miércoles, febrero 25, 2009


A Isaac:

por la perdición

el mundo guarda su ruido para sí

su pregón metálico y de sirenas

aún así, el cielo de hoy es un pálpito

que mella las cavidades convulsionadas de una ausencia

.

afuera y muy lejos

cerca del mar

Martina ha colgado sus bragas chorreantes al sol y las gotas de agua fresca que caen

provocan el deseo de Ulises

como un gusto salado en la parte superior del paladar

.

el joven tiene empañadas las gafas

y un nudo de odas griegas en el sudor de las manos

.

el sol

hace crujir la arena y el pavimento

.

el sueño se convierte en dolor de párpados

.

de la otra noche, no recuerdo exactamente tus contornos

supe menos de tu silencio y un poco más del transcurrir circular de tus ojos

y así, en la lucha que hacen de noche los gigantes cuando saben que el tiempo es también el enemigo, volví a ver el hueco del túnel que conocimos juntos

.

empiezo a reconocer las manchas de tu cuerpo, el tono pálido de tu piel,

pero el olor irreconocible de tu aliento

hace colar las gotas

en el piso de madera

causando un profundo estupor

en la estructura ósea de la realidad

.

guardo varias preguntas como Ulises en el paladar

tengo ganas de ser ola golpeando el musgo cavernoso de tu cuello

de comerte a dentelladas galeonicas

y tener una soga prendida de mis velas

y volver a caer en el deseo agitado de los mares

.

de la perdición augurada, recobrar el brillo

clavarte estacas en los poros abiertos

agarrarme con mis rodillas de tu abdomen

como el amor se aferra a la vida

más allá de las tragedias cotidianas

.

y en el cielo enverdecido, entre el ruido de los coches y los barcos,

empezar a reconocer tus contornos

dejándote ir cada vez que sea necesario

destruir el apego, esclavitud tardía de los hombres

dibujar un eterno silencio

y apagar las luces que nos mezclan con los demás

.

Martina deja secar sus bragas en el patio

Ulises ve chorrear las gotas de los encajes como mira los erizos de mar y se los come

el viento hace grietas en las manos ásperas de los pescadores

.

él

todavía no volverá

.

Penélope

ya no espera en el puerto

.

ayer fue la ausencia

el adiós de las manos agitadas

la juventud que creímos detenida

.

hoy es el sol que se refleja en la arena, que abre y hace crujir el pavimento

mientras el mundo guarda el ruido para sí.

domingo, febrero 22, 2009

mi perdición

A Isaac:

si yo, pedazo de animal rabioso
máscara de mi cuerpo
empiezo a temblar en la perdición de mí
es porque logré encontrar el dique a tiempo para no ahogarme en la bravura de las aguas y quebrarme como mástil desdentado en un diluvio pronosticado desde antes

hoy amaneció y el sol me recordó las letras de mi nombre

el hormigueo de mi vientre desapareció en luna llena gracias a un abrazo camaleónico

me aferré a su silencio como una moribunda
su ignorancia de mí fue la excusa para no enterrar la cabeza entre las sábanas y drenar mi sangre en lágrimas

a tientas
logré hincarle mis piernas en su cuello

fue una resurrección

había temido por instantes disminuirme en miles de partículas
herida de nostalgia e ideas brutales de autodestrucción
pero el ángel de mis ojos aparece siempre en las manos de unos otros que me salvan de mí y acuden a tejer mis entrañas de forma que se vuelvan una masa menos oscura

en la sombra
ajusté mi cadera a su ritmo
sin mediar palabra regresé a los años detenidos en el miedo de perderle y recordé que en este lado de la vida también hay estambres y peces de colores

nada le dije sobre mi historia de remiendos
sobre la caligrafía de otro nombre de cinco letras
agradecí sin gestos ni miradas profundas su calor concentrado en mis rodillas
su talento vuelto puerta giratoria de la carne
sus besos resueltos de ternura
su aparición convocada por mi súplica de ver llegar a alguien con la piel libre de recuerdos

me fue imposible reconocer su aliento o su olor
su textura blandecida
la forma de girar las manecillas de mi pecho para incrementar el ruido de mi pálpito

no importó la intensidad ni los ahogados gemidos
ejercimos el amor como una cartilla memorizada y efectiva
sin asomo de presión o devoción fingida

abrió mis huesos como lo haría un técnico ingeniero
salvó mi alma de caerse en una fosa
le devolvió a mi pasión la soltura de mis años de cinismo
y a mi turgencia la vibración de los muslos
mientras yo
rendida
me sostenía de su abdomen con mis tenazas de animal marino

