcas
pero no encontré mas que los surcos de tu delirio enredándose en la arena
mis pies heridos de espinas
una serie de caracoles prehistóricos que me hablaban de enredaderas de vidrio
de las botellas rellenitas de tiempo que se quebraron en un palacio reducido que atacaba el viento
yo temblé como rielaba la luna –disco luminoso- entre las olas diminutas y concluí asuntos sobre mi propio lenguaje
lloré mis membranas sin decir ni pío y te amé sin absolutos con mi cuerpo marsupial
me quemé encima de ti en embates de cuchillos
dije luna ‘dame el resto del camino’
convierte el dictado en una sucesión de esdrújulas que nunca terminen
me repetí a mi misma una torre de babel de estructuras lingüísticas
y en el fondo del abismo me volví a ver en tu espejo que es mi espejo
(a veces es necesario contemplar otra sustancia que nos hable de nosotros)
pero el fin es como la luna a sus cráteres: ineludible
por eso, cuando te vi alejarte otra vez
lamenté que ayer noche no levitáramos sobre el mar tomando el camino de la luz, haciendo pasos de blandura sobre la distancia que nos marca
y en cambio tuviésemos que regresar a la Tierra arrasada por los hombres
donde vivimos en la misma península llamada continente americano
pero a miles de kilómetros de distancia
donde es casi imposible
la fuga de nuestras propias circunstancias.

Sábado 3 de abril de 2010, Navachiste, Sinaloa, México

1 comentario:

Anaïs Abreu dijo...

espero algún día poder ir a navachiste e insipirarme así.
te adoro.