-Agriétame, pensé, hazme pedazos. Jala la espoleta de mi granada fragmentaria para que mis esquirlas queden dispersas como trozos de insectos aplastados en la pared. No me sueltes, bórrame la marca de hierro en el costado que ese hombre tatuó en mi cuerpo de bestia salvaje. Sálvame de tanto vacío repetido. Quítame el rictus que se me acumuló de miedo.

exploté
luego de perseguirlo en jadeos
esperé su tremor de máquinas

volví en mí
el insomnio se me borró de los párpados
caí en el profundo túnel que me enseñó el desierto
en el fondo de la caverna reconocí mis ganas bañadas de luna llena
no pude llorar
aún no reconquisto la totalidad de mi cuerpo

dormí enroscada a su olor irreconocible
a su figura plácida en la cama, a su abrazo natural
y aunque la luz de la mañana me recordó el contorno de mi tragedia cotidiana
el último beso de su tacto me hizo pensar que volvería a enganchar mis piernas en su cuello
con tal de recuperar mi propia perdición.

jueves, febrero 12, 2009

el tulipán rojo


el tulipán rojo apareció en mi camino envuelto en celofán

temerosa de mi relación con los vegetales

averigüé cosas de él, como que su campo original está en Holanda

y la cantidad exacta de agua que necesita

.

lo tomé a cargo y me fui a casa

.

hacía calor

como tema lo utilicé de justificación para escribir en defensa de mi poesía

pero el resultado fue imposible de transcribir

.

le conté los pétalos

escudriñé su panza amarilla

lo salvé de morir aplastado entre señoras sudorosas en el tren

algunas, desconsideradas

le pegaban de carterazos

.

en el transcurso

no conseguí para él un lugar fresco

ni un par de cubos de hielo para su agitación

nadie parecía entender sus necesidades

aunque, corteses, nos sonreían al pasar

.

al verlo caminar así

en contra de la temperatura

le prometí escribirle una pequeña historia

donde solo él fuese el protagonista

si alcanzaba a llegar al quinto piso de mi edificio sano y salvo

- Ánimo, le susurré.

le conté algunas cosas en silencio

cosas que no quiero repetir por ser privadas

pero que en el fondo eran recientes

y tristes

.

podría haberle hablado de mi infancia debajo de un árbol de flores de limón

de la vieja historia de una salamandra que ardió ensimismada

del tiempo y la identidad, los dos grandes descubrimientos de mis seis años

de los hombres altos

de las decisiones de los demás que siempre nos afectan

.

pero solo tenía un agudo estertor que no me cabía en el pecho

esa nostalgia que me rompe

al querer volver detrás de unas cortinas ajenas

y acomodarme en la cuadratura del pecho de un gato azul

.

dirán que soy recurrente

y es cierto

pero me mantengo aferrada a la idea sencilla

del amor

de los tulipanes rojos con principitos

del descanso que le procuré a la par de un cacto

de la canción de jazz que escuchó sin atención al llegar a casa

.

y de esta historia que es solo para él

.

hoy amaneció resfriado

con sus pétalos blanquecinos de la noche

lleno del frío que nos persigue mientras arropamos nuestra soledad con bufandas oscuras

.

que el calor propio inunde el corazón

que el color también llegue a los labios

que el dolor pase en las pupilas

como pasa el tulipán rojo frente a los ojos sonrientes de los transeúntes.

lunes, febrero 09, 2009

De ministros y periodistas

En el piso cinco del edificio de Gobernación, entre Horacio y Homero en la colonia Polanco, los futuros corresponsales y ministros de culto que anhelan regularizar su vida en México hacen fila.
Me parece curioso. Nunca había estado en la misma categoría burocrática junto a religiosas y padrecitos.

-Qué dios le de paciencia- le dijo una monja al de la ventanilla y completó: Aunque parece que usted ya la tiene.

El hombre sonrió.

La mujer de hábito se despidió luego de otorgarle varias bendiciones.

Un día más tarde platicaría con Juan Martínez al respecto de la más actual de sus frases famosas: “Odio a todo aquel que trabaje detrás de una ventanilla”. Me pareció lúcido.

-Yo también, le dije.

Sin pensar en las consecuencias de manifestar odio por el proletariado explotado, justificando el motivo de mi afirmación en el día que una empleada de migración me dijo:

-¿Cree usted que con ese cuerpecito le voy a creer que viene a estudiar a México y no a otra cosa?

Al final me creyeron y estudié tres años en la mejor universidad de América Latina: La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Me gradué de maestra en Comunicación ‘con honores’.

Anaïs Abreu –poeta del megáfono- siempre que comento que recién me gradué, agrega ‘con honores’. A mí me da un poco de falsa modestia pero sonrío.

Ahora busco trabajo, estoy esperando la segunda etapa de una entrevista en el séptimo piso del toreo de Cuatro Caminos.

Me levanté temprano. Últimamente lo hago. Al principio del año todo está agitado, dentro y fuera de mí. Tengo muchos pendientes acumulados y poca gente motivada a pagarme.

Hoy en la mañana, al café con Marce, Edu y Keren, repetí una vez más mi sueño de toda la vida: “Quiero un mecenas”, una especie de genio de la lámpara que crea en esta joven ‘escritora y periodista’ y así, cómoda, lo más cerca del mar posible, escriba muchos más poemas, ordene mis cuentos y encuentre el hilo de mi novela, viaje por el mundo, aprenda a manejar bien un automóvil, coma mucho jocoque con pan árabe y jalea de mora azul, no ande por ahí ‘coyol quebrado, coyol comido’ y, sobre todo, las poetas del megáfono y yo andemos de gira lo más posible.
Dice Ylva que el sábado, día en que conmemoraremos mi natalicio, haremos un brindis porque en el 2009 todos tengamos amor. Pero del feliz. Porque el año pasado, ella y sus amigas se equivocaron en la petición y solo dijeron ‘amor’, cosa que dicha al aire, solo así, puede prestarse a malas interpretaciones. “Pero tuvimos mucha pasión”, convenimos. Pero ese es otro cuento.

Para mientras, escribo garabatos en mi libreta de ‘periodista’, en el séptimo piso de un edificio color naranja cerca del Toreo de Cuatro Caminos. Divago, como aprendí a hacerlo desde que a los seis años descubrí que el tiempo gastado no vuelve atrás y que la figura que refleja el espejo es uno mismo.
Pienso por qué los ministros religiosos y los periodistas formamos parte de la misma categoría migratoria. Se aceptan sugerencias. Veo al hombre serio que examina a los solicitantes de empleo, en plena época de crisis mundial. No pienso nada en particular sobre él.

Espero. Queridos lectores: Hagan changuitos, crucen los dedos para que hoy me den trabajo o para que un día de estos me encuentre un mecenas.

Pd: No seguí la línea de selección para ‘Comportamiento Empresarial’, porque eran unos negreros y pesados de lo peor, capitalistas y mala leche que echaron a un muchacho del proceso por pedir permiso para ir al baño. Le leí estos pequeños garabatos, mientras caminaba a tropezones por Belisario Artiga, a mi editor de poesía, Arturo Teherán, a quien me encontré por ‘casualidad’ hoy en Bellas Artes. Especie de genio de la lámpara que creyó en mí y publicó el año pasado mi manuscrito ‘Sucias palabras de amor’ y que sabiamente apuntó: ‘Lauri, puedes tener un trabajo y un mecenas. Puedes tener las dos cosas’.

jueves, febrero 05, 2009

bajo el árbol de guayaba

Leído en el claustro de Sor Juana para el Festival por la Paz entre Palestina e Israel, el pasado 3 de febrero de 2009

.

de pequeños jugábamos a matarnos

debajo del árbol de guayaba del patio

.

y se nos hizo una costumbre de juego universal

.

(la especie se multiplica en sus ronchas)

.

ayer

en la puerta de un tren había caído al suelo un hombre joven

untado de tiner

parecía haber dormido para siempre el sueño cruel de los desamparados

nadie levantó su mano ni su cabeza y el vagón avanzó seguro hasta la próxima estación

.

aprendimos a robar dulces

almas luego

a jugar al mínimo esfuerzo

y ganar

.

prendemos las noticias y comemos palomitas

como visión políticamente correcta decimos

qué lástima/pobrecitos/ y nos damos la vuelta/ nos echamos la sábana encima pensando en otra cosa de inmediato

.

nunca he sido buena para escribir sobre los otros

la otredad de mí me es críticamente suficiente

uno vive en su nicho, en su hoyo profundo

con una vista unívoca sobre sus intestinos

y se olvida de las cosas que subyacen de sí mismo

.

nos gusta gritar sobre la mesa

mentir, manipular, ser la violencia cotidiana

y hasta enorgullecernos de querer al otro ponerle el pie encima

maldecimos

.

creo que todo inició con la prepotencia

con querer matarnos de niños bajo el árbol de guayaba

por no aprender a lamernos la sal que mamá nos ponía en la espalda

para que en base al beso obligado

recordásemos que éramos hermanos

que habíamos nacido de su vientre y de su tierra que ahora aparece dibujada en una moneda de diez centavos que no se usa en Palestina por desacuerdo de paisaje

.

viejos conflictos

el rencor se ha metido en mis venas como puntos azules

y si mi estómago vibra ante los celos

también vibran los aviones de bombas

y ardieron los niños que mandaban a limpiar el terreno de los batallones durante la guerra civil salvadoreña

perdían los pies, las piernas, la edad, mientras los estrategas tomaban whiskey en el club militar e inventaban venderle al enemigo las armas para la lucha

por eso

no me gusta el verde olivo/es mejor el verde de la lechuga/aunque me hubiera montado en un avión que solo fuera tuyo por la forma de ver las cosas

prefiero el rojo del rábano al rojo de la sangre de cualquier tipo en cualquier rincón

de este planeta recalentado al sartén como un huevo estrellado

.

pronto voy a sentarme en la mesa

voy a aprender a compartir lo que soy sin prejuicios

a tolerar a la gente que odio con el corazón

a perdonar todo lo que me has hecho sin querer

con tu silencio

.

los estudiantes caminan a gatas por la alameda durante la marcha

el que no salte

el que no grite

el que no diga la consigna contra el muro estatal

pierde, pierde

.

grita

dispara

corre

persigue

.

tanta rabia distraída

tanta enfermedad acordada

.

dice Elisa, no es sano estar tan bien adaptado a una sociedad enferma

ella sabe más de los tejones y de las personas que yo

porque es la personificación del que no daña ni esconde

aunque tiene mal humor

el mal humor de tus días llenos de papeles y trabajo

de tus dudas que parecen lunares en la manta de la cama

.

es fácil juzgar desde afuera

hacer edictos

firmar acuerdos

diseñar la ofensiva militar

comprar más ametralladoras

explicar los motivos de la guerra

.

pero no hay razón alguna para no salir de aquí

no basta decir frente al televisor: qué lástima/pobrecitos

.

paremos ya/paremos ya

cortemos las guayabas del árbol

y no juguemos a matarnos.


el baño está roto




me desestructuré

puse los cinco dedos sobre mi pecho dándome aliento

para volver a estructurarme en el siguiente color fluorescente

.

las llantas de los coches en la carretera hacen formas calmas

también los alambres de luz y los pinos que nos recuerdan que existe más que las cuatro paredes del pensamiento citadino

.

las ideas también se desestructuran

.

las caras de niños talladas al azar en una cúpula

hacen pensar que la religión sigue teniendo la convicción de sepultar sus verdaderas intenciones

.

un día de tantos en la plaza

colocaron una serie de telescopios

para que entre los muros grises no se nos olvide

el color de las estrellas

.

punto y aparte

hay cosas rotas

años rotos

pedazos rotos

.

intimidades

.

tras la puerta del baño

hemos llorado tantas veces

nos hemos enfrentado contra lo más recóndito

esta alma recién duchada de soledad

.

el agua corre si la necesitamos

el espejo es mudo testigo de gritos y ensoñaciones

hablar en voz alta/cantar/tararear/esperar campanas

.

hay quien toca la puerta

por el deseo de estar solo más rápido

.

el silencio y la ausencia de lágrimas no necesariamente significan falta de preocupación

tal vez solamente que uno está tratando de masticar lo que sucede

.

los temas a los que nos adherimos son impredecibles

por ejemplo yo quería hablar del mar pero cómo relacionar el mar con lo que ocurre en un cuarto encerrado donde alguien cuenta sus poros, sus líneas, sus arrugas

se echa a reír a solas o empieza el día cansado de antemano

limpiando el vapor

descorriendo la neblina que se cierne sobre esa imagen

de un yo conocido

quizás no sea imposible

relacionar las cosas

pensar en los años rotos y las cosas rotas

extender la mano sobre el pecho

y darse ánimo

intentar que la psique no nos haga pedazos las líneas

.

de mi desaliento solo puedo decir que es algo material

y una especie de sensación inexplicable por ser persona

.

también hay burbujas

y patos de hule

y sonrisas de bebés chapoteando en la tina

y algo que pone a sospechar que todo habrá valido la pena

.

pudo ser la falta de agallas

o la falta de voluntad

hubiésemos podido hablar de la crisis económica

y de la crisis que traemos dentro desde que nos convertimos en metáforas de inocentes habitantes del mundo

.

pero el azar tiene su gracia

los argumentos los da la casualidad

.

por eso

baje las escalerillas

no cruce a la izquierda

.

el baño está roto.

sábado, enero 31, 2009

Carta de Penélope hecha Martina a Ulises en medio del son de mar

“Adonde quiera me precedas, los dos iremos, ambos iremos, navegantes dispuestos a hacer juntos el viaje sin retorno”, Manuel Vicent.

Me has visto en tus ojos como cien mujeres
te enterré hace tiempo y no me di cuenta cuándo volviste
mis piernas siempre fueron serpientes de garfio fino que aprendieron de la búsqueda el lugar certero.
 
El otro día se sentó a mi lado un hombre
y sobre un banco frío dejó que le contara todas las desventuras de mi espera.
 
Fui una mujer común que caminó por un callejón a oscuras
disfrutando las luces de navidad que entre los vidrios viejos brillaban a destiempo.
 
Sufrí la taquicardia de las angustias cotidianas provocadas por la cafeína
el siroco del mar se dibujó en mi historia con la forma de vientos de octubre que hacían clarear la pupila de una turba de nómadas melancólicos.

Vi la ciudad desplomarse en el olor de las alcantarillas
caminé en el borde de una copa acidulzada
y temblé ante la obligación de ciertas decisiones apuradas por el novilunio.
 
Resollé como una yegua cansada de cavilaciones.
 
Solo quería una torre de cristal para encerrar los estertores
de la pasión que es oscura cuando no se le da debida rienda
en eso estuve cuando a otros brazos me aferré abandonada
repitiendo la cicatriz de tu vida enganchada a la mía
como una oración para conjurarte un regreso que inventaba tardanzas.
 
Se me desamarran las cintas de los zapatos cada dos pasos
soy acomodaticia al medioambiente circundante
adolescente febril, te pesqué en un barco de nombre cursi
como los hilos sueltos en una historia de náufragos.
 
Quise ser la mujer de rojo
para arrastrarte con mis cantos de sirena
pero me quedé varada en una anodina ama de casa llorando atunes.
 
Mi espíritu, resistiendo cualquier intención de malograrse
ondeó por fin la victoria de ser una sola sobre si misma.
 
El estado de las cosas es siempre contradictorio, me pienso
y en el fondo de un mendigo descubro los ojos de un animal salvaje
que se cansó de beber el agua de la gruta donde lo ahogaron los dioses.
 
Braman los héroes, siempre al filo del anónimo
con una bolsa de desechos a cuestas.

Tan lejos del mar me cuesta fijar el horizonte y hacerte una carta
y es que si escribo por encargo no habrá Sherezadas ni mil y una noches
pero intento poner en papel todo lo que te ha guardado la tinta estos diez años tristes y desaparecidos
atados por el vértigo del que hablan las redes de tantos hombres borrachos al puerto.
 
Me trepé en un pequeño acantilado en la punta de una isla
solo tuve un par de minutos para comprender que soy del mar la peste engendrada
el cerrado túnel donde se esconden los caracoles y los cangrejos para que no los encuentre el dedo intruso.
 
Poseída por el alcohol te he escrito desde hace lustros
desde antes que viéramos la luz como concebidos cigotos y nadáramos en la placenta de nuestras madres anhelando los años que nos caerían encima para provocar las coincidencias necesarias del encuentro.
 
No miento si te digo que te esperé toda la vida y colgué mis bragas al sol para atraer tu mirada de distraídas dioptrías
tampoco miento si ahora que volviste, serio el entrecejo, robusto el pecho, y sin más mapas para un viaje que antiguas brújulas y mapas polares, te digo que sería capaz de formularte cualquier promesa.
 
Repito: esperaré con paciencia
tus dudas las combatiré con mis blancas serpientes
hechas muslos de leche para abrazar tus ansias y las mías
he sido así durante toda la historia de los seres y no creo que cambie ante las críticas.
 
Presiento:
habrá de repetirse esta luz colada en nuestro lecho
hasta el fin de los días que ya no le caben al mundo
somos carne entrometida en el alma del otro
y eso nos debería bastar para buscar la inmortal morada donde sobrevengan a las cejas las canas
y así poder dormir el sueño feliz de los ahogados.
 
He soportado de los años el peso
toda la acometida del reino de Hades.

Tengo en mi seno guardado
el ruido de la inmensidad del mar.
 
Siempre te esperaré.

Soy tu amada prometida.

pequeño cuento sobre un cronopio sentado en un banco frío



rodeado de un silencio ejemplar

un alegre cronopio se sentó en un banco

cerca del piar de las risas cercanas

de una bandada de pájaros pequeños y juguetones

.

al contacto del concreto frío

estornudó

se limpió la nariz

terminó de aterrizar en la complejidad de sus colores expresionistas y reflexionó, hondo,

sobre el por qué alguna gente lo confunde con una piña, una caja de fósforos o una excusa irracional para iniciar un ciclo que pretende ser la feliz consecución del reencuentro de nueve muchachas que tienen el vicio de reír como ríen los pájaros pequeños y juguetones

.

encendió un cigarrillo

pensó en la casualidad de su existencia como excusa

y en la suma de hechos que hace que en el café una mujer entre vestida de San Judas, cargando el santo, ocasionando a su paso que la gelatina se derrame y los cubos perfectos de colorante amarillo número cinco se pongan en contacto con el mármol

.

una fama descarada le alcanzó a decir:

-qué linda es la gelatina, deberíamos ser amantes y esperar que la luna dicte nuestro entorno secreto

.

desde pequeño nuestro alegre cronopio aprendió que las famas no pueden sintetizarse en el laboratorio y que por eso dicen cosas sorpresivas e incoherentes como ésta

.

una mesera con bigote quiebra un plato o un vaso

.

los platos y los vasos suelen quebrarse a pesar de la astucia de las manos

.

cualquiera puede ser una fama o un cronopio o un vaso o un plato que se rompe a pesar de la astucia de las manos

.

y yo

regreso al mar dislocado de mis días, con la mirada triste si estoy confundida, con muchas ganas de cantar canciones que memorizo con el frenesí adolescente que me caracteriza

.

quiero sonreír ante la cítara y masticar (la palabra masticar me gusta) esta ciudad de aire poludido, tan fría como el tacto de un banco de concreto donde un día se sentó un cronopio a hacerme el dictado, a tomar la sombra de mi mano y deslizarla a su antojo

-a penas es enero, se dijo

por suerte, en esta época feliz, los colores como yo estamos a salvo del expresionismo, los lápices y las famas

-el mar tendrá que resucitar en cada herida, me dije

y yo habré de empezar a creer en tu mano en mi cintura, tu dedo que apaga la luz de nuestras noches tambaleantes y volveré a temblar en ti como tiemblan los pájaros pequeños y juguetones que contempla un cronopio sentado en un banco frío la mañana de un veintitrés de enero/de cualquier año como éste.

miércoles, enero 21, 2009

Carta de Ulises a Penélope hecha Martina en medio del son de mar



Mátame de azar
volvámonos una peste de flores
hagámonos crestas inolvidables sobre los barrotes
que donde sea nos llegue la eternidad
estemos siempre unidos.

Desata de tus pechos las corolas
ahógame en tu texto tenue de luz
que ya he caminado demasiado
que de la inmensidad oigo el ruido
de tantos héroes cobardes hechos dioses.


En medio del vaivén de esta enloquecida ciudad en ruinas
no necesito más mentiras
sino el puerto de tus ojos.

Que las venas de tu carne me abracen
que tus manos sean el fin de este vacío.

Suave muchacha, soy Ulises
el que sólo
escribirá tu nombre en una pequeña barca
que invadirá orgullosa la ondulada línea de los mares.

Si hay un dios que nos guarde
no devores mi espíritu
no mastiques mis anhelos en tu afán por quedarte sola
amarrado el pelo frente a la ensenada
perdida la mirada
en el yerro de lo acaecido.

Si de mí tuviste mis manos limpias
mis desvelos trémulos
mis labios temblorosos
todo el ánimo de mi alma
no nos destruyas

que para eso existe el tiempo, la antigüedad de los libros,
todo el salitre acumulado en los galeotes,
una bandada de pelícanos sin rumbo fijo,
el enojo del destino que lucha por destruir la voluntad de los vivos.

Amada:
guárdate fiel para mi partida
para mi retorno que sigue siendo el sino de los niños.

Te prometo
que ambos seguiremos unidos
aunque todo el universo y este mar insistan en perpetuar mi viaje
y yo
solo guarde en mi pecho
tu voz
templo perfecto para no ahogarme en el olvido.

Volveré, amada prometida, volveré.

Playa San Blas, El Salvador, jueves 15 de enero de 2009.
 
 

miércoles, enero 14, 2009

siesta

en el sopor de la siesta extraño nuestra textura

disimulo

pierdo el tiempo que me falta

sintiendo la blandura de mi cuerpo y mi total afán por ponerle nombre a las cosas

mastico

la palabra masticar me gusta

observo detenidamente la salamandra que vive detrás del grifo

hace calor

recuerdo que penetrar tu piel y sorber tu sangre luego de la comida es un vicio blando que un día terminará por matarme

y cuando esté muerta voy a tener una serie de sueños de vos sobre las sábanas amarillas

ya

vinieron esos pensamientos

las ventanas están abiertas

el agua se hace gotas de sudor por lógica

de pequeña odiaba dormir de tarde

creía que eso era para las hormigas o los aguacates

que la vida a los seis años se trataba de comerse el mundo

sigo pensando lo mismo

.

quisiera dorar mis pestañas sobre una hornilla de luz

y hacer tortillas con pellejitos de mis manos para dártelas de comer en la boca

.

quisiera muchas cosas

por ejemplo: decir con mayor frecuencia la palabra pacún

pacunes tus ojos y los míos

faltan pocos días

.

el próximo lunes quiero dormir la siesta

abrazada a un gato azul.

hendidura

recorro con el pensamiento los lugares de los que no quiero olvidar el camino

cómo llegar a la calle Progreso, a la calle Repúblicas o la colonia Toluca sur poniente

puertas en ambas ciudades

ventanas empañadas de mi habitación

que seguro a estas alturas ya se habrá convertido

en un nido de polvo

.

tengo el corazón dividido desde hace tiempo

aprendí a partirme desde muy niña

los dedos

los nudos

los párpados

.

reniego de mi estado geográfico siempre que estoy del otro lado

me reclamo para luego perdonarme

amo a los amigos que aprendieron a entender que mi lugar será el que yo quiera

el pedazo de tierra que yo elija

.

hace meses quise escribir de los nómadas

pero no pude

.

puse algo en el papel

algo intrincado

palabras domingueras

(me acusas)

.

pero hoy esas palabras se me vienen cotidianas como los pájaros que de noche hacen bulla en la copa de un árbol de mango

y me asustan

.

solo quería decir que

este domingo en que hasta las hormigas tiemblan de ruidos

la hendidura de la tierra

está dividiéndome el pecho.

intersticio

vuelca la rabia

dicen

quema las hojas

no puedo

.

haz de toda esta época ensombrecida un túnel gigante para salir corriendo sin rumbo ni fecha, a la espera de un ave que practique su vieja costumbre de ser libre y tener las encías sangradas

amárrate los suelos para que no se te escapen

muérete cada día

si puedes

porque cada vez es más impávida la forma de hacernos daño

de quedarnos en el cascarón vacío y aceptar lo condenable

aquello que nunca soñamos de niños

y nos da miedo

.

son angostos los caminos

y triste la vuelta del acelerar volante

.

respiro del absurdo

me resigno

.

quiero que vuelva la calma y opaque todo sentimiento insano hasta destruir cualquier bomba que viva intrusa en este espíritu

.

quiero quemar estas hojas de infortunios

pero no puedo

jueves, enero 08, 2009

la memoria

“esperando hacer cualquier posible daño, apagándome el hervor de dentro”. O.G.

.

disoluta

.

aquella mañana en que desapareció la noche

la dama de dientes rechinantes tomaba el café en la terraza

liada por los huecos que dejaron todos los fantasmas que vinieron a cantarle la niebla

mientras la inquietaban los pájaros que hacían fiesta en el árbol contiguo

.

despertó masticando estertores

.

dudosa

.

con el silencio mezclado de pesadillas

se despereza deprimida por lo que a ella le falta/o cree que le falta

sigue joven a pesar de los surcos que describen todo el sobresalto que conlleva la sola presencia de los seres sobre el pequeño mundo

de una pequeña casa

.

sorda

a su voz que le preocupa

siente

el corazón ensombrecido

el rumbo macerado por la ventisca

.

tiene embrujo de lunas

bebió hasta el hastío el recuerdo de sus pies de niña

de su imagen colgada en el portal llorando hasta desangrarse

.

no tiene escapatoria

se detiene en el discurso que pensó prolongar hasta su muerte

y sus palabras breves la hacen creerse

anodina

.

y es que en la insignificancia de una abundante memoria

el dolor se vuelve

recurrente

.

duele el olvido cuando no llega

y se prolonga la vida en constantes cenizas.

voluntad

sigo pensando en ti como aquel día

acepto que me he equivocado

rabeo

al leer tus viejas dudas

.

tienes una forma distinta de nombrar las cosas

una forma recurrente que se vuelve cansía

reconozco también tus equívocos

pero hay algo que se convierte en fanatismo

cuando recuerdo tus ojos lejanos recorriéndome

o la forma de tus manos

.

hemos crecido

nos hemos roto

.

del otro aprendimos la línea del oscuro cotidiano

la forma de tomar el café

las manías

el suave oleaje de tan variadas despedidas

la tragedia hecha leche con cereal

.

y así

.

todos los oráculos insisten en que nuestra suma es en vano

pero yo

creo en el libre albedrío de los hombres

utilizo palabras redundantes que corriges

.

confío

en la voluntad de la especie más allá de los augurios

.

por eso te escribo te hablo te creo

cuando dices que me necesitas

que eres el deseo transfigurado por nosotros

y te veo sentado balbuceante en la orilla

y te aprieto desnudo recostado en la mía

y te tengo calor en un jardín bien lejos

y no dejo de pensarte.

sábado, enero 03, 2009

hombre en el bar

el hombre está condenado a repetirse en la sombra de sus años

en sus lugares favoritos

en las noches donde recuesta su cabeza, cansado

de sus nidos insolutos

y su llanto de incertidumbre

.

sabemos todo eso y más

sobre la condena

.

pero seguimos intentando que cada noche sea irrepetible

que el beso no se acabe en el garaje de una casa sin muebles

que la mano a la que nos adherimos angustiados

no nos suelte nunca

.

no sabemos mucho del pasado

.

y el futuro, ingrato él

se carcajea de nuestro rostro perdido

cuando en la noche del bar

buscamos a los mismos amigos de toda la vida